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Si te vas a casar, asegúrate de hablar primero de tus deudas

Benjamin R. García
Pareja discute por el dinero.
Getty Images

Cuando John Mansolillo se comprometió con su novia Rachel, ella tenía más de 107.000 dólares de deuda por préstamos estudiantiles. Si bien esto no fue una sorpresa para él, pues sabía de antemano el monto, sí sentía que era importante para ellos hablar del tema antes de casarse y llegar a determinar cómo lidiarían con semejante carga.

“Estábamos muy conscientes de que el dinero es una de las principales razones detrás de la ruptura de matrimonios en los Estados Unidos”, asegura Mansolillo. “No queríamos ser una estadística más”.

La historia de John y Rachel se ha vuelto cada vez más común, según Emily Holbrook, directora de mercados personales del Northwestern Mutual, quien constata un creciente número de personas que firman el matrimonio arrastrando consigo grandes cantidades de dinero por pagar.

Mientras que una gran proporción de esta deuda suele provenir de préstamos estudiantiles, muchas parejas también acarrean deudas de tarjetas de crédito, de préstamos para automóviles o de hipotecas antes del matrimonio.

Según Holbrook, no conversar sobre cómo lidiar con la deuda o no entender los sentimientos de uno de los miembros de la pareja con respecto a una deuda puede conducir a problemas posteriores. “No hablar de estas cosas a veces termina creando brechas -asegura-, algo que podría haberse evitado si las parejas hubieran estado en sintonía desde el principio”.

A lo largo de su experiencia, Holbrook ha encontrado que las finanzas son un tema incómodo para la mayoría de la gente. Sin embargo, cuando uno está a dos pasos del matrimonio, es fundamental hablar de dinero y de la deuda pendiente. De ahí que sugiera que las parejas encuentren una manera de hacer que conversar sobre la deuda sea menos doloroso, para que así se sientan menos intimidados por ella.

“Cuando hables de una deuda, conversa también sobre tus puntos de vista generales sobre el dinero”, sugiere. “Asegúrate de que hay cosas divertidas en esa conversación, como lo que quieres lograr en la vida, dónde quieres vivir y en qué quieres emplear tu jubilación”.

Experiencias personales

Mansolillo y su esposa son un ejemplo de cómo fueron capaces de hablar de sus sentimientos y actitudes con respecto a la deuda a través de un programa de pre-matrimonio patrocinado por su iglesia.

“Descubrimos que ambos queríamos combinar nuestras finanzas y vivir por debajo de nuestros medios”, reconoce el hombre. “Estábamos dispuestos a sacrificar el consumo de hoy por la capacidad de garantizarnos a nosotros mismos, a nuestros hijos y a nuestros retiros una seguridad financiera”, puntualiza.

Holbrook sugiere que se converse sobre la diferencia entre una buena deuda (como hipotecas con tasas de interés bajas) y una deuda incobrable (como tarjetas de crédito con tasas de interés relativamente altas), sobre cuál de los dos va a ser responsable de los problemas financieros o cómo se va a compartir esa responsabilidad, así como qué tipos de decisiones tomarán juntos como pareja y qué tipos de decisiones pueden tomar por separado.

Si un miembro de la pareja tiene más deuda que el otro, la especialista también sugiere que conversen sobre ello. “Esto es algo que tiene el potencial de causar conflicto o resentimiento”, dice, “por lo que tener una conversación puede ayudar a aliviar tensiones”.

Una de las grandes razones por lo que es importante hablar sobre una deuda es que muchas parejas tienen diferentes filosofías sobre la misma, y eso puede afectar su matrimonio. Si una persona se siente ansiosa acerca de su deuda, él o ella pueden desear pagarla rápidamente y evitarla en el futuro; pero si ese mismo individuo se casa con alguien al que no le importa arrastrar y asumir la existencia de su deuda, pues esto podría dar lugar a un conflicto.

“La deuda es algo realmente emocional”, reconoce Holbrook. “Es importante conocer la actitud de su pareja hacia la misma y encontrar una manera de trabajar juntos para lograr sus metas”.

Conocer la postura del otro

A pesar de que Mansolillo y su esposa habían hablado de su deuda antes del matrimonio, sus diferentes opiniones sobre el tema todavía causan algún conflicto. “Me sentí muy impulsado a ahorrar, y me cuestionaba a mí mismo cada compra que hacíamos”, admite.

Sin embargo, conocer la filosofía del otro sobre la deuda antes de que surgieran los conflictos les ayudó a hacer que las conversaciones sobre ese tema fueran más fáciles y menos estresantes.

Es fundamental que las parejas establezcan un plan sobre el modo en que abordarán su deuda, de manera a saber si asumen una deuda adicional en el futuro como pareja. “Las parejas deben crear un plan”, estima Holbrook, “que les asegure que están optimizando sus recursos, y equilibrando el pago de su deuda con el ahorro para el futuro y el uso de su dinero en formas que les permitan pasarla bien en la actualidad”.

Holbrook sugiere que las parejas acudan a los servicios de un asesor financiero, ya que un profesional tiene experiencia que la pareja desconoce. Un experto puede sugerirles opciones para pagar la deuda y trabajar con los clientes en la creación de un plan financiero que les ayude a asegurarse de que van en camino de cumplir sus metas financieras, incluyendo el pago de la deuda y el ahorro para la jubilación.

Mientras que a mucha gente le preocupa que hablar sobre su deuda los conduzca a un conflicto, Holbrook cree que tener una conversación sobre este tema puede realmente hacerle sentir más cercano a su compañero de vida.

“Uno se sorprendería al ver cómo esto hace que la gente se sienta mucho más segura de su capacidad para lograr sus metas financieras”, concluye. “Esto ayuda a las parejas a pelear menos por el dinero, pues se comprenden mejor y no se sienten tan estresadas por una deuda ya que tienen un plan para abordarla”.

Mansolillo concuerda en que hablar sobre la deuda ha hecho que la relación con su esposa sea más fuerte pues ahora trabajan como un equipo para pagarla. “Poseer una deuda y tener que pagarla ha mejorado nuestra relación con el tiempo”, reconoce. “Yo les recomendaría a todas las parejas que hablen de sus deudas y de dinero en general antes de casarse”.