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Historia de los mercados en 2017: amenazas falsas, retornos reales

Foto de Getty Images

Si bien esos rendimientos pueden ser atribuidos a la recuperación sincronizada del crecimiento de la economía global y a la gran rentabilidad de las empresas, el telón de fondo de los mercados ha estado teñido de una serie de riesgos durante todo el año.

La caótica gestión de Donald Trump, las idas y venidas en las negociaciones del Brexit, y el ruido de sables proveniente de Corea del Norte fueron solo algunos de los obstáculos que parecieron interponerse entre los inversores y el gran año para los mercados que ha sido 2017.

Las preocupaciones aparentemente interminables en Estados Unidos sobre los efectos que una reforma fiscal tendría sobre los mercados, y el miedo de que el fracaso a la hora de aprobarla condujera a su caída, terminaron siendo en vano. El acuerdo se hizo realidad y las acciones se encuentran en niveles récord.

El presidente Donald Trump ha estado copando los titulares todo el año, pero las preocupaciones por el impacto negativo que tendría su gestión sobre los mercados se han demostrado infundadas.

Sin embargo, con un panorama mediático aparentemente dominado por titulares que ponen de manifiesto estos riesgos, la volatilidad de los mercados, medida por el índice VIX (^VIX), se redujo virtualmente durante todo el año y, a pocos días de cerrar el ejercicio, se encuentra ligeramente por encima de su mínimo histórico alcanzado en noviembre. Así que, al final, el resumen de los mercados en 2017 es este: falta de volatilidad en medio de un caótico ciclo de noticias.

Este año en los mercados, las amenazas que apuntaban las noticias no se materializaron pero las ganancias sí.

Tal y como muestra el siguiente gráfico de Bespoke Investment Group, todas las noticias de este ciclo que aparentemente presentaban un desafío ‒las investigaciones de Mueller, el techo de deuda, el endurecimiento de la Reserva Federal‒ fueron sorteadas por unos mercados determinados a seguir subiendo.

Los titulares de este año eran fuente aparente de grandes riesgos para los mercados. Y ahora que termina el ejercicio, resulta que los mercados han tenido un año fantástico (Fuente: Bespoke Investment Group).

En Estados Unidos, el Dow Jones (^DJI) ha ganado más de un 25% en 2017, el S&P 500 (^GSPC) ha subido en torno al 20% y el índice tecnológico Nasdaq (^IXIC) casi un 30%. El Russell 2000 (^RUT), indicador que incluye a pequeñas y medianas empresas, se ha quedado algo rezagado, pero aún así se ha revalorizado un 13% este año.

En el resto del mundo, los mercados también volaron alto, con la excepción de Europa, donde el Euro Stoxx 50 (^STOXX50E) tan solo presenta un alza del 8%. Los mercados emergentes (EEM) han subido casi un 30% este año, con India (INDA) revalorizándose el 35%.

Lo que nos ha enseñado el 2017

Para Richard Turnill, jefe de estrategia de inversiones globales de BlackRock, son dos las principales lecciones aprendidas por los inversores durante este año.

“En primer lugar, la baja volatilidad puede mantenerse durante más tiempo del que muchos creen”, escribe Turnill. “Nuestra investigación muestra que la volatilidad en el mercado tiende a permanecer baja durante expansiones económicas estables, siempre y cuando la vulnerabilidad financiera del sistema esté bajo control”.

“En segundo lugar, no todo los riesgos geopolíticos se crean de la misma forma”.

Es este segundo punto el que parecía especialmente difícil de digerir en 2017. En 2016, los inversores comenzaron el año con unos mercados que tuvieron dos meses nefastos, todo mientras se avecinaban dos grandes riesgos políticos: en junio se votaba el Brexit y en noviembre eran las elecciones presidenciales en Estados Unidos. Ambos acontecimientos tuvieron resultados sorprendentes y desataron el caos en los mercados.

Los mercados se recuperaron rápidamente tras ambas votaciones y alcanzaron nuevamente máximos históricos; un buen augurio de la resiliencia que caracterizaría a los mercados en 2017. Al igual que los riesgos políticos aumentaron en el segundo semestre de 2016, el ciclo económico global comenzó también a subir cada vez más. Y, aunque puede que la bolsa no sea todo en economía, la suerte de ambas está estrechamente ligada.

Con la vista puesta en 2018, Wall Street cree que veremos un poco de lo mismo: retornos altos de las acciones y un sólido crecimiento económico. Al menos dos empresas han aumentado también sus objetivos de precio para fin de año tras la aprobación de la bajada de impuestos en el Congreso.

Es casi seguro que el ritmo de noticias importante no se frenará el año que viene. Donald Trump sigue siendo presidente de Estados Unidos, en noviembre se celebrarán las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, el Reino Unido todavía no se ha decidido sobre los términos de su salida de la Unión Europea, y no parece que Corea del Norte vaya a ser un actor internacional más estable.

A medida que los inversores van poniendo su mirada en el horizonte de 2018, intentando vislumbrar la dirección que tomarán los mercados, no hay que olvidar algo: aunque pueda parecer que la bolsa y la política están relacionados, estos dos mundos no siempre se tocan.

Myles Udland