U.S. markets close in 50 minutes
  • S&P 500

    4,129.21
    +52.61 (+1.29%)
     
  • Dow Jones

    34,208.19
    +122.15 (+0.36%)
     
  • Nasdaq

    11,838.51
    +253.96 (+2.19%)
     
  • Russell 2000

    1,953.65
    +21.70 (+1.12%)
     
  • Petróleo

    76.85
    -2.02 (-2.56%)
     
  • Oro

    1,959.70
    +14.40 (+0.74%)
     
  • Plata

    23.99
    +0.15 (+0.65%)
     
  • dólar/euro

    1.0994
    +0.0128 (+1.18%)
     
  • Bono a 10 años

    3.3950
    -0.1340 (-3.80%)
     
  • dólar/libra

    1.2384
    +0.0067 (+0.54%)
     
  • yen/dólar

    128.8910
    -1.1770 (-0.90%)
     
  • BTC-USD

    23,443.06
    +271.94 (+1.17%)
     
  • CMC Crypto 200

    532.91
    +290.23 (+119.59%)
     
  • FTSE 100

    7,761.11
    -10.59 (-0.14%)
     
  • Nikkei 225

    27,346.88
    +19.77 (+0.07%)
     

Helena Bonham Carter ha caído en una trampa ya conocida en relación a Johnny Depp

Helena Bonham Carter es una fantástica actriz. Sus interpretaciones han suscitado incontables elogios y reconocimientos de la industria, y con toda la razón. Pero, al menos para mí, su perspectiva cultural resulta mucho menos brillante que su carrera como actriz.

En una entrevista con 'The Times', Bonham Carter habló bien de su compañero Johnny Depp, quien también es padrino de sus hijos. Ambos formaron parte del trío gótico que formaron junto a la expareja de ella, Tim Burton.

En un momento de la década de los 2000, esta asociación fue tan prolífica que generó un chascarrillo de Ricky Gervais: “Y, por supuesto, Helena Bonham Carter es la protagonista que acompaña a Johnny Depp en la nueva película de Tim Burton”. De acuerdo, no es un chiste trascendental, pero te haces una idea de qué va el tema.

Entonces, quizás no sea sorprendente que hablara en apoyo de su querido viejo amigo Johnny, quien se vio envuelto en una batalla legal ahora infame con su exesposa, Amber Heard.

Después de que un tribunal británico fallara a favor de 'The Sun' luego de que el periódico describiera a Depp como un “golpeador de esposas”, la estrella de Piratas del Caribe llevó su caso a los Estados Unidos y demandó a Heard por su artículo de opinión del 'Washington Post' de 2018 sobre violencia doméstica. Alegó que ella lo difamó al insinuar que él abusó de ella durante su matrimonio.

Esta vez, el tribunal concluyó que Depp y Heard se habían difamado mutuamente. El fallo fue turbio y confuso y Heard actualmente está apelando; sin embargo, el veredicto se tergiversó como una victoria moral para Depp, quien, en el estrado, dio la vuelta a la narrativa anterior y se presentó como una víctima masculina de violencia doméstica a manos de Heard.

Depp vs. Heard abordó un asunto de difamación, no de asignación de roles de víctima/abusador, pero esto último es lo que sucedió en las redes sociales. En la conciencia popular, Heard, quien carece del carisma, la riqueza, el poder estelar, la base de fans y la influencia de Depp, se convirtió en la mujer que a todos les encanta odiar.

La actriz fue estereotipada como una versión del siglo XXI de la femme fatale que provoca la caída de un hombre inocente a través de su maldad y falsedad. De ese modo se la puede culpar de todo lo relacionado con el fin de la carrera de Depp, al mitigar la gravedad de su agresión, ensañamiento, misoginia, vanidad y despilfarro a los ojos de sus admiradores, aquellos que se enamoraron de un hombre de voz tranquila con una belleza andrógina sorprendente y modales de la “vieja escuela”.

No nos equivocamos, nos decimos a nosotros mismos. No nos confundimos con estas cosas, podemos distinguir a un abusador doméstico cuando lo vemos, no nos dejamos engañar y deslumbrar por la belleza y la fama, no; todo es culpa de Heard. Y Bonham Carter, al parecer, piensa igual. Ella considera que el veredicto estadounidense “reivindicó” a Depp.

Dejando de lado el hecho de que la orden de restricción de Heard contra Depp fue en 2016, el año anterior a que #MeToo se volviera viral, por lo que todavía no había ningún “tren en marcha” al cual subirse, la forma en que han tratado a Heard, especialmente desde el veredicto del caso de difamación, confirma lo que ya sabíamos: revelar la violencia de pareja no es una victoria para ninguna mujer.

Hace años, cuando un colega de profesión de rango superior me acosaba sexualmente, me acerqué a una mujer también de rango superior para pedirle consejo. Me moría de ansiedad. ¿Qué debería hacer?

Ya sabía que quejarme del acoso sexual no era una buena decisión de cara mi carrera. Trabajé en varias industrias desde mi adolescencia y sabía que los acosadores a menudo eran tratados mucho mejor que los denunciantes, quienes, según mi experiencia, generalmente eran condenados al ostracismo en el trabajo.

Si estaba buscando consuelo, me decepcionó. Ella me contó sus propias historias de guerra. La habían hostigado como algo salido de un sketch de Benny Hill, me dijo. Ella puso los ojos en blanco ante los mensajes de texto que yo había recibido y respondió con sus propias anécdotas sexualmente explícitas. Parecía una competencia sin premio para ver quién había sufrido el peor acoso en silencio. “Será peor si te quejas”, me aseguró, antes de aconsejarme que "mantuviera la boca cerrada y la cabeza gacha y fuera encantadora". “Las mujeres que se quejan de este tipo de cosas no terminan bien”, concluyó.

Desafortunadamente, como muchas han descubierto por sí mismas, tenía razón. La ruina pública de Heard nos muestra que las palabras de mi antigua colega siguen siendo ciertas. A pesar de todo el #MeToo y #EnoughisEnough, las mujeres todavía tienen que cuidar lo que dicen.

Heard sigue siendo ridiculizada, meses después del final del juicio, pero, como dijo Bonham Carter a 'The Times', el veredicto por difamación en Estados Unidos parece haber “reivindicado por completo” a Depp. El juicio televisado expuso la inmundicia en la que el actor estaba nadando: los mensajes de texto obscenos, el comportamiento intimidatorio y agresivo, el racismo y la misoginia casuales... Pero la británica parece imperturbable.

Veo como una patada en el plexo solar colectivo de las mujeres que se refiera a #MeToo como una “tendencia popular”. Como si el acoso y el abuso de las mujeres fuera la última moda, como las cejas laminadas o las maxifaldas estilizadas. “Ese es el problema con estas cosas: que la gente se subirá al tren porque es la tendencia y para ser la chica del cartel”.

Sí, Helena. Así es. Porque claro que el sueño de toda niña es que, algún día, ella también pueda ser la chica del cartel de la violencia de pareja...

En mi opinión, Bonham Carter tiene el privilegio, aunque equivocado, de considerar que la exposición del abuso y el acoso generalizados contra las mujeres es una “tendencia”. Me alegra, genuinamente, que ella haya logrado vivir sin lo que tantas mujeres aprenden desde jóvenes: el acoso y el abuso forman parte de la vida cotidiana de las mujeres, pero hablar todavía representan un riesgo mayor.

Traducción de Michelle Padilla

VÍDEO: Amber Heard quiere que su aseguradora pague los 8 millones que le debe a Johnny Depp