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¿Podrán las leyes antimonopolio frenar al Big Tech de Silicon Valley?

Amazon, Apple, Facebook y Google empiezan a ver las orejas al lobo de la regulación. REUTERS/File Photos

Un pequeño seísmo sacudió los mercados bursátiles de EEUU el pasado 3 de junio. En esta ocasión nada tuvo que ver la guerra comercial con China que ha venido marcando los fuertes vaivenes del parqué en las últimas semanas. La posibilidad de investigaciones por parte del Departamento de Justicia y otros dos organismos oficiales por presunto monopolio sacudió con fuerza a los principales gigantes tecnológicos de Silicon Valley.

Firmas como Google (GOOG | GOOGL), Amazon (AMZN), Facebook (FB) o Apple (APPL) se dejaron miles de millones en un solo día ante la potencial amenaza desde tres frentes distintos. En el Departamento de Justicia están preparando una investigación por abuso de posición dominante contra Google y procedimientos similares contra Amazon, Facebook y Apple. Algo parecido está planeando la FTC, la Comisión Federal de Comercio de EEUU.

Eso en lo tocante a los organismos bajo control de la Administración Trump. El tercero en discordia es el Comité de Asuntos Judiciales del Congreso, ahora en manos de la bancada demócrata, que anunció ese mismo lunes una investigación sobre competencia en mercados digitales. Ni los republicanos ni la oposición se fían del poder y el tamaño que ha alcanzado el Big Tech a nivel mundial.

Los números van en su contra

La pregunta ahora es saber si semejante tormenta en ciernes podrá aminorar la marcha de estos gigantes, o si habrá un cambio drástico en el panorama a medio plazo. De momento, los números confirman la sospecha de que el suyo es un monopolio de facto. Facebook controla el casi el 70% de los usuarios de redes sociales —son dueños de Instagram también—, Amazon el 48% de las ventas monitoristas por internet y Google un escalofriante 84,8% de las búsquedas online en Estados Unidos.

Clara Hendrikson, analista de The Brookings Institute en Washington, vaticina que los procesos serán lentos y que el efecto financiero sobre esos gigantes no se dejaría sentir de inmediato. Tampoco está claro que se manifeste a largo plazo, más allá de las presumibles multas multimillonarias que podrían absorber sin mayores problemas con sus amplias reservas de capital.

Hendrickson recuerda que la investigación a Microsoft en 1992 por monopolio duró casi una década, procesos que han sido habituales en Europa, “mucho más proactivo que EEUU en ese sentido”. Y ahí sigue la compañía de Bill Gates 20 años más tarde: la más valiosa del mundo por capitalización bursátil.

Más allá del punto de vista económico

Otro asunto muy distinto es si merecen ser objeto de control y el temor a atacarlas por su poder y relevancia. “Ha habido cierta reticencia por parte de las autoridades a interferir en un sector tan dinámico de la economía por toda la innovación y el progreso que ha supuesto para millones de consumidores”, explica en una conversación telefónica con Yahoo Finanzas. Sin embargo, sí cree que estas empresas han ejercido su posición de privilegio para aumentar aún más su dominio con mecanismos poco éticos.

El sector tecnológico y, más especialmente el de Internet, parece haber corrido por libre hasta el momento. La gran pregunta es si los políticos lo seguirán permitiendo. Foto: Getty Images.

“Sospecho que estas investigaciones van más allá de la cuestión del monopolio y más en la dirección de la protección al consumidor, del derecho a la privacidad de los usuarios y de frenar la manipulación que han venido poniendo en práctica en los últimos años”, analiza. Casos flagrantes como el de Facebook, que permitió que una firma como Cambridge Anayltica vendiera datos de millones de usuarios de la red social para interferir en las elecciones presidenciales de EEUU.

“Está claro que estas compañías no tienen la culpa de haber crecido de semejante forma. Han tenido éxito enganchando al público, pero su comportamiento no ha sido el más recto y por eso están bajo la lupa de las autoridades”, indicó la analista de uno de los Think Tanks más prestigiosos del país.

La postura política

El debate sobre si las grandes compañías tecnológicas han ejercido un monopolio o no ha estado sobre la mesa durante algún tiempo. Lo que parece haber acelerado las investigaciones que ahora se están fraguando son fruto de las críticas por las deliberadas manipulaciones de algunos de estos nombres para perjudicar a los consumidores.

“Esto estaba pendiente desde hacía mucho tiempo”, señaló David Cicilline, presidente del subcomité de Asuntos Judiciales del Congreso, un demócrata por Rhode Island. “Se trata de devolver la competitividad a ese espacio”, confirmando que los nombres de Google, Facebook, Apple y Amazon están sobre la mesa. Ninguna de esas compañías ha querido comentar nada al respecto.

El propio fiscal general de EEUU, William Barr, se refería al asunto recientemente. “Creo que mucha gente se pregunta cómo se han formado semejantes mastodontes que ahora existen en Silicon Valley delante de las narices de los reguladores antimonopolio”, decía, alimentando con sus palabras la sensación entre ciertos sectores de que hay una motivación política detrás de semejantes investigaciones contra el Big Tech. En otras palabras, que el presidente Trump quiere infligirles el mayor daño posible.

Kendrickson, sin embargo, cree que es difícil que Trump tenga un papel determinante en esto puesto que el ataque viene de ambos lados del espectro político. “Se trata, más bien, de proteger al consumidor”, indica.

Lo explicaba con claridad Fiona Scott Morton, profesora de Economía en Yale, en un artículo para la revista Fortune. “Esto es como las hipotecas. En buenas manos, tiene un beneficio tremendo. Pero le puedo vender una hipoteca explosiva a una persona de bajos recursos y arruinarle su vida financiera. La mayoría de la gente diría que le gusta que exista regulación en las hipotecas”. Ahora, simplemente, parece ser el turno de los titanes de Silicon Valley.

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