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La obsesión de Elon Musk por los robotaxis siembra las dudas sobre Tesla

Aunque el concepto de taxi autónomo ha estado en el radar del fabricante de autos eléctricos durante varios años, gran parte de la infraestructura necesaria aún no se ha puesto en marcha.

Elon Musk (Photo by Grzegorz Wajda/SOPA Images/LightRocket via Getty Images)
Elon Musk (Photo by Grzegorz Wajda/SOPA Images/LightRocket via Getty Images) (SOPA Images via Getty Images)

Los accionistas de Tesla se preparan para los peores resultados trimestrales del fabricante de automóviles en siete años, ya que se enfrenta a la ralentización de la demanda y a una brutal guerra de precios. Pero no solo por eso. También hay un factor único e inesperado que puede hacer que las acciones de Tesla incluso bajen más de precio: los planes irreales de Elon Musk.

Según informa Bloomberg, los accionistas quieren saber si la empresa de Elon Musk está inmersa en un importante cambio de rumbo, después de que se informara de que estaba ralentizando los planes para un carro eléctrico más barato de 25.000 dólares -conocido extraoficialmente como el Model 2- en favor de centrarse en los robotaxis de conducción autónoma.

Elon Musk ha negado que haya habido ningún cambio de planes en el Model 2, pero también ha dicho que centrarse en la autonomía era "un movimiento cegadoramente obvio" y la semana pasada anunció que el 8 de agosto se lanzaría un robotaxi de Tesla.

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Musk, de 52 años, ha sacado a Tesla de muchos apuros en el pasado. Con 469.000 millones de dólares, la empresa sigue estando valorada en más de nueve veces la capitalización bursátil de General Motors o Ford Motor. Pero tras perder casi 350.000 millones de dólares de capitalización bursátil en cuatro meses, tanto empleados como inversores y analistas están desconcertados y cuestionan la estrategia de la empresa.

Cambio hacia la autonomía

Los inversores ya están digiriendo una caída constante del precio de las acciones, unas cifras de ventas decepcionantes y un polémico plan para trasladar la sede de la empresa de Delaware a Texas. A esto hay que añadir la mayor ronda de despidos de la empresa y un nuevo recorte de los precios de los autos en algunos de sus principales mercados, como China y Alemania.

Ahora los inversores se enfrentan a otro enigma: si Tesla se convertirá en un fabricante a gran escala o en un proveedor más pequeño de tecnología autónoma.

"Siempre ha sido un debate entre margen y volumen para ellos, y este es el último giro", dijo James Anderson, socio gerente de Lingotto Investment Management, que posee acciones de Tesla. "Que sea un buen giro depende vital y decisivamente de lo que traiga consigo el cambio a la autonomía", declaró al Financial Times. La presentación pública del robotaxi en agosto puede ser "el momento decisivo para la tan prometida tecnología de conducción autónoma de Tesla", añade.

La obsesión de Elon Musk por los robotaxis no es gratuita. Tiene todo el sentido que una de las funciones estrella de los vehículos Tesla, como es la capacidad de autoconducción, sea explotada de manera comercial.

El modo de "autoconducción total" de Tesla, al que los clientes pueden acceder por 99 dólares al mes, permite al carro dirigir, frenar y acelerar sin intervención humana. Pero no es totalmente autónomo porque sigue requiriendo que el conductor preste atención.

La conducción autónoma total y los robotaxis podrían estar quitando foco a la empresa y retrasando el auto más esperado en la historia de Tesla, el Model 2. Este vehículo es muy deseado porque, en teoría, traería todas las novedades tecnológicas de la marca en un formato más pequeño y a un precio más atractivo, que rondaría los 25.000 dólares. Este vehículo se podría convertir en el 'Beetle' de los autos eléctricos: un auténtico éxito global y una enorme fuente de beneficios. Los expertos aseguran que la presentación de este proyecto se producirá el año que viene y su producción se iniciará en 2026.

Sin embargo, Dan Levy, analista de Barclays, asegura en el mismo medio que los inversores que buscan claridad sobre la estrategia de Tesla probablemente se sentirán decepcionados. "Los planes para el Model 2 atraerán probablemente la mayor parte de la atención, pero no esperen una respuesta satisfactoria", dijo Levy.

También se espera que los resultados trimestrales de la empresa sean decepcionantes. Los analistas predicen que mostrarán el margen bruto más bajo desde principios de 2017, cuando acababa de comenzar a fabricar su primer automóvil para el mercado masivo, el Model 3.

Una minivan Waymo llega para recoger pasajeros para un viaje en vehículo autónomo en Mesa, Arizona. Waymo, una unidad de Alphabet Inc., matriz de Google, es una de varias empresas que prueban vehículos sin conductor en los EE. UU. el primero ofrece ascensores al público sin humanos al volante que puedan tomar el control en situaciones difíciles. (Foto AP/Ross D. Franklin)

¿Qué es un robotaxi?

Un robotaxi es un taxi autónomo. Es decir, un vehículo autónomo que es operado por una compañía de carsharing. Desde febrero de 2022, por California ya circulan robotaxis de Cruise y Waymo. En junio de 2022 arrancaron las operaciones de Cruise en San Francisco, y en Beijing también hay robotaxis de Baidu y Pony.ai. Pero es verdad que, de momento, la disponibilidad de estos taxis sin conductor es muy limitada a nivel global y que, además, circulan con condiciones muy concretas.

A nivel legal, el mayor problema está en la responsabilidad en caso de accidente. Y ha habido un enorme debate en relación a esto, en el que parece que nadie termina de ponerse de acuerdo. Si un carro autónomo tiene un accidente de tráfico ¿de quién es la responsabilidad? Y hay un problema todavía mayor, y es la toma de decisiones de los taxis inteligentes. En caso de accidente inminente, hay que establecer qué decisiones tiene que tomar un auto conducido de forma autónoma, y parece que ninguna respuesta es éticamente correcta. Por ejemplo: ¿es mejor atropellar a un niño que estrellarse contra un muro si en el taxi va a una familia? Solo son algunos ejemplos de los problemas con los que se ha encontrado el robotaxi en su desarrollo.

El gran interés de los fabricantes en los robotaxis está en la posible rentabilidad de esta tecnología y servicio. Elon Musk es quizá uno de los directivos que más ha hablado respecto a esto, y ha dejado claro que los autos con conducción autónoma, aplicados a los servicios de transporte de pasajeros en forma de robotaxi, pueden ser un negocio altamente rentable en el futuro. Siempre y cuando, sean capaces de reducir los grandes costes que supone cualquier tecnología de conducción autónoma tanto a nivel de software como de hardware.

Mientras tanto, Tesla se hunde

Tesla ya ha informado de una caída del 8% en las ventas de autos en los tres primeros meses del año en comparación con el mismo periodo de 2023. Las noticias pesimistas y las dudas sobre la dirección pueden incluso provocar un cambio de opinión entre algunos fans acérrimos.

"Vemos el cambio de Tesla como un cambio de tesis, y nos preocupa que la acción tenga que someterse a una transición potencialmente dolorosa en la base de propietarios", asegura en el Financial Times el analista de Deutsche Bank Emmanuel Rosner, que rebajó la acción de 'comprar' a 'mantener'.

"Los inversores que antes se centraban en el volumen de VE de Tesla y en su ventaja en costes tirarán potencialmente la toalla y acabarán siendo sustituidos por inversores en IA/tecnología con horizontes temporales más largos". Y añadió: "Hay un riesgo considerable de ir a por todas por la autonomía".

Un riesgo que Elon Musk parece dispuesto a asumir, aunque pocos confían en su decisión.

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