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¿Necesitas un hombre de mediana edad en tu vida? Alquílalo

Sobre todo para pedir un consejo, ahora usted podrá alquilar a una persona, específicamente a un hombre de mediana edad, sabio, conocedor de los dilemas de la vida. Aunque para ello tienes que vivir en Japón.

Nodoka Hyodo, de 24 años, conversa con Takanobu Nishimoto, fundador del servicio de ossan, en Tokyo. Foto: AFP

Uno de estos sujetos que se prestan para cualquier cosa, menos para el contacto carnal, es Ken Sasaki, de 48 años, a quien CNN le dedica parte de uno de sus reportes sobre la vida de todos los días en Tokio, la capital.

Sasaki trabaja de ossan de alquiler, que significa “hombre de mediana edad”, pero que tiene un sentido mayor: darle compañía y escuchar las penas de los otros japoneses en una sociedad donde las personas se cuidan mucho de revelar sus debilidades, su tristeza y su soledad ante los familiares o los amigos.

Por nueve dólares por hora, Sasaki auxilia, escucha, acompaña a su cliente, y todo queda en el anonimato. Nunca lo juzga, nada más le brinda su apoyo, y con eso cumple su misión.

Con esa premisa, Takanobu Nishimoto, fundó en 2012 un servicio de alquiler de ossan.

Takanobu Nishimoto, funfador de “Ossan Rental”. Foto: AFP

“Las historias se difunden si los clientes hablan con algún conocido”, precisa este emprendedor. Es decir, si le cuentas tus dolores a un amigo, corres el riesgo de que otras personas se enteren. Pero si lo haces con un ossan, todo quedará entre él y tú.

Una reivindicación del hombre maduro

Esta empresa sirve también para reivindicar y revalorizar a las figuras de los hombres maduros, que son tan relegados por la sociedad japonesa, adicta a lo novedoso y a la tecnología.

“Durante las pasadas dos décadas, particularmente, los hombres de mediana edad, de clase media, han perdido gran parte de su poder cultural”, asegura Sabine Fuhrstuck, directora del Centro del Este de Asia y profesora de Estudios Culturales Japoneses Modernos de la Universidad de California en Santa Bárbara, Estados Unidos.

“En los medios populares se los suele representar como retrógradas, aburridos, nada interesantes”, advierte.

Ahora, vinculados a este tipo de negocios, como el de Nishimoto, los hombres maduros recuperan su dignidad y colaboran con la sociedad.

El negocio tras estas figuras

Con unos 45 ossan alquilados cada día, la empresa de Nishimoto cierra el año con unos 10.000 encuentros a través de los 80 hombres de que dispone en 36 ciudades del país, pero con un mayor peso en Tokio, Kyoto, Osaka y Tokushima.

El mismo Nishimoto dice que él se ha reunido o lo han alquilado varias veces desde que fundó su servicio.

Entre sus empleados destacan aquellos hombres de apariencia amable, a los que da gusto escuchar. También quienes han transitado por todo tipo de dificultades (como los divorciados) y han salido adelante, codiciados por su sabiduría y su experiencia.

“Saben escuchar, y entienden el dolor de los demás”, explicó Nishimoto.

En cuanto a las razones de los encuentros, este empresario asegura que cerca del 70% de los servicios consisten en charlas o en consultas, mientras que el otro 30% utiliza a los ossan para trabajos manuales, como cargar cajas.

Por último, este detalle: ocho de cada diez clientes son mujeres. Aunque, ya lo hemos dicho: cualquier tipo de roce carnal queda completamente prohibido.

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