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La transformación digital de las organizaciones, un desafío en un escenario incierto

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Management 2030; M30; economía; comunidad de negocios;
Fabián Malavolta

En tiempos de pandemia de Covid-19, las empresas que se transformaron digitalmente crecieron cinco veces más que las que no. Ahora, los desafíos siguen presentes. Para sobrevivir en la era digital, que avanza a pasos vertiginosos, las organizaciones deben seguir con el cambio iniciado: innovar, crear tecnología y atraer a los mejores talentos.

En el tercer capítulo del ciclo Management 2030, organizado por LA NACION y transmitido en YouTube y las redes sociales del diario, empresarios de la industria del entretenimiento, la salud, el acero y el software se reunieron para dialogar bajo el tema “Los retos de la transformación digital en un mundo incierto”.

“Por un lado, hay que aprender a soltar los negocios del pasado para no ser el próximo Kodak, Blockbuster o BlackBerry. Y, por otro lado, entender que la educación continúa. Aprender que aunque uno se adecua a estos momentos, en diez años va a tener el mismo problema si no se sigue capacitando”, sostuvo Maximo Cavazzani, fundador y CEO de Etermax, la empresa creadora del juego Preguntados.

1. Las necesidades de dar capacitaciones y de adoptar tecnologías con sentido

Martín Berardi, presidente ejecutivo de Ternium Argentina, agregó que la captación del futuro, en un mundo cambiante, tiene que seguir la regla 70-20-10. Un 70% de capacitación dentro del espacio de trabajo. Un 20% de colaboración entre pares y jefes. Y un 10% de capacitaciones tradicionales.

“El primer desafío que tenemos es ir rápido. El futuro ya está acá, y todos aquellos que no fueron alcanzados por la tecnología tendrán que serlo para ser competitivos. En segundo lugar, hay que tomarse en serio la sustentabilidad. Y por último, ver cómo capacitamos y atraemos a la gente, a través de un propósito y de un proyecto”, argumentó.

Según Fernando López Iervasi, gerente general de Microsoft Argentina, en los próximos años cada compañía deberá encargarse de desarrollar su propia tecnología, ya que el mundo no tendrá la capacidad de crear todo lo que se consumirá. Se trata de un paradigma distinto al actual, donde se desarrollarán más de 500 millones de aplicaciones.

En ese nuevo mundo, cada función y cada persona tendrá que saber cómo generar aplicaciones. “Ahora se monta la lógica de que no solo se consume tecnología, sino que hay que crearla. Esto viene a dar una solución a la falta de desarrolladores. Se tratará de un mundo con y sin código. Si cada persona que no sabe de tecnología entiende que puede crear tecnología también, incluiremos a millones de personas como creadoras de aplicaciones”, completó.

Sin embargo, para la periodista Martina Rua, especializada en innovación y autora de Cómo domar tus pantallas y La máquina de tiempo, la transformación digital tiene que ser consentida. La mayoría de las transformaciones digitales que fallan es porque primero la empresa eligió la tecnología, y después se preguntó quién la iba a utilizar. En cambio, las que tienen éxito ponen el problema de las personas en el centro y luego buscan qué tecnología aplicar.

“La transformación digital no es usar tecnología sin sentido, sino preguntarse el para qué se va aplicar. Y la transformación digital también es hacer las cosas por primera vez. La pregunta es cómo hacemos que una empresa tradicional respire la innovación y no solo la hable, que no sea teatro, sino certeza. Es un lindo desafío para pensar”, subrayó.

Para Edgardo Vázquez, gerente general de Laboratorios Bagó, es una “pérdida de tiempo” convencer a las compañías que todavía no están seguras de embarcarse en una transformación digital. Es algo que, tarde o temprano, llegará. En el caso de la industria farmacéutica el punto clave fue la pandemia de Covid-19, porque tuvieron que aprender a estar cerca de los adultos mayores a través de la tecnología.

“Después de algún tiempo, los que se resistían a la transformación digital se sumarán solos a eso que antes les pasó por delante. Lo que hay que hacer es identificar termostatos, gente que cambia el clima de las organizaciones, que logra hacerte pensar de otra manera. Pero no somos evangelizadores de los que no están convencidos”, indicó.

2. Una revolución en el mundo del arte

En una participación virtual, Lucrecia Cornejo, cofundadora y directora de Diderot.Art, reflexionó sobre cómo la tecnología cambió el arte en tres aspectos fundamentales. En su forma de producir, gracias a que los artistas empezaron a incorporar nuevas tecnologías; en la forma de difundir, dada la explosión de las redes sociales, y en la forma de comercializar, ya que salieron a la luz plataformas que le permiten a los artistas tener visibilidad y poner el arte al alcance de más gente.

“El Covid fue un antes y un después. La revolución digital del mercado del arte logró una penetración del 9% al 25% en 2020. No hay vuelta atrás, ni contraindicación. La tecnología abre fronteras, expande, facilita y democratiza. El arte estará presente en el metaverso, es una nueva forma de relacionarnos. La tecnología nos une, el arte nos conecta”, dijo.

4. Por qué no hay que retener el talento

Mucho se habló en los últimos años sobre retener el talento, pero los expertos consideran que eso ya no es suficiente. En épocas donde abundan ofertas laborales, con salarios en dólares, beneficios extra y empresas con propósito, la clave es “fidelizar” a los empleadores. Hacerles una propuesta de valor por la cual se sientan parte.

