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La influencia de Trump en el comercio se está debilitando

El presidente estadounidense, Donald Trump, el 11 de mayo de 2018 en Washington (AFP/Archivos | NICHOLAS KAMM)

Hace poco empecé a recibir correos electrónicos de un nuevo grupo de interés llamado Americans for Farmers and Families (Estadounidenses por los Agricultores y las Familias), que publica información sobre cómo las políticas comerciales proteccionistas que está aplicando el presidente Donald Trump podrían dañar la economía de Estados Unidos y destruir empleos en el sector agrícola. Entre los miembros del grupo, que se formó en enero, se encuentran gigantes corporativos como Walmart (WMT), John Deere (DE) y Cargill, así como también organizaciones agrícolas regionales como la Asociación de Lácteos de Misuri y la Asociación de Productores de Patatas y Vegetales de Wisconsin. Tan solo en el mes de mayo, el grupo me ha enviado una docena de correos electrónicos en los que advierten sobre los peligros de las políticas comerciales de Trump, una información que probablemente también ha llegado a otros cientos de periodistas.

Este tipo de publicidad no existe en China, donde el Partido Comunista del presidente Xi Jinping controla casi todos los medios de comunicación y existe muy poca oposición pública a las políticas gubernamentales. Sin embargo, la libertad de expresión es uno de los puntos fuertes de la sociedad estadounidense, aunque ahora mismo representa una debilidad táctica para Trump, cuyas políticas de “América primero” se enfrentan a una fuerte oposición, no solo por parte de sus socios comerciales sino también de poderosas figuras dentro de su propio país.

“Xi Jinping no tiene que lidiar con las restricciones políticas que enfrenta Donald Trump: medios de comunicación independientes, una sociedad civil fuerte y funcionarios nacionales y locales elegidos libremente”, afirmó Scott Kennedy, experto en economía china del Centro de Estudios Estratégicos e Internacionales de Washington, D.C. “Xi Jinping está volando alto. Ha logrado controlar el sistema político y parece gozar de popularidad en la industria y la población en general”.

Trump solo puede soñar con un apoyo tan monolítico. De hecho, sus amenazas de aplicar aranceles sobre las importaciones chinas por valor de hasta 150.000 millones de dólares, han hecho que una importante delegación de China se desplace esta semana hasta Washington para intentar llegar a un acuerdo que evite la guerra comercial. Al mismo tiempo, el Representante de Comercio de Estados Unidos, un puesto a nivel de gabinete, está realizando una serie de audiencias públicas sobre el conjunto de aranceles que Trump ha propuesto, que sin duda incluirá a los agricultores estadounidenses, propietarios de pequeñas empresas y ejecutivos corporativos, para explicarles cómo esas tasas y los aranceles que los chinos aplicarán como represalia, podrían aumentar sus costos, reducir sus mercados clave y amenazar sus negocios.

Revertir las sanciones a ZTE

La oposición de los agricultores y empresarios a los aranceles de Trump no es nueva. Pero se está intensificando, sobre todo a medida que la fricción comercial enturbia los mercados financieros y una economía sólida. Es probable que Trump esté mostrando su vulnerabilidad. Recientemente, insinuó que revertirá las sanciones impuestas al operador de telecomunicaciones chino ZTE, las mismas que su gobierno impuso el mes pasado y que parecían ser un ejemplo de la política dura que seguiría.

ZTE, un fabricante de dispositivos, routers y otros dispositivos tecnológicos con un valor de 20.000 millones de dólares, fue descubierto enviando productos a Corea del Norte e Irán entre 2010 y 2016, lo cual violaba las sanciones de Estados Unidos. Luego, la empresa recompensó con bonos a los empleados que ejecutaron esos envíos. Como respuesta, el Departamento de Comercio multó a ZTE con 1.190 millones de dólares y después impuso una prohibición de exportación que impedía a las empresas estadounidenses venderle productos. Dado que la compañía depende de muchos componentes fabricados en Estados Unidos, recientemente ha reconocido que si no se flexibiliza la prohibición, quizá tenga que suspender sus operaciones.

Por eso, Trump dijo hace poco que revertirá el curso de los acontecimientos y encontrará una manera de ayudar a ZTE. ¿Espera un segundo? ¿Qué ha hecho? ¿En serio? Esas palabras no parecen haber salido de la boca de Trump. Sin embargo, es exactamente lo que ha dicho, y debido a esa muestra de debilidad, ahora tiene que enfrentar las críticas de quienes apoyan su postura dura contra China.

Esta historia muestra las opiniones cambiantes del presidente. Trump podría levantar la prohibición de exportación a ZTE, a cambio de que China retire las nuevas restricciones sobre las importaciones estadounidenses de productos agrícolas como la soja, el sorgo y el ginseng. De hecho, China ha impuesto esas restricciones como respuesta a los aranceles sobre el acero y el aluminio que Trump anunció en marzo. Los ecos han tenido que rebotar en varias paredes, pero parece que las protestas de los agricultores y las familias estadounidenses finalmente están dando frutos.

La política electoral estadounidense es lo que brinda ventaja a los chinos. La impopularidad de los aranceles que Trump propuso en estados agrícolas como Iowa, Kansas, Misuri y Dakota del Norte ha provocado una reacción violenta contra el presidente y el partido republicano, lo que podría contribuir a inclinar la balanza a favor de los demócratas en las elecciones de noviembre. Lo que está en juego es el control de la Cámara de Representantes pues, si los demócratas tomaran el control, podrían bloquear la agenda de Trump e incluso votar su destitución. De repente, la línea dura del presidente en el comercio parece ser contraproducente.

Los chinos lo saben. También saben que su líder, Xi Jinping, no tiene que preocuparse por la política interna como en Estados Unidos. A diferencia de Trump, Xi consolidó recientemente su control sobre el Partido Comunista y el gobierno chino, al eliminar en marzo los límites al mandato presidencial, de manera que ahora podrá permanecer a cargo del país indefinidamente. Los chinos no tienen todas las cartas ganadoras para enfrentarse a Trump, pero sus líderes tienen menos responsabilidades ante el pueblo. Y parece que Trump por fin lo está comprendiendo.

Video: Trump y la batalla comercial (en inglés)

Rick Newman