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Mundial Qatar 2022: las más llamativas reacciones de los chicos al conocer a Lionel Messi y las figuras del torneo

Una niña llama a Lionel Messi antes del partido con Australia y el argentino le devuelve el gesto; una imagen entre tantas por el estilo en el Mundial Qatar 2022.
Una niña llama a Lionel Messi antes del partido con Australia y el argentino le devuelve el gesto; una imagen entre tantas por el estilo en el Mundial Qatar 2022.

DOHA (enviado especial).– ¿Se puede medir la felicidad? ¿Y la felicidad vinculada con el fútbol? ¿Cuántos millones de chicos en todo el mundo sueñan hoy ser como Messi? ¿Es posible llevar una estadística de cuánta emoción puede generar en un chico estar al lado de una figura como Leo o Neymar o Mbappé? ¿Alguien se animaría a explicarlo? Sólo aquél que lo vive, que lo siente en primera persona, podría intentar describirlo. Y aún así, por más que se cuente con todos los detalles, algo se perdería en el camino. El Mundial es la elite del fútbol, es el encuentro que cada cuatro años puede generar sonrisas y abrazos impensados. Y también es el pico máximo de ilusión en cada juvenil que se va a probar a un club y que, ante una cámara tras las primeras gambetas sorpresivas, es capaz de decir: “Mi primer sueño es jugar un Mundial... y el segundo, salir campeón” . Lo hizo Diego Maradona, también Lionel Messi.

El Mundial no es sólo goles y partidos ganados o derrotas frustrantes. Unos ganan y otros pierden, se mezcla muchas veces la geopolítica y los intereses económicos que giran alrededor del planeta, sospechas varias, pero también hay sensaciones que no se pueden medir y que reflejan lo más puro del deporte: la felicidad de ser parte de un Mundial a los diez años. Sí, los grandes lo juegan, pero los chicos lo disfrutan más allá de las banderas y los colores, más allá de las nacionalidades y lo que pase luego en el césped en función del resultado. Para los chicos, “ganar” es estar ahí, incluso cuando el árbitro no dio inicio al partido. Aunque sea por unos segundos, por unos minutos. En ese momento previo que, para ellos, puede perdurar por años.

La Premier League lo había instrumentado en los 90. Pero para la FIFA todo comenzó por una campaña de Unicef en el Mundial de Corea y Japón en 2002: “Say Yes for Children” , fue el proyecto inicial, con el que se intentaba mejorar y proteger la vida de los niños en todo el mundo, con el fin de que todos los chicos puedan tener una recreación saludable y una educación primaria de calidad.

La costumbre viajó mucho más allá de la Copa del Mundo y se trasladó a otras grandes competencias. Se hace en la Copa Libertadores, en la Champions League, en la Copa América, en varias Ligas locales. Aquí, en Qatar, se repite, y ha generado varios momentos muy divertidos y emocionantes a lo largo de todo el torneo.

En un ámbito superprofesional, rodeado de presiones y responsabilidad, las caras de esos chicos marcan un inmenso contraste con los rostros de tensión con el que muchos de los futbolistas ingresan en los estadios. Aunque los lleven de la mano y transiten el mismo camino, son dos mundos distintos recorriendo un pasillo y pisando el césped de una cancha mundialista. Escuchan los himnos juntos. Participan de las fotos de presentación, los escuchan latir. De repente los tienen ahí, al lado, a esos ídolos que ven los fines de semana por TV a miles de kilómetros. Una experiencia inolvidable.

Cuando algunos de esos mismos jugadores detectan que allí hay alguien que los mira con admiración y logran conectar, es imposible que no expresen una sonrisa. Y, de alguna manera, consigue reconectar a los protagonistas con el origen de este deporte, que no es más que eso: un juego.

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En los últimos días se hicieron virales varias fotografías y videos en los que se puede percibir las reacciones de muchos de esos niños, que son elegidos de diferentes formas. Por un lado, se toma escuelas de fútbol local, pero también se logró un vínculo comercial con algunos de los sponsors oficiales de la FIFA, que otorgan esos lugares por protocolo o promociones de la marca.

Naturalmente Lionel Messi es el que despierta mayor cantidad de reacciones con los chicos. De hecho, las genera con los adultos, también. No hay que olvidar que este Mundial, tal vez como ningún otro, está centrado en su imagen. En una transmisión local de cualquier partido de la Copa del Mundo en la poderosa cadena Bein Sports, una tanda publicitaria tiene cinco avisos y en todos aparece Messi, como protagonista exclusivo o como coprotagonista. Pero en todos está él.

Si una cosa alimenta a la otra, nunca se sabrá, pero todos los chicos enloquecen con el capitán argentino . El que va de la mano de él, directamente pasa a vivir la mejor experiencia de su corta vida. Pero todos los demás, que van con otros jugadores, se desviven por saludarlo. Intentan tocarlo cuando pasa cerca. Y Messi suele responder a todos, con sonrisas y chocando manos. Algunas de las reacciones más notables y emocionantes se dieron con él. Incluso chicos que entraron en estado de emoción nerviosa y comenzaron a saltar y gritar: “¡Líonel Messi, Líonel Messi!” (así, acentuando la “i” en el nombre).

Otro de los que despierta pasiones es un compañero de Messi en PSG: Kylian Mbappé. También provocó que varios chicos rompieran filas en el protocolo de ingreso en la cancha para celebrar que habían conocido al astro francés.

Un joven fan de Memo Ochoa, y una imagen de felicidad absoluta en la selección de México
Un joven fan de Memo Ochoa, y una imagen de felicidad absoluta en la selección de México

Es un tema menor, por cierto. Uno muy menor. Pero también se habla de eso en el fútbol. “Para mí las presiones en el fútbol no existen. La presión es otra cosa. Esto es entrar y jugar lo mejor posible, como los jugadores lo saben hacer”, suele decir Lionel Scaloni. Es la autoexigencia y la imposición exterior la que transporta las emociones hacia lugares impensados. Pero los grandes y los chicos también pueden cruzar sensaciones. ¿O acaso Scaloni y Pablo Aimar no lloraron como niños luego de los goles de Messi y Enzo Fernández ante México, tras el desahogo por la gran presión que sentían en el partido posterior a la derrota inicial ante Arabia Saudita?

Cuando la escalada de compromisos comienza a desbordar a un deportista, la mirada de un niño debería alcanzar para descontracturar y regresar todo al punto cero. El futbolista está, probablemente, pensando en el momento más importante de su carrera profesional , y actúa en consecuencia, en cuánto puede valer una victoria y cuánto le podría costar una derrota. Pero esos chicos están, también muy posiblemente, viviendo la mejor experiencia de sus vidas . Por eso una simple sonrisa puede ser noticia. No está mal pensar un segundo en eso. Para ellos, seguro, será suficiente.