U.S. markets open in 7 hours 39 minutes
  • F S&P 500

    4,143.50
    +13.00 (+0.31%)
     
  • F Dow Jones

    34,102.00
    +107.00 (+0.31%)
     
  • F Nasdaq

    12,597.50
    +52.25 (+0.42%)
     
  • RTY=F

    1,957.00
    +7.10 (+0.36%)
     
  • Petróleo

    78.48
    +0.01 (+0.01%)
     
  • Oro

    1,892.50
    +1.80 (+0.10%)
     
  • Plata

    22.46
    +0.04 (+0.18%)
     
  • dólar/euro

    1.0741
    +0.0023 (+0.21%)
     
  • Bono a 10 años

    3.6530
    0.0000 (0.00%)
     
  • Volatilidad

    19.63
    +0.97 (+5.20%)
     
  • dólar/libra

    1.2101
    +0.0031 (+0.25%)
     
  • yen/dólar

    131.3190
    -0.0170 (-0.01%)
     
  • BTC-USD

    22,629.60
    -583.37 (-2.51%)
     
  • CMC Crypto 200

    521.79
    -15.11 (-2.81%)
     
  • FTSE 100

    7,885.17
    +20.46 (+0.26%)
     
  • Nikkei 225

    27,584.35
    -22.11 (-0.08%)
     

Mundial Qatar 2022: Szczesny atajó todo, Lewandowski gritó por primera vez y Polonia avisa que está vivo y piensa en la Argentina

Robert Lewandowski, el capitán, a pura emoción
Robert Lewandowski, el capitán, a pura emoción - Créditos: @ap

Los grandes equipos desparraman maravillas en la zona central. Los volantes -los que juegan y los que marcan-, lo son todo. Instalados en el pulmón de una formación, definen la tónica de un conjunto. Polonia no es un seleccionado de excelencia, precisamente. Es una formación esquemática, con la imaginación recortada, como en los viejos tiempos, detrás de la cortina de hierro. Una armadura. Por eso, tal vez, se nutre de otros parámetros. Tiene dos cracks el equipo blanco y rojo, que supera este sábado a Arabia Saudita por 2 a 0, cuando la prepotencia del pragmatismo destroza a la incipiente lírica.

Dos fuera de serie: uno abajo, detrás de los tres palos; el que evita los goles. El otro, arriba, un artista callejero que jamás había marcado en una Copa del Mundo. Ahora, sí, lo consigue. Hasta se permite emocionarse. Wojciech Szczesny y Robert Lewandowski, de arco a arco, representan las razones del seleccionado de Europa del Este, el adversario de la Argentina en el choque de este miércoles, desde las 16, en el cierre del Grupo C.

Robert Lewandowski celebró el segundo gol
Robert Lewandowski celebró el segundo gol - Créditos: @ap

Wojciech Szczesny tiene 32 años, nació en Varsovia, ataja en Juventus desde 2017 y tiene cara de buen tipo. Ataja todo lo que le tiran: zapatazos, centros y una doble tapada mundial. Un penal (solo observado por la rigurosidad del VAR) sobre Salem Al-Dawsari; inmediatamente después, en el rebote, se convierte en gigante frente a Mohammed Al-Burayk. La hipótesis de los octavos de final lleva la rúbrica de sus manos. Polonia no lo consigue desde 1986.

Robert Lewandowski tiene 34, también nació en Varsovia, aterrizó en Barcelona para reemplazar a Lionel Messi, todo un desafío. Un atrevimiento, en realidad, porque lo suyo son los goles, artísticos y de los otros. Enorme en Bayern Münich, era desafiado su talento en las grandes batallas de selección. Casi, casi, como Leo, hasta la explosión en el Maracaná. Después del penal fallado ante Memo Ochoa, en el México-Polonia sin gritos, aprovecha un descuido árabe, convierte y se emociona. Un tiro en el palo; también se anima a picarla. El hechizo de sus demonios, al fin, en una gran cita.

Con alma y vida, Szczesny festeja la doble tapada: penal y bombazo
Con alma y vida, Szczesny festeja la doble tapada: penal y bombazo - Créditos: @Agencia AFP

La estrella de Barcelona convierte el segundo gol a los 37 minutos del segundo tiempo y se destapa justo antes de enfrentar a la Argentina en la tercera y última fecha. El mediocampista Piotr Zielinski, jugador de Napoli (la sensación de Europa), había abierto el marcador a los 39 de la primera parte. El partido de la segunda fecha del Grupo C se disputó en el estadio Education City en Al Rayyan, con el arbitraje del brasileño Wilton Sampaio y deja a Polonia con 4 puntos y a Arabia Saudita, con 3.

La polémica: un sutil cruce de Krystian Bielik sobre Saleh Al-Shehri provoca alarma en el VAR. No parece penal, pero el juez es llamado por las autoridades de la tecnología. Es una infracción sutil (si es que es infracción…), una de las tantas que se cobran en Qatar. La justicia divina no quiso gritarlo.

Lo mejor del partido

Lewandowski derrama lágrimas. Enfila hacia el banderín del tiro de esquina y se desliza sobre el césped, estirando los brazos, mientras sus compañeros lo abrazan para felicitarlo. Se pone de pie, se seca el rostro y lanza un beso hacia el público.

“Todo lo que llevaba adentro, los sueños, la importancia del momento, todos esos sueños de mi niñez se hicieron realidad. Esto es muy significativo”, rubrica uno de los mejores delanteros del mundo (¿el mejor, con la ausencia de Benzemá?), la sequía goleadora del delantero del Barcelona en la Copa del Mundo resultaba llamativa. Ahora, después de cinco partidos en la cita cumbre del fútbol, se acabó.

“Siempre quise marcar en un Mundial y ese sueño es una realidad”, dice Lewandowski, frustrado en el debut cuando el arquero Guillermo Ochoa le contuvo un penal en el empate 0-0 contra México. “No es fácil, porque no tuvimos muchas ocasiones en el primer partido y fallé el penal. Mientras más grande estoy, más me emociono”, dice el Gran Robert, sobre su reacción. “Soy consciente de que esta podría ser mi última Copa del Mundo. Y buscaba afanosamente asegurar que había jugado en un Mundial y que metí un gol…”.

El penal atajado por Wojciech Szczesny
El penal atajado por Wojciech Szczesny - Créditos: @Agencia AFP

Cuatro años atrás, otro mundo. La eliminación rápida, dolorosa. Sin goles y con cómplices. “Muchas cosas no salieron como debieron haber hecho en esta Copa del Mundo. Estaba solo, peleamos, luché, hice todo lo que podía hacer, pero pelear no es suficiente. Para ganar los partidos de la Copa Mundial, también necesitas calidad y no tuvimos suficiente. No hay ningún jugador en el mundo que conquista el balón, juega contra cinco oponentes y el arquero y luego marca un gol. No puedo hacer nada solo…”.

El mundo es hoy. Lewandowski llora como un niño, arropado por un grupo disciplinado, que empieza a volar… desde el otro arco. Con un arquero de selección, que no precisa de los excesos para demostrar qué grande es. Alguna vez, declaró con una fina cuota de ironía: “Cuando estaba en Roma, mandé a Alisson, el mejor del mundo, al banco. Ahora, en la Juventus, mi suplente es Buffon, uno de los mejores de la historia. La conclusión que saco es que probablemente sea el mejor del mundo y de la historia”.

Un muy buen 1. Y un gran 9. Polonia está de pie y olfatea las heridas de la Argentina.