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El mito de la penalización alrededor de los abandonos de los realities de Mediaset

Nadia Jémez, en el posado inicial de 'Pesadilla en El Paraíso' (Mediaset)
Nadia Jémez, en el posado inicial de 'Pesadilla en El Paraíso' (Mediaset)

Para intentar levantar sus audiencias, que ya están por debajo del millón de espectadores por gala, Pesadilla en El Paraíso llevaba varios días anunciando que uno de los granjeros abandonaría la competición de forma voluntaria este jueves. Algo que el formato de Mediaset se puede permitir, al ser un reality que se graba y se edita, en lugar de emitirse en directo. Finalmente, descubrimos que quien ha tirado la toalla es Nadia Jémez, quien ha justificado su decisión como una cuestión de salud mental. De forma excepcional, en Telecinco no se ha hablado por primera vez de sanciones ni multad por abandono, pero es fácil entender las razones. Y es que hay mucho mito alrededor de esas penalizaciones, que parecen más una cuestión intimidatoria que algo real.

En el caso de Nadia, que es conocida por su faceta de influencer, el estar confinada con gente que no conoce y que no para de discutir se le ha venido muy grande. Ya había advertido días atrás que quería irse de Pesadilla en El Paraíso, y para intentar que recapacitase, Lara Álvarez, presentadora desde la granja donde se desarrolla el reality, se sentó a charlar con ella.

La hija del futbolista y entrenador Paco Jémez explicó entonces que había hablado con el médico, y que no podía más. “No estoy bien de la cabeza”, explicaba, añadiendo que se estaba “jugando la salud” y que “se le iba la cabeza”. Lara aceptó su retirada, y la propia Nadia se despidió de sus compañeros, insistiendo en que no está bien.“Tengo muchísima ansiedad, me está afectando a la salud. Lo siento, pero me quiero ir”, anunció.

Patricia Steisy, que se está convirtiendo en una de las protagonistas de la edición, le aclaraba que no tenía que pedir perdón. Ya había demostrado que era una luchadora, y que todos estaban orgullosos de ella, y que seguro que su padre también. Más tarde, Nadia aparecía en el plató, y daba más detalles de su lucha interna: ya en el pasado había tenido episodios de ansiedad, pero el concurso le superó, entre las labores, el hambre, las discusiones. “Quería abandonar el programa, pero de una forma más elegante de lo que lo he hecho”, se lamentaba.

El abandono de Nadia es llamativo porque no le han dicho que se quede o que pagará multa como consecuencia. No sabemos si es porque el tema de la salud mental tiene en la actualidad más peso que en el pasado, o por qué otra razón. Pero, por ejemplo, hace unos meses en Supervivientes, cuando Juan Muñoz dijo que no aguantaba más como parásito, sí que se le recordó que irse implicaba afrontar una sanción económica. “Juan, la organización te ha escuchado. Escucha tú: Abandonar tiene sus consecuencias y lo sabes”, le recordó el presentador de la gala de los domingos, Ion Aramendi. “Antes de todo va mi salud, me da igual pagar una multa”, le respondía el humorista, que asumía que tendría que sacar el talonario por irse de manera voluntaria y no cuando el público lo decidiese.

Pero ¿tienen que pagar los concursantes realmente una multa por irse? La respuesta es que no. Y es que participar en un concurso rodeado de cámaras es un trabajo en televisión como otro cualquiera, y nadie puede obligarte a permanecer en tu puesto de trabajo si tú no lo deseas. Cuando se firma un contrato para ir a un reality el grueso del mismo es el de un contrato laboral, y hay una parte que es un contrato mercantil y que va relacionado con los derechos de imagen.

En el año 2013, la escritora Lucía Etxebarría, que actualmente es colaboradora de Espejo Público, participó en el reality Campamento de Verano, de Telecinco, y decidió poner fin a su aventura de forma voluntaria. Se suponía que debería pagar una multa, pero ella misma explicó a través de sus redes sociales que si bien existe una cláusula que así lo indica, la misma es ilegal, y que no tuvo que pagar. Expuso este tema unos años después, cuando Adrián Rodríguez abandonó Supervivientes en 2018 y se le indicó que tendría que abonar una penalización. “Nadie te puede penalizar por abandonar un trabajo”, explicó a sus seguidores.

A pesar de este precedente, Telecinco nunca dejó de asustar a sus concursantes con esas multas por abandono, y que supondría decir adiós a una parte del dinero que habrían ganado durante su estancia en el concurso. Por ejemplo, en 2019, el dúo Azúcar Moreno también fue a Supervivientes, y a las pocas semanas decidieron abandonar, porque la experiencia se le estaba viniendo muy grande. Y sobre ese adiós, Pepe del Real aseguró en El programa de Ana Rosa que “su abandono no va a ser gratuito. Tendrán que pagar la penalización elevada”. Lo mismo se le dijo también a Oriana Marzoli cuando se fue de Gran Hermano VIP en 2018; ella, antes de irse por completo de la casa donde todo se ve y se oye, hasta intentó negociar con Jorge Javier Vázquez para no pagar, aguantando unos días más. Pero el presentador del formato le advirtió entonces: “La penalización se te va a cobrar”.

Ahora, Nadia ha sentado un precedente. Es evidente que cuando un concursante, famoso o anónimo, se quiere ir de un concurso es porque no está bien de ánimos. Puede sufrir ansiedad, por las circunstancias propias de la competición, o por lo que pueda estar sucediendo fuera, en su casa. Hay mil razones, y siempre la salud mental está por medio. “Hemos luchado, ha sido un bloqueo, de claustrofobia, de querer correr y no poder. Luchaba mi cuerpo con mi mente. Lo sentimos por la audiencia, la productora y el programa, pero cuando no puedes, no puedes”, dijo una de las hermanas Salazar de Azúcar Moreno cuando se fueron. Pero a ellas se les apuntó que tendrían que pagar, como si su salud mental no corriese peligro. Con Pesadilla en El Paraíso todo ha cambiado. Y el tema de la penalización se verá, a partir de ahora, con otros ojos muy diferentes.

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