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Madrid va a ser la nueva capital europea de los datos

Jaime Quirós – Hay veces que, en esta era ‘tan inalámbrica’, nos olvidamos de que nuestro querido internet recorre el mundo a través de más de 1 millón de kilómetros de cables submarinos. Puede parecer ridículo que sea así en la era wireless, pero si lo observamos desde otro punto de vista, sigue siendo menos la distancia que recorre el cableado que a la que están los satélites (14.350 kilómetros del cable submarino que conectan a Chipiona a Melkbosstrand en Sudáfrica, frente a 36.000 kilómetros de distancia a un satélite, por ejemplo). En breve España contará con tres nuevos cables, fruto de su ventajosa ubicación geográfica: Marea, que nos une con EEUU, EllaLink, que nos sincroniza con Brasil, y Orval, que nos enlaza con Argelia.

Además de los cables, hay ciertos desarrollos que impulsarán la importancia digital de nuestro país, y de Madrid en particular. Los centros de procesamiento de datos (CPD) son lugares físicos donde se almacenan, procesan e intercambian datos. Pero hay un tipo de CPD en particular que ofrece muchas ventajas para las empresas que los poseen y a los usuarios que los usan: los ‘colocation’. También llamados ‘housing’, los CPD de colocation se encuentran en salas de servidores operadas por empresas especializas en conexión a internet y centros de datos. Estas empresas venden o alquilan el espacio físico para que otras compañías coloquen sus propios servidores.

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Foto: Getty

¿Cuál es la gran ventaja? Para muchas empresas, no siempre se justifica tener su propio CPD interno, lo cual podría requerir altos costes en refrigeración o equipos de informática. Por ello, los CPD de colocation ofrecen el espacio, la corriente, el mantenimiento y seguridad físicos para sus servidores con un nivel de complejidad y precio bajos. A su vez, para proveedores de contenidos online, tales como Netflix, alquilar espacios en los CPD de colocation les permite ofrecer los contenidos desde ubicaciones más cercanas a sus consumidores y así mejorar su rendimiento. Estas compañías de contenidos online suelen también disponer de grandes CPD propios en su país de origen para gestionar su información más sensible, pero para el extranjero, les convienen los ‘colocation’.

En Europa, estos CPD se solían instalar sobre todo al norte, donde se podía aprovechar la refrigeración natural para evitar el sobrecalentamiento del hardware. Ignacio Velilla, responsable de Equinix, sostiene que “esas ubicaciones ya están muy concurridas. Hasta ahora, todas las rutas de comunicaciones habían ido por el hemisferio norte, conectando principalmente Reino Unido con EEUU, pero están colapsadas. Todos los nuevos proyectos de cables buscan llegar directamente al continente… y la forma más sencilla de hacerlo es a través de la Península Ibérica”.

En ese caso, ¿por qué Madrid en lugar de, por ejemplo, Lisboa? Los cables submarinos normalmente continúan hacia el interior de un país o continente, y Madrid dispone de grandes ventajas respecto a la capital portuguesa. Por un lado, España es un mercado mayor, con más de 46 millones de habitantes. Por otro, su capital cuenta con empresas locales dispuestas a desarrollar estas instalaciones, y dispone de un complejo nudo de redes que permite transmitir los datos rápidamente a través de los operadores de telecomunicaciones nacionales. Equinix e Interxion (la cual ha invertido 45 millones de euros en una plataforma de ‘cloud pública’) son dos compañías que ya operan desde Madrid. Y otras, como los gigantes Data4 e e-shelter, ya tienen planes de instalarse en la ciudad.

Según estas firmas, los retos principales son la falta de competitividad e inversión, y la incertidumbre sobre la capacidad energética necesaria para desplegar y operar uno de estos centros (que puede llegar a ser 30% y el 35% del coste monetario). El consumo energético de estas instalaciones no presenta un tema menor, e involucra hasta al Ministerio de Medio Ambiente. A esto se le suma otras trabas burocráticas que no incentivan a las multinacionales a elegir España por sobre otros países. Quizá estos proveedores de alojamiento digital deberían tomar medidas para limitar su impacto ecológico, aprovechando el creciente auge de las tecnologías generadoras de energía sostenible. A España le vendría bien que Madrid se convirtiere en el ‘hub’ digital de Europa, pero tanto el país como las compañías interesadas deben prepararse adecuadamente.

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