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Paco León nos ha regalado una de las experiencias más bizarras que recuerdo del cine español

Paco León siempre ha sido un director rompedor. Ya desde su primera película, Carmina o Revienta, experimentó con un estreno simultáneos en cines y plataformas en una época donde esto era completamente impensable. Repitió jugada con su secuela, Carmina y Amén, donde antes de su estreno realizó pases gratuitos en toda España para impulsar el boca-oreja. Y lo mismo con el contenido de sus producciones, ya que vender una película casi casera como fue su ópera prima o imponer decisiones como el blanco y negro en Arde Madrid no es algo habitual. Pero ahora, este ímpetu experimental y de abrir nuevos horizontes alcanza nuevas cuotas. Y es que Rainbow, su primera película para Netflix, es una de las experiencias más bizarras y extrañas que recuerdo haber visto en el cine comercial español.

Dora Postigo en 'Rainbow' de Paco León (Concha de la Rosa/Netflix)
Dora Postigo en 'Rainbow' de Paco León (Concha de la Rosa/Netflix)

Rainbow se nos presenta como una reimaginación en clave urbana y moderna de El mago de oz, el cuento de L. Frank Baum llevado al cine en tantas ocasiones y que permanece en nuestra memoria gracias al clásico protagonizado por Judy Garland en 1939. Puede parecer que esta historia poco tiene que ofrecer a estas alturas, pero Paco León se las ha ingeniado para jugar como nunca con los elementos más estrambóticos y surrealistas del relato. Así, ha priorizado la experiencia audiovisual y las sensaciones del espectador en una propuesta arriesgada y desconcertante que, aunque no siempre consiga salir a flote y no sea para todos los paladares, supone un chute de aire fresco que no dejará indiferente a nadie

Mi primera impresión fue la de estar viendo una película extraña, una idea descabellada en la que me costaba sentirme ubicado. Ya no estamos en Kansas, no viajamos a ningún mundo de fantasía y no hay ningún mago, ahora nos situamos en algún lugar rural de España donde una joven con un alto talento para la música llamada Dora, junto a su perro Totó y un variopinto grupo de personas, se embarca en un viaje a Ciudad Capital a buscar a su madre. Sin embargo, por el camino se cruzará con el obstáculo de dos mujeres que no quieren que su pasado salga a la luz. Es decir, un rediseño de la trama del Mago de Oz con unos cambios que chocan al verlos en pantalla, sobre todo por el extremo al que Paco León los lleva.

Paco León y Dora Postigo en el rodaje de 'Rainbow' (Foto: Netflix)
Paco León y Dora Postigo en el rodaje de 'Rainbow' (Foto: Netflix)

Sin embargo, una vez que la película avanzaba, me fue difícil no sentirme fascinado por su universo urbano y surrealista. O al menos esa fue mi impresión. Ya de por sí, contar con un reparto encabezado por la cantante Dora Postigo (hija de Bimba Bosé), el rapero Ayax Pedrosa o el dúo de brujas conformado por Carmen Maura y Carmen Machi, es motivo suficiente para quedarse prendado en el asiento y disfrutar de los efectos de esta surrealista mezcla. Si a esto le sumamos infinidad de cameos de primer nivel, el cómo los fastuosos escenarios de Oz son sustituidos por lugares impensables como un Bingo, una lavandería o un motel y el cómo la fantasía salta a la pantalla mediante alucinaciones casi propias de una película de David Lynch, tenemos una cinta explosiva que no deja indiferente.

Como decía, no todo sale a pedir de boca. Por muy grata que sea la experiencia, a nivel narrativo se queda algo hueca y su delirio a veces luce gratuito y fuera de lugar. Por esta razón, creo que va a ser complicado que el público caiga rendido a lo que aquí propone el director de Kiki, el amor se hace. Va a ser una cinta que va a generar división, y no hay más que ver que se trata de una producción de Telecinco que, ante la dificultad de promocionar algo tan estrambótico e incluso experimental, la acabó dejando en manos de Netflix sin apostar por estrenarla ellos en salas o la difusión masiva que suelen dar a sus estrenos.

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Pero como digo, creo que su propuesta merece ser destacada. Pocas veces vemos producciones comerciales que apuesten por algo tan extraño y arriesgado, sobre todo dentro del cine español y bajo la producción de un gigante audiovisual como Telecinco Cinema. Y aunque uno no acabe convencido del todo, estoy seguro que muchas de sus imágenes, escenas o personajes, van a quedarse en la mente de los espectadores. Sin exagerar, creo que el ver a Carmen Machi y Carmen Maura compartiendo pantalla con dos personajes tan pasados de rosca es uno de los momentos que más he disfrutado en un cine este año. Y de hecho, aunque salí de sala pensando en que el resultado estaba lejos de ser perfecto y sin saber muy bien qué había visto, con el paso de los días Rainbow ha ido creciendo en mi cabeza y me atrevería a calificarla como una de las cintas que más sensaciones me ha trasmitido en mucho tiempo. Una experiencia que creo que merece la pena catar.

Rainbow se estrena en Netflix a partir del viernes 30 de septiembre.

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