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Lo que nuca se había contado de la batalla de Jeff Bezos contra un escándalo

·11  min de lectura
En esta fotografía de archivo del 16 de enero de 2020, el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, a la derecha, y su novia Lauren Sánchez, posan para fotografías durante un evento de alfombra azul organizado por Amazon Prime Video en Mumbai, India.  (AP Photo/Rafiq Maqbool)
En esta fotografía de archivo del 16 de enero de 2020, el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, a la derecha, y su novia Lauren Sánchez, posan para fotografías durante un evento de alfombra azul organizado por Amazon Prime Video en Mumbai, India. (AP Photo/Rafiq Maqbool)

En febrero de 2019, Jeff Bezos rompió las reglas no escritas de los multimillonarios de cómo manejar un escándalo sobre la vida personal. Éstas dictan que es preferible guardar silencio y esperar que pase la tormenta mediática. Pero el CEO de Amazon decidió hacer exactamente lo contrario y su apuesta fue exitosa.

Cuando el tabloide National Enquirer publicó que Bezos, quien estaba casado con Mackenzie Scott, tenía una relación extramarital con Lauren Sánchez, una ex presentadora de televisión también casada, el fundador de Amazon respondió con una publicación en el blog de la compañía.

Allí, Bezos incluyó descripciones de fotos que el Enquirer afirmó haber adquirido, entre ellas: un "selfie debajo del cinturón". También sugirió que el tabloide había divulgado la relación como represalia política por los informes del Washington Post (propiedad de Bezos) sobre las conexiones del Enquirer con la administración de Donald Trump.

Pero no solo eso. El 14 de febrero de 2019, Bezos convocó a una reunión del equipo de liderazgo ejecutivo, conocido como S team, y abordó el escándalo.

"Levante la mano si cree que ha tenido una semana más dura que la mía", les dijo, de acuerdo con un extracto del libro 'Amazon Unbound: Jeff Bezos and the Invention of a Global Empire', de Brad Stone, del cual Bloomberg publicó un avance. Bezos, sin negar los rumores sobre el affaire, afirmó que su esposa e hijos estaban bien y de inmediato pasó a revisar asuntos de negocio.

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En esta fotografía de archivo del 16 de enero de 2020, el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, a la derecha, y su novia Lauren Sánchez, posan para fotografías durante un evento de alfombra azul organizado por Amazon Prime Video en Mumbai, India. REUTERS/Francis Mascarenhas
En esta fotografía de archivo del 16 de enero de 2020, el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, a la derecha, y su novia Lauren Sánchez, posan para fotografías durante un evento de alfombra azul organizado por Amazon Prime Video en Mumbai, India. REUTERS/Francis Mascarenhas

El 9 de enero, Jeff y MacKenzie Bezos habían anunciado su divorcio a través de Twitter. Pero unas semanas antes de eso, los departamentos legales y financieros de Amazon habían comenzado a preguntar a los accionistas institucionales más grandes de la compañía si apoyarían la creación de una nueva clase de acciones con derechos de voto reducidos.

De acuerdo con el reporte de Bloomberg, Jeff y Mackenzie Bezos tenían una actitud muy divergente en cuanto a la vida social. Mientras que el magnate de Amazon asistía a los Globos de Oro y los Oscar, se presentaba en estrenos de películas y organizaba una reunión anual en una propiedad palaciega en Beverly Hills luego de que la división de video de la compañía comenzara a producir películas, su esposa confesó que no disfrutaba de semejante exposición.

"Las fiestas de cóctel para mí pueden ser estresantes", declaró a Mackenzie Vogue. "La brevedad de las conversaciones, la cantidad de ellas, no es mi punto ideal".

A la vista de todos 

En una de esas fiestas, en diciembre de 2016, por Manchester by the Sea, el primer ganador del Oscar de Amazon Studios, fue fotografiado con Sánchez y su entonces esposo, Patrick Whitesell, presidente de la agencia de talentos Endeavour.

Según documentos legales, dos años después Bezos y Sánchez mantenían una relación bastante pública. De acuerdo con el libro Amazon Unbound, en abril de 2018 cenaron en Hearth & Hound, un restaurante de moda de West Hollywood, acompañados por Michael -el hermano de Lauren-, el esposo de este y otros dos amigos.

La novia de Bezos asistió al lanzamiento de un cohete Blue Origin de Amazon ese verano y ayudó a producir un video inspirador de 2 minutos para la compañía de cohetes Bezos con tomas aéreas y una inusual voz en off del propio CEO. Bezos la invitó a ella y a su madre a un recorrido por instalaciones de Amazon en Seattle, y por la sede de The Washington Post en la capital.

