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Así sobrevive hoy la mítica marca de juguetes Vulcanita

Fundada en 1955 por los hermanos Norberto y Horacio Caffaro, Vulcanita es hoy uno de los mayores importadores y distribuidores de las principales marcas de juguetes del mundo en Argentina. Su diferencial, explica Alejandro Caffaro, hijo de Norberto y actual CEO de la pyme famliar, es que sus juguetes son de primer nivel, seguros, testeados y certificados. Sin embargo, traerlos del exterior le resulta tan difícil como cuando quisieron fabricarlos.

Su abuelo tenía un comercio de artículos de goma, pero por bueno, como aclara su nieto, lo estafaron y tuvo que cerrar. Fueron sus hijos, Norberto y Horacio (padre y tío de Alejandro, respectivamente) quienes tuvieron que hacerse cargo de la familia. Norberto dejó su carrera de medicina y con su hermano menor fundaron Vulcanita en 1955 para vender artículos de goma desde bolsas de agua caliente y galochas para calzado hasta gorras de baño, en su mayoría importados de Brasil, en un modesto local de la Avenida Hipólito Irigoyen del centro porteño.

La historia de este pyme familiar

El ingreso al mundo de los juguetes comenzó cuando un fabricante les ofreció vender pelotas de goma, algo muy novedoso que resultó ser un éxito en ventas. Sin embargo, detalla Alejandro Caffaro, el punto de inflexión fue a principios de la década de los 60 cuando su padre y su tío descubrieron las colchonetas, pelotas y muñecos inflables de PVC. "Quedaron maravillados, eran una novedad y no tenían nada que ver con los productos de goma en los que venían trabajando. Se pusieron a investigar cómo hacerlos y, con una máquina que consiguieron, empezaron a fabricarlos en un sótano de un local que obtuvieron en Constitución. Ese fue el nacimiento de los productos Vulcanita", cuenta Alejandro a iProfesional.

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Sus inflables llegaron a las vitrinas de las jugueterías de todo el país a través de mayoristas y más tarde a las grandes cadenas de la época como Casa Tía. "Sus productos eran los mejores y, como tenían licencia de Disney, vendían muchísimo. En esa época también lanzamos la Pelota Loca, que también fue un éxito. Cuando salía del colegio, iba a la fábrica a ayudar a mi padre a hacer los repartos, el auto iba repleto", rememora el empresario juguetero.

Sin embargo, la etapa fuertemente industrial de los hermanos Caffaro duró hasta los años '80, cuando, con las importaciones nuevamente abiertas al país, empezaron a traer juguetes de Japón, Taiwán o Hong Kong. También comenzaron a importar inflables de tres de las grandes fábricas del exterior, fundamentalmente los grandes como piletas, que aquí no podían fabricar por falta de maquinaria adecuada o de materia prima de calidad.

Poco a poco, el negocio de Vulcanita viró fundamentalmente a la importación y distribución de juguetes. La planta de producción, que se había trasladado a San Cristóbal, la conservaron con solo tres empleados para reparaciones. "Es que fabricar en Argentina es muy difícil porque la materia prima es de muy baja calidad. En el caso de los inflables era bien notorio; un inflable transparente de afuera es como vidrio, y el de acá es opaco, parece que tuviera neblina. A eso hay que sumarle los problemas laborales ya conocidos", justifica el empresario.

Por la mala calidad de la materia prima, los inflables de Vulcanita son todos importados
Por la mala calidad de la materia prima, los inflables de Vulcanita son todos importados

Por la mala calidad de la materia prima, los inflables de Vulcanita son todos importados

La odisea de esta pyme para importar

A pesar de todo, aclara, tampoco es que importar sea tan sencillo y en más de una ocasión tuvieron que replantearse el negocio. Por ejemplo, cuenta, cuando aparecieron las grandes superficies como Carrefour o Walmart que compraban productos a las mismas empresas que ellos, pero con volúmenes de compra incomparablemente enormes a precios bajísimos e imposibles de lograr para una pequeña pyme argentina. "La salida fue especializarnos en juguetes de calidad Premium que no se venden en los supermercados ni compiten con el juguete de contrabando que se vende en Once, aunque sí me queda la competencia del fraude marcario", explica Caffaro, quien se sumó a la empresa en 1991.

