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Mahathir cierra el libro sobre el boom asiático: Daniel Moss

Daniel Moss

(Bloomberg) -- Mahathir Mohamad se ha alejado de uno de los grandes impulsores intelectuales de sus décadas al mando de Malasia: la idea de que el antiguo remanso dependiente de los productos básicos pudiera transformarse en un país completamente desarrollado para 2020. Es vital para el futuro de la nación del sudeste asiático aprender las lecciones correctas de esta decepción.

El primer ministro admitió el fin de semana pasado que Visión 2020, su exigente plan para impulsar a Malasia a convertirse en una potencia industrial, ha fallado. Lanzado en 1991, el plan se convirtió en el resumen del rápido desarrollo que caracterizó a gran parte de Asia durante esa década. Mahathir efectivamente acaba de cerrar el libro sobre una era económica. Por esto, merece ser aplaudido, aunque tal reconocimiento ser tardío.

Si bien Visión 2020 siempre fue más retórica que realidad, sirvió para encaminar a Malasia al clima de la época. La globalización estaba en sus días de gloria, se construyeron cadenas de suministro elaborado en toda la región y la inversión extranjera llegó a raudales. El estándar de vida y el nivel educativo aumentaron, Japón fue el gran poder comercial de Asia y el final de la Guerra Fría hizo que la apertura económica y política al estilo occidental pareciera una ley natural. Incluso lo creí durante mi permanencia en Kuala Lumpur antes de presenciar la devastación causada por la crisis financiera asiática. No es que Mahathir viera necesariamente a Occidente como el mejor ejemplo. A menudo favoreció a Japón y su modelo de industrialización de la posguerra, que inspiró un enfoque característico al que denominó "Mira hacia el este".

Todo país necesita aspiraciones. Los objetivos de Mahathir eran grandes y esencialmente loables. En la práctica, sin embargo, el desarrollo se equiparó con una sofocante doctrina de "cuanto más grande, mejor". Los malayos se jactaban de tener los edificios más altos del mundo, como las torres gemelas Petronas, la torre de control aeroportuario más alta, la cinta transportadora más larga y la bandera más grande.

Ninguno de estos monumentos funciona particularmente bien hoy en día: los pisos de los pasillos crujen en las torres y muy pocos de los mostradores de inmigración del Aeropuerto Internacional de Kuala Lumpur parecen estar abiertos durante la concurrida tarde. Los países desarrollados tienen éxito sin alardear.

Los días de Visión 2020 terminaron, pero hay pocas señales de que Mahathir haya internalizado las lecciones. Al comentar el lanzamiento de un nuevo plan económico, culpó a los dos líderes que le sucedieron en 2003, especialmente a Najib Razak, por el déficit. Mahathir derrotó a Najib en las elecciones de 2018 y volvió a liderar el gobierno a la edad de 92 años. Najib fue acusado posteriormente de soborno, pero dice ser inocente.

El nuevo plan de Mahathir se llama Shared Prosperity Vision 2030. Al igual que su predecesor, este proyecto es un signo de los tiempos. En lugar de alcanzar la grandeza, el enfoque es más realista y apunta a la desigualdad de ingresos, inclusión, tecnología, una economía menos dependiente del petróleo. Acepta implícitamente que la expansión económica explosiva previa a la crisis de 1997-1998 se ha ido para siempre.

Esto no tiene por qué ser algo malo. Según el gobierno, las décadas de rápido desarrollo quintuplicaron la brecha entre los más ricos y los más pobres de Malasia desde 1989 hasta 2016. Estaba de moda ser un magnate en Malasia en la década de 1990. (Para ser justos, estaba de moda en todas partes). En Kuala Lumpur, esto a menudo significaba, dependiendo de la raza, que a uno le podía ir bastante bien con las ventas de activos, desde las aerolíneas hasta la industria automotriz y las carreteras. La política económica distintiva de Malasia durante 50 años ha apuntado a aumentar la suerte económica de los malayos. Son el grupo étnico más grande, pero la minoría étnica china ha tendido a controlar la riqueza.

Los gobiernos sucesivos han tratado de reducir la discriminación positiva para la mayoría, un guiño a las críticas de que fomentaron el amiguismo y la dependencia de las ayudas estatales. Lo consideraron políticamente muy duro. Shared Prosperity Vision 2030 no parece hacer mucho hincapié en el tema.

Sin embargo, al centrarse en otras cuestiones sociales, Mahathir se mantiene nuevamente al borde de una corriente intelectual y política más amplia. Los líderes de todo el mundo están cada vez más en sintonía con los problemas de presupuesto y las quejas que amenazan el apoyo a la política general. Para Malasia, y quizás para Asia en general, también termina un período de historia económica.

La región aún puede albergar economías en desarrollo; ya no se están desarrollando rápidamente.

Nota Original:Mahathir Closes the Book on the Asian Boom: Daniel Moss

Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Bloomberg LP y sus dueños.

Para contactar al editor responsable de la traducción de esta nota: Carlos Manuel Rodriguez, carlosmr@bloomberg.net

Reportero en la nota original: Daniel Moss en Washington, dmoss@bloomberg.net

Editor responsable de la nota original: Patrick Mcdowell, pmcdowell10@bloomberg.net

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