A la par, la crisis del National Enquirer se agudizaba: caían las ventas en los quioscos. La empresa se declaró en quiebra en 2010 y estaba cargada de deudas por la adquisición de revistas como In Touch y Life & Style. Un esfuerzo por asegurar una inversión de Arabia Saudita para financiar una oferta para comprar Time no estaba dando resultado.

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Jeff Bezos y Lauren Sánchez presencian un partido de tenis de Wimbledon en Londres. Foto:  Adrian Dennis/Pool via REUTERS
Jeff Bezos y Lauren Sánchez presencian un partido de tenis de Wimbledon en Londres. Foto: Adrian Dennis/Pool via REUTERS

Para empeorar las cosas, el editor del tabloide, David Pecker, había sido acusado de comprar los derechos de las historias sobre las infidelidades matrimoniales de su amigo Donald Trump y luego negarse a publicarlas, una práctica conocida como "atrapar y matar". A causa de esto, la empresa matriz del Enquirer, American Media (AMI) se convirtió en blanco de investigación de los fiscales federales del Distrito Sur de Nueva York, que estaban buscando posibles violaciones de las leyes de financiación de campañas electorales.

Ese septiembre de 2018, AMI firmó un acuerdo de no enjuiciamiento con el Departamento de Justicia de Estados Unidos por las acusaciones de que había tratado de ocultar historias negativas sobre Trump. El acuerdo requería que sus ejecutivos cooperaran con la investigación federal del abogado de Trump, Michael Cohen, y operaran en el futuro con una honestidad irreprochable, con lo cual la empresa quedaba bajo la atenta mirada de los fiscales durante años. Romper el acuerdo podría significar la ruina financiera para AMI.

El anzuelo 

The Washington Post había hecho una cobertura agresiva de la crisis de AMI, que no le sentó nada bien al director de contenido Dylan Howard, un australiano de 36 años que ordenó los reporteros que investigaran la vida personal de Bezos.

Una posible línea de investigación, según un correo electrónico que se envió al personal de AMI a fines del verano, fue examinar la relación de Bezos con la familia de su padre biológico, Ted Jorgensen, y por qué el CEO no se comunicó con ellos cuando el hombre estaba agonizando en 2015.

En septiembre de 2018, Michael Sánchez -el hermano de Lauren- le escribió un correo electrónico a su amiga Andrea Simpson, reportera de AMI en Los Ángeles. Le dijo que un amigo trabajaba para un "tipo Bill Gates" que estaba casado y tenía una aventura con "una actriz casada de segunda fila". El amigo, escribió Sánchez, tenía fotos comprometedoras de la pareja, pero quería un pago de seis cifras por la primicia. El hombre afirmó estar trabajando como intermediario.

Durante semanas, Sánchez los mantuvo en vilo y trató de aumentar el precio de venta de las fotos al insinuar que la historia podría terminar en un tabloide británico. A principios de octubre, se reunió con Simpson y le mostró mensajes de texto y fotos con los rostros ocultos. “Con solo mirar alrededor y por el cuerpo, creo que puede ser Jeff Bezos”, escribió Simpson a sus jefes.

En esta fotografía de archivo del 16 de enero de 2020, el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, a la derecha, y su novia Lauren Sánchez, posan para fotografías durante un evento de alfombra azul organizado por Amazon Prime Video en Mumbai, India.  (AP Photo/Rafiq Maqbool).
En esta fotografía de archivo del 16 de enero de 2020, el director ejecutivo de Amazon, Jeff Bezos, a la derecha, y su novia Lauren Sánchez, posan para fotografías durante un evento de alfombra azul organizado por Amazon Prime Video en Mumbai, India. (AP Photo/Rafiq Maqbool).

Un artículo muy caro

En agosto, Sánchez y AMI firmaron un contrato, lo que le daba derecho a un pago de aproximadamente $ 200,000 dólares, lo máximo que el Enquirer había gastado en una historia. El contrato estipulaba que el periódico haría todo lo posible por salvaguardar el anonimato de su fuente y ocultar su identidad como fuente de la primicia.

No obstante, con tantas pistas, rápidamente los paparazzis de Enquirer obtuvieron fotos de la pareja. Sánchez suministró luego más fotos y mensajes de texto, corroborando la historia.

A pesar de que más tarde circularon numerosas especulaciones sobre cómo el Enquirer obtuvo la historia de Bezos-Sánchez, -involucrando erróneamente el exmarido de Sánchez, Patrick Whitesell y a Arabia Saudita- los editores de Enquirer declararon más tarde ante un tribunal federal que Michael Sánchez era la única fuente de toda la información y el material comprometedor que recibieron durante la investigación.