Hoy Vulcanita importa y distribuye los juguetes de la canadiense Spin Master (Paw Patrol, Gabby's Dollhouse, Batman), la australiana Moose (Bluey, Magic Mixies, Akedo) o la norteamericana Just Play (Cocomelon, Harry Potter, Disney Princess), entre otras del top ten de las empresa del sector más grandes del mundo. "También tenemos productos nacionales y de la marca Vulcanita con la producción tercerizada, salvo los inflables, para los cuales no hay manera de llegar a la calidad de los importados", agrega.

Bajo la marca Vulcanita y de producción nacional, la empresa que lidera Caffaro comercializa disfraces, rompecabezas, juegos de mesa y maquillaje infantil. Y todos sus productos, tantlo los que importa como los que Vulcanita manda a producir se distribuyen en las principales jugueterías del país y en los 12 locales Osito Azul, que son propiedad de la familia Caffaro.

"Hoy, los problemas para importar son algo nunca visto, una carrera de obstáculos permanentes. Conseguir una SIRA (Sistema de Importaciones de la República Argentina) es prácticamente imposible, salvo que tengas un acomodo", se queja el empresario.

En el caso del juguete, explica a iProfesional, además de la licencia de exportación, hay que tener el Formulario C que acredita la seguridad del juguete siempre y cuando se haya realizado con un test local, ya que no aceptan los del exterior. "Entonces, tenés que hacerlo aquí a través de una certificadora que te certifica el certificado, pero además la Secretaría de Comercio te tiene que certificar el certificado del certificado y no es un trabalenguas. Entonces hoy tenés la mercadería parada en un depósito fiscal, pagando fortunas por no tener el famoso formulario C que tarda meses y nadie te dice nada. Pero lo peor es que ahora, para pedir la SIRA, tenés que tener el Formulario C", detalla indignado.

Otra traba, agrega, es el plazo de pago que va de 90 a 180 días del despacho, un tiempo que no siempre los proveedores externos están dispuesto a esperar. "Imaginate el escenario: estás vendiendo mercadería, la estás cobrando, todavía no la pagaste y no sabés con qué tipo de cambio lo vas a pagar. Es decir, comercializamos sin el costo de la mercadería. Esto es trabajar en la incertidumbre más absoluta, y ni hablar de que los juguetes tienen los impuestos más altos del Mercosur, con un 35 por ciento."

Vulcanita hoy tiene stock de mercadería pero por la caída del consumo
Vulcanita hoy tiene stock de mercadería pero por la caída del consumo

Vulcanita hoy tiene stock de mercadería pero por la caída del consumo

Lo que salva a la pyme Vulcanita

Hoy, Vulcanita no tiene problemas de stock pero, aclara Caffaro, no porque tengan de sobra sino por la caída del consumo. Durante el Día del Niño, fecha clave para la industria del juguete, las ventas disminuyeron, según CAME, un 2% respecto al año pasado, y el ticket promedio fue de 12.000 pesos.

La situación de Vulcanita, Osito Azul y sus 90 empleados, enumera Caffaro, es de supervivencia gracias a que son una empresa familiar que se adapta a los cambios, el tipo de juguete que comercializan y fundamentalmente porque tienen proveedores fieles que los apoyan.

"Cuando le tuve que decir a los proveedores que les iba a pagar en 240 días, pensé que era el fin, pero entendieron que es algo que excede a Vulcanita y hacen el esfuerzo y me esperan; a otros les cubrimos el costo financiero y solo unos pocos nos pusieron mala cara. Mientras tanto aquí uno se vuelve sumamente austero y controlador de gastos, desde el flete para repartir mercadería hasta la luz que queda prendida en la oficina", dice con lamento, pero con la tranquilidad de seguir en el mercado.