“Los empleados no se tienen que poner la camiseta de la empresa, sino la propia, en la que realmente creen. Y como empleador se tiene que acompañar en eso. Los chicos de hoy van a tener entre 9 y 12 trabajos, depende del estudio que leas. Por eso, no se trata de retener el talento, sino de fidelizarlo. Que encuentren sentido, que puedan cumplir un propósito”, consideró Rua.

Según la experta en innovación, dentro de recursos humanos se cambió la forma de ver el vínculo laboral y ahora se habla de la cocreación. Ya no se trata de “llenar” un puesto de trabajo, sino de cómo una persona puede brindar su talento, con más flexibilidad y autonomía. En tanto, los líderes empiezan a preguntarse cómo liderar a esas personas, para ser un facilitador y que el talento brille.

En ese aspecto coincidió López Iervasi, quien hizo hincapié en que la pandemia de Covid-19 llegó para que los empleadores se replanteen su rol en el trabajo. El porqué hacen lo que hacen. La relación dejó de ser empleado-empleador, sino que ahora es un “deal”, un contrato implícito entre ambas partes sobre qué valor se genera. “La fidelización es que cada trabajador elija cada día estar ahí. Son ideas disruptivas respecto de las que veníamos viendo”, añadió.

“Retener a alguien quiere decir que se quiere ir, mientras yo quiero que se quede. Por eso ya no hay que pensar de esa forma. El trabajo tiene que ser colaborativo, gente que se pueda sumar al proyecto y alinearse con el propósito. Por ahí, el empleado quiere crecer en otro lado y uno no tiene las oportunidades para dárselas. Por eso, mientras esté en la empresa lo tiene que hacer de la mejor manera posible. Y hay que dar verdaderas posibilidades de crecimiento. Ahí, la gente se va a querer quedar”, completó Vázquez.

En el encuentro y de modo virtual hizo su aporte Susana Balbo, fundadora de Susana Balbo Wines, con una pregunta: cómo lograr que los talentos no migren a otras compañías. En respuesta, Cavazzani dijo que conseguir talento es difícil, pero no imposible. Pagar bien, hacer un negocio sostenible, que pueda hacer frente a los salarios y ofrecer un propósito a largo plazo son factores determinantes para que los trabajadores sigan en una empresa.

“Nosotros tenemos la política de tratar de ser la mejor empresa argentina para trabajar, con los mejores beneficios, para que la gente piense la relación a 20 años, no por la coyuntura del país. Cuando el talento se va, al principio duele, sobre todo cuando la empresa es más chica. Pero después te das cuenta de que es causa y consecuencia. Si se va gente es porque hay algo externo o interno que la expulsa, eso es aprendizaje”, remarcó.

5. Contar con personal que esté bien preparado

Hay otro gran desafío en el mundo laboral que se viene: el re-skilling (la recapacitación). El concepto de que las máquinas llegaron para reemplazar el trabajo del hombre es una discusión que viene de décadas atrás. Y, en parte, es cierto. Por ejemplo, hace años que en los galpones de Ternium dejaron de subir a una persona para que inspeccione dónde debería haber mantenimiento. Ahora, esa tarea es hecha por drones. “El trabajador ya no se sube hasta allá arriba, pero tiene nuevas habilidades. Se trata de una transformación digital con up-skilling. Se trata de mejorar las habilidades, con un re entrenamiento, para que se lleven a cabo nuevas tareas. Eso tiene que estar en la agenda de los líderes”, dijo Rua.

En el caso de Laboratorios Bagó, el año pasado hubo 45.000 horas de el entrenamiento del personal. Cada trabajador tuvo 40 horas de capacitación, ya que la compañía les pide que se adapten para encarar desafíos que antes no tenían pensados. “Muchas soluciones tecnológicas ya se pueden ver en planta”, afirmó Vázquez.

Para Cavazzani, el mundo del futuro necesita el doble de ingenieros de los que se están formando en la actualidad. Particularmente la Argentina viene más rezagada que otros países. Según el fundador y CEO de Etermax, se trata de un problema cultural que las compañías tienen que ayudar a cambiar.

“Tenemos el compromiso de formar a los futuros ingenieros, trabajadores de la Argentina, de ver cuáles son las oportunidades y necesidades que tiene la sociedad y de romper con los tabúes. Las mujeres no estudian ingeniería. Las invito a que lo hagan, sobre todo ingeniería informática. Hombres, también. Pero hay que romper esos tabúes e incorporar a las carreras que el mundo necesita. Todas las carreras son interesantes, pero algunas se necesitan más que otras. No es forzar, pero sí incentivar”, argumentó.

Por último, Berardi dijo que otro de los grandes desafíos de los líderes es influenciar en la comunidad y pensar cómo mejorar el nivel de educación, para que los chicos tengan las herramientas del futuro.

“Hay que entrar al mundo del trabajo con un mindset distinto, eso tenemos que enseñarlo tempranamente. Llevar tecnología, especialmente a las escuelas, es un desafío importante que nos queda pendiente para el mañana”, cerró el presidente ejecutivo de Ternium Argentina.

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