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En defensa del llanto y otras opciones para 'desahogarse'

A. C. Shilton
A favor del llanto y otras opciones para 'desahogarse' (Shuhua Xiong).

ACUÉSTATE EN POSICIÓN FETAL, COME UN HELADO, LLAMA A UN AMIGO: EN ESTA ÉPOCA DIFÍCIL, SE VALE PERDER EL CONTROL (DE MANERA RAZONABLE).

Como antropóloga urbana, Katrina Johnston-Zimmerman sentía el deber de registrar sus experiencias durante el confinamiento. Después de todo, se trataba de una pandemia global que ocurre una vez cada siglo. Por eso, durante las últimas 49 noches, más o menos, ha escrito cómo se siente al final del día.

En su mayor parte, se ha sentido bastante positiva. Pero el domingo pasado, el mercado agrícola que frecuenta ya no tenía las flores que quería comprar para dar color a su hogar. “Fue lo más tonto. Casi me pongo a llorar ahí en la calle”, dijo. Johnston-Zimmerman, profesora adjunta de la Universidad Drexel, llegó a casa, “pero después me puse a hornear pan y me desmoroné por completo. Pensé: ‘Me siento muy tonta por ponerme a llorar a causa de unas flores’”.

Desde luego, no era por las flores. Era por todo lo que ocurría en su vida… y en la de todos nosotros.

El llanto ocasional quizá tenga verdaderos beneficios. Además, algunos expertos dicen que está bien consentirnos de vez en cuando con un helado, relajarnos contándonos chismes en una llamada de Zoom con nuestros mejores amigos o permitirnos aullarle a la Luna si eso nos hace sentir bien. Si has estado esperando que te den permiso para sentarte y llorar, aquí está: tienes permitido perder el control por completo. A continuación, algunas opciones para “desahogarse”.

LLORA SI QUIERES

“Llorar puede ser muy catártico porque, cuando lo haces, inhalas profundamente”, comentó Lisa Feldman Barrett, profesora de Psicología de la Universidad del Nordeste y autora de “How Emotions Are Made” (“Cómo se hacen las emociones”). Agregó que atragantarse entre sollozos muy probablemente aumenta la actividad en el sistema nervioso parasimpático, lo cual ayuda a calmarnos.

Simplemente deja que las lágrimas fluyan. “Llorar durante periodos más largos se relaciona con la liberación de algunos neuroquímicos que pueden hacerte sentir mejor, como opioides endógenos”, comentó.

Sin embargo, hay una salvedad: llorar también puede hacernos sentir muy mal… tan solo recuerda la última vez que perdiste el control frente a tu jefe.

Hay una teoría que dice que llorar evolucionó como una manera de comunicar una necesidad de ayuda o apoyo, dijo Lauren Bylsma, profesora adjunta de psiquiatría en la Escuela de Medicina de la Universidad de Pittsburgh. Bylsma estudia el llanto en un laboratorio, lo cual resulta ser engañoso. En parte, esto se debe a que es difícil llorar en el momento indicado. Además, llorar frente a un técnico de laboratorio no es para nada lo mismo que llorar sobre el hombro de un amigo.

“La investigación que se ha llevado a cabo hasta el momento ha hallado principalmente que beneficiarse” del llanto “depende del contexto”, explicó Bylsma.

En 2008, Bylsma fue coautora de un artículo publicado en The Journal of Social and Clinical Psychology que revisó 5000 llantos recientes. La mayoría de los sujetos de estudio dijeron que se sintieron mejor tras llorar. Sin embargo, los que sintieron vergüenza o incomodidad (quizá porque estaban llorando en un entorno sin apoyo, como una oficina) dijeron haberse sentido peor después de hacerlo. Quienes recibieron apoyo emocional mientras lloraban se sintieron mejor después.

¿Importa que el apoyo que obtienes mientras lloras provenga de un amigo en Zoom? Bylsma dijo que aún no sabemos cómo el apoyo en línea afecta nuestro estado de ánimo tras haber llorado. Aun así, dijo, llorar solos puede relajarnos, porque “te enfoca en lo que te ha estado afectando”.

COME SI QUIERES

Cuando estás estresado, tu cerebro necesita glucosa para alimentar las neuronas que te mantienen alerta, dijo Amy Reichelt, científica investigadora del Instituto de Investigación Robarts en la Universidad de Ontario Occidental en London, Ontario. Esto se debe a que nuestros cerebros en realidad no saben si lo que estamos sintiendo es el estrés de una pandemia global o un león acechante del que debemos escapar.

Reichelt es una neurocientífica que estudia los efectos de la nutrición en el cerebro, e incluso ella sigue sintiéndose estresada y echándole un vistazo a las barras de chocolate mientras evade a otros clientes en la tienda de abarrotes.

Más allá de solo satisfacer las demandas de glucosa de nuestro cerebro, los bocadillos en realidad pueden hacerte sentir mejor. Los alimentos ricos en azúcar y grasa activan el sistema de recompensas del cerebro, comentó Reichelt. “En la época prehistórica, estos alimentos eran muy valiosos porque proporcionaban mucha energía, y nuestro cerebro está programado para sobrevivir”, comentó.

Además, comer un puñado de M&M’s provoca que las neuronas en el cerebro liberen dopamina, un neurotransmisