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Los estadounidenses le temen al coronavirus, pero la mayoría no cambia su comportamiento

NOVATO, CALIFORNIA – 14 DE MARZO: Cientos de clientes hacen cola mientras esperan para acceder a un local de Costco en medio de la propagación del coronavirus (Foto de Justin Sullivan / Getty Images).

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Existe una gran disparidad entre las creencias y el comportamiento en relación al nuevo coronavirus, a pesar de que expertos en seguridad pública, autoridades gubernamentalesejecutivos de empresas instan a los estadounidenses a quedarse en casa. En la zona de la Bahía de California, se ha ordenado una política de “permanecer refugiado” para 7 millones de residentes, lo que requiere que la gente se quede en casa salvo para actividades esenciales. Es de esperar que la Ciudad de Nueva York haga lo mismo.

Según una nueva encuesta de Harris Poll realizada entre el 14 y el 15 de marzo a 2.050 estadounidenses, el 74 % tienen miedo de transmitir el virus a personas vulnerables incluso sin son asintomáticos, pero no han cambiado sus pautas diarias de modo que se mitigue realmente el riesgo para otras personas.

El 89 % de los estadounidenses encuestados por Harris Poll ‒seleccionados por edad, sexo, raza/etnia, educación, región e ingresos familiares para ajustarlos a las proporciones reales de la población de Estados Unidos‒ siguen yendo a cafeterías y el 58 % no ha cambiado la frecuencia con la que invita a gente para verse.

La mitad de los encuestados no han alterado sus hábitos de higiene con los invitados que llegan a su casa (por ejemplo, pedirles a los amigos y familiares que se laven las manos inmediatamente al entrar). Desde el fin de semana pasado, el distanciamiento social está en boca de todo el mundo pero no en las prácticas.

Las imágenes de las playas de Clearwater, Florida, de la vida nocturna en Bourbon Street y de las celebraciones de San Patricio en Chicago muestran a multitud de personas socializando como si la situación fuera de normalidad.

“Tus actos están poniendo en peligro a la salud pública”, decía la Policía de Nueva Orleans mientras despejaban a la multitud de Bourbon Street. #coronavirus

Aun así, desde que se informó sobre el primer caso de COVID-19 en Estados Unidos el 20 de enero, la situación solo ha hecho que empeorar: el virus ha alcanzado 50 estados y se ha cobrado 100 vidas en el país.

‘Gasolina en el fuego del ciclo de noticias’

La naturaleza desconocida y sin precedentes de esta enfermedad está avivando el miedo entre los estadounidenses. El 79 % de los encuestados dijeron que los titulares contundentes sobre cómo está cambiando la sociedad son la primera razón por la que tienen miedo. El 78 % dijo que están asustados, principalmente, por la avalancha de noticias sobre personas que se pelean por conseguir alimentos en los supermercados. El 75 % señaló el flujo constante de reacciones al brote en las redes sociales.

“Es echar gasolina en el fuego del ciclo de noticias. Se publican noticias nuevas a cada hora y eso genera mucho miedo y ansiedad entre los estadounidenses. Nunca hemos tenido una crisis en Estados Unidos con una sofisticación como la de las redes sociales que favorece la participación y amplifica el miedo. Las redes sociales también pueden amplificar buenas noticias cuando ocurren, pero todavía no parece haber buenas noticias”, dijo John Gerzema, director ejecutivo de Harris Poll.

Como era de esperar, la encuesta también descubrió que el trabajo se está viendo alterado en algún grado para todos los estadounidenses. Los mayores cambios que los trabajadores han experimentado son la postergación de los viajes de trabajo y el trabajo desde casa. El 18 % de encuestados dijo que el COVID-19 ha reducido su productividad.

A la luz de los cierres de tiendas y de los horarios reducidos, aquellos que trabajan en el sector servicios son los más golpeados, mientras que los trabajadores del sector tecnológico y del sector negocios se beneficiarán más de las políticas de “trabajo desde casa”, lo cual no es una opción para muchos empleados del sector minorista, hotelero y similares.

Los adultos con ingresos familiares de al menos 100 000 dólares son tres veces más propensos a trabajar más a menudo desde casa a causa del brote de coronavirus que las familias que ganan 50 000 dólares o menos. El 23 % del grupo más próspero dice que su empresa les mandó a trabajar desde casa en comparación al 13 % del grupo con ingresos familiares de 50 000 dólares o menos.

Algunas empresas están haciendo virguerías para implementar políticas que protejan a sus empleados alegando circunstancias atenuantes. El 17 % de adultos cuyos ingresos son de 100 000 dólares o más dicen que su empresa le ofreció explícitamente cubrir los costos sanitarios para la atención preventiva (por ejemplo, los test de C19, las visitas al médico de atención primaria), en comparación al 6 % de aquellas familias que ganan menos de 50 000 dólares.

“Esta es una situación fluida. Algunos de nosotros somos cuidadores, tutores, trabajadores remotos, cuidadores de niños. Y la vida ha cambiado por completo para muchos estadounidenses”, dijo Gerzema. “El retraso de las empresas genera gran frustración. A las empresas les ha pillado desprevenidas. Desde el punto de vista del trabajador, no ha habido un ritmo importante de comunicación o de pruebas de políticas reales”.

Melody Hahm