En modo cosecha, se volvió compleja la lectura del rumbo del valor de la soja

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La entrada de la nueva cosecha, aunque muy disminuida, tiene impacto sobre el mercado
La entrada de la nueva cosecha, aunque muy disminuida, tiene impacto sobre el mercado

Las dos caras de la misma moneda, por un lado, el mercado de soja con bajas consistentes en la semana y, por otro, el maíz, que se resiste a la baja. La oleaginosa está entrando en modo cosecha nueva, conforme van pasando los días del calendario los precios de la soja disponible y los de las posiciones futuras cortas (marzo y abril) van cayendo en busca del nivel de precios de la nueva cosecha. Se agrega el escenario bajista en Chicago, ante el firme avance de la recolección de la soja en Brasil. Pero atención que los precios de la soja en las posiciones futuras nueva cosecha (mayo a julio) también entraron en un escenario bearish (bajista).

Lo que está sucediendo en el mercado de la soja está siguiendo el manual del trading, a medida que nos acercamos al momento del ingreso de la nueva cosecha el mercado entra en inverse (caída) donde las cotizaciones de la soja disponible o futuros cercanos se van acercando al nivel de precios de la soja nueva. Es por ello que el mercado confirma una caída de US$15 por tonelada entre el precio de la soja disponible, US$396, y la soja posición mayo, que se cotiza a US$381 por tonelada.

Sin embargo, por esa magia de la inflación y su impacto en la tendencia de las cotizaciones del dólar futuro, vemos que la soja disponible se cotiza a un equivalente de 82.764 pesos por tonelada, mientras que la soja mayo equivale a 93.345 pesos. Por la magia de la inflación, la suba proyectada en las cotizaciones del dólar futuro entre hoy y la posición mayo es más que suficiente para compensar la baja de 15 dólares por tonelada en las cotizaciones en dólares, si medimos el precio en pesos por tonelada.

La primera conclusión es que hoy la mejora proyectada en el precio de la soja en pesos se sustenta en los altos niveles de inflación mensual proyectada y no en la mejora en el valor medido en dólares por tonelada que, por el contrario, tiende a la baja.

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Esta mejora de la soja en el precio en pesos por tonelada puede ser un espejismo si el aumento en el costo y en el precio de los insumos y servicios acompaña la tasa mensual de inflación. Por caso, la decisión de un productor de vender o no vender la soja disponible debe incluir, entre otros factores de análisis, cómo se está comportando la relación insumo/producto, y este es un tema que el productor conoce muy bien.

Hay que considerar que en economías con alta inflación el aumento de los precios de bienes y servicios, en términos generales, acompañan la tasa de inflación. Entonces, la mejora en el precio en pesos por tonelada puede resultar en un espejismo cuando vemos, a la hora comprar un bien o servicio, a cuántos kilos de soja equivale la compra.

Actualmente los productores disponen de 4,5 millones de toneladas de soja sin vender, entre la soja física en sus campos (1,5 millones de toneladas) y la soja entregada, pero pendiente de fijar (3 millones de toneladas). Y a juzgar por el comportamiento del mercado y el ritmo de negocios, el productor no muestra mucho interés por vender su mercadería o por fijar su precio.

Se debe tener en cuenta también el alto nivel de incertidumbre política y económica, ante un escenario electoral incierto y medidas económicas que requieren definiciones. También la fuerte baja en la cosecha de soja nueva es otro factor que impulsa al productor a no vender más de lo necesario.

El autor es presidente de Pablo Adreani y Asociados