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Autónomos: el valor de la canasta básica de pobreza supera el mínimo no imponible de Ganancias

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Cuando empezó 2021, el monto mensual de ingresos a partir del cual un autónomo paga Ganancias, en el caso de aplicar deducciones por cónyuge y dos hijos, era 21% más alto que el valor de la canasta básica total correspondiente a una familia integrada por un matrimonio y dos chicos de 6 y 8 años. Esa brecha se fue reduciendo mes a mes, hasta quedar eliminada en agosto. En otras palabras: la facturación promedio mensual para quedar alcanzado por el tributo es inferior ahora al ingreso que le debe llegar a un hogar integrado por cuatro personas para no ser considerado pobre.

“La diferencia ya había quedado prácticamente eliminada en el mes de julio”, cuando había sido inferior al 1%, estimó el tributarista Mariano Echegaray. En ese mes, el precio de la canasta llegó a $67.576,66. En agosto, con un incremento de 1,16%, llegó a $68.359,02, según informó el Indec el jueves último. Así, superó los $68.085,16, que es el promedio mensual a partir del cual se tributa.

Los autónomos no fueron considerados en la última reforma de Ganancias, que fue aprobada por el Congreso Nacional en abril. Esa ley dispuso que ningún asalariado ni jubilado pague el impuesto este año si su salario o haber bruto mensual es de hasta $150.000, una cifra que ahora se elevaría a $175.000, según trascendió de fuentes del Gobierno. En febrero, cuando presentó el proyecto, el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa (Frente de Todos), respondió a las críticas por la exclusión de los autónomos diciendo que se estaba trabajando “en paralelo” en una nueva ley para mejorar la posición de estas personas frente al impuesto. Sin embargo, luego no se conoció ninguna iniciativa en ese sentido.

Por ley, el régimen de Ganancias considera de manera diferenciada la situación de los autónomos, estableciendo deducciones que son más bajas (las deducciones son montos que se descuentan del ingreso antes de hacer el cálculo del impuesto). A fines de 2017 se aprobó la ley 27.430, que produjo una disminución de la brecha entre los montos imponibles de autónomos y asalariados, sin llegar a eliminarla. Pero ahora, al haber sido excluidos de las nuevas normativas, la distancia se amplió.

¿De dónde surgen los $68,085,16 mencionados? El sistema de cálculo del impuesto implica que, por este año, se descuente como deducciones, para los autónomos, una cifra de $503.035,19, según puntualiza Echegaray, y que se puedan descontar $156.320,63 por cónyuge (siempre que la persona prácticamente no tenga ingresos propios) y $78.833,08 por cada hijo a cargo. Así, son $817.021,98 anuales los que quedan liberados del impuesto Eso, repartido en los 12 meses del año, da $68.085,16.

La relación con el precio de la canasta básica es una referencia, que permite ver de qué manera los pesos alcanzados por la carga fiscal fueron perdiendo su poder de compra. En marzo, por ejemplo, la brecha entre las dos variables analizadas era de 12%, mientras que para mayo ya se había recortado a 6%.

La canasta básica total, que es informada cada mes por el Indec, tiene un valor que resulta de multiplicar por un determinado coeficente (que se define según los hábitos de consumo de la población) el precio de la canasta básica alimentaria, que incluye un conjunto de alimentos y bebidas que le aportan a las personas la cantidad de calorías básicas para vivir. Las cifras se ajustan según la edad y según se sea varón o mujer.

“Es inentendible que exista la discriminación entre asalariados y autónomos; los autónomos pagan sobre montos insignificantes, lo que provoca que se termine tributando sobre consumos y no sobre ganancias genuinas”, evalúa Echegaray. Y agrega que la aceleración del ritmo de la inflación, sumada a las distorsiones del sistema de actualizaciones, hace que se pague más dinero por el impuesto, a la vez que los ingresos pierden su poder adquisitivo.

Más allá de las medidas de excepción que se dan cada tanto, las variables que definen quiénes y cuánto pagan Ganancias se actualizan todos los años de manera automática, desde 2018, según la variación que tuvieron los salarios formales y estables entre los dos meses de octubre previos. Este año, por ejemplo, el reajuste que hubo en función de ese índice (o la suba del llamado mínimo no imponible) fue de 35,37%. Esa actualización sí incluye a los independientes.

Actualización anual

En cuanto al impuesto a pagar por todo 2021, en el caso de un autónomo con una facturación mensual promedio este año de $150.000, con cónyuge y dos hijos a cargo, el monto es de $215.023 (si es que no deduce gastos), en tanto que si el ingreso mensual es de $120.000, la carga fiscal llega a $109.479,. Con ambos niveles de ingresos, un asalariado está liberado del tributo.

Además de las deducciones por familia, es cierto que son aplicables otros descuentos al monto imponible, correspondientes a ciertos gastos. Y en el caso de autónomos hay más conceptos deducibles que en el de los asalariados.

Pero en ese universo de las deducciones por gastos existe otro problema: hay diferentes situaciones en cuanto a si se trata de montos actualizados o no. Por ejemplo, el tope deducible por los pagos de salarios en el régimen del servicio doméstico, o por los costos del alquiler de vivienda, por ejemplo, tienen reajustes anuales (van siguiendo la variación de los salarios formales), mientras que ítems como los intereses por créditos hipotecarios, o los gastos de sepelio, mantienen los mismos importes, en pesos, que estaban vigentes hace ya 20 años, con lo cual sus efectos son muy poco significativos.

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