Pero antes de tener que declarar en corte, Pecker estaba feliz. Calificó un borrador del artículo de Bezos como “la mejor pieza de periodismo que jamás haya hecho el Enquirer” y se jactó de ello. Y les dijo en correo electrónico a los editores de que “cada página de una historia debería ser otro golpe mortal para Bezos”.

El 7 de enero de 2019, los editores de Enquirer enviaron mensajes de texto a Bezos y Lauren que comenzaban con una única frase incendiaria: "Escribo para solicitar una entrevista contigo sobre tu historia de amor". Lauren acudió a su hermano, quien se ofreció inocentemente a explotar sus relaciones con los editores de Enquirer para averiguar qué tenían. Después de firmar un contrato de $ 25,000 al mes con su hermana, Sánchez llamó a los editores de Enquirer para avisarles que estaría actuando cuando les preguntara.

Preparando su defensa pensando en un ataque

Mientras tanto, Bezos involucró a su consultor de seguridad de toda la vida, Gavin de Becker, así como al abogado de entretenimiento de De Becker con sede en Los Ángeles, Marty Singer. Y, a principios del 9 de enero, dio instrucciones al departamento de relaciones públicas de Amazon para que publicara la noticia de su ruptura matrimonial desde su cuenta oficial de Twitter.

Al ver precipitarse los acontecimientos, el Enquirer decidió publicar la historia del affaire de inmediato, un miércoles, a pesar de que publicaba los lunes.

Las investigaciones de Bezos continuaron. Después de una serie de llamadas telefónicas y mensajes de texto con Michael, el olfato de De Becker le indicó que algo andaba mal. Para dar a conocer sus sospechas, se dirigió a Daily Beast, la empresa de medios dirigida por Barry Diller, un amigo de Bezos, que publicó una historia con dos hipótesis: una involucraba a Michael Sánchez como fuente y otra insinuaba un ataque contra el CEO de Amazon a causa de las fricciones entre Trump y The Washington Post.

En particular, el Post criticó a Trump por no tomar acciones severas contra Arabia Saudita tras el brutal asesinato del colaborador del diario, Jamal Khashoggi, en la embajada del reino árabe en Estambul. Estaba claro que Mohammed bin Salman, el príncipe heredero de Arabia Saudita, que molesto la cobertura del periódico del crimen y más tarde estuvo implicado en un supuesto complot para poner software espía en el teléfono inteligente de Bezos.

Las negociaciones

AMI, en medio de una investigación federal, no podía darse el lujo de que circulara una insinuación de contubernio con gobiernos para desacreditar al CEO de Amazon, teniendo en cuenta también que se conocía de su negociación fallida con los sauditas. Sus ejecutivos comenzaron a negociar con él de inmediato y prometieron no publicar más artículos.

El 6 de febrero, el abogado general adjunto de AMI envió los términos propuestos de un acuerdo al equipo de Bezos. AMI estaría de acuerdo en no publicar ni compartir ninguna de las fotos o textos inéditos si Bezos y sus representantes se unieran a la empresa para rechazar públicamente la noción de que los informes del Enquirer tenían motivaciones políticas.

Bezos consideró la propuesta descaradamente extorsiva. El 7 de febrero les dijo a sus asesores que sabía exactamente lo que iba a hacer. Escribió un ensayo de más de 1.000 palabras titulado "No, gracias, Sr. Pecker" y se lo entregó al vicepresidente senior de asuntos corporativos globales de Amazon, Jay Carney, y luego lo subió al sitio de publicación Medium.

En él, Bezos incluyó los correos electrónicos del abogado y editor principal de AMI en su humillante totalidad. Pero, a pesar de lo vergonzoso que fue que se describieran en detalle sus intercambios de mensajes de contenido sexual con Sánchez, Bezos sabía que también eran condenatorios para AMI.

Fue, de acuerdo con Bloomberg, “un golpe maestro de relaciones públicas. Bezos se presentó a sí mismo como un defensor comprensivo de la prensa y un oponente de ‘la reputación ganada durante mucho tiempo de AMI por convertir en armas los privilegios periodísticos, esconderse detrás de protecciones importantes e ignorar los principios y el propósito del verdadero periodismo’”.

Fue una catástrofe mediática para AMI. Pecker culpó a Howard por el desastre y lo destituyó de su función editorial en AMI; Howard dejó la empresa en abril de 2020 cuando expiró su contrato.

Bezos y Sánchez hicieron pública su relación y comenzaron a aparecer en numerosos eventos. En octubre, Bezos apareció frente al antiguo consulado saudí en Estambul para conmemorar el primer aniversario del asesinato de Khashoggi. De Becker manejó los intrincados arreglos de seguridad. Bezos se sentó junto a Hatice Cengiz, la prometida de Khashoggi, y la abrazó durante la ceremonia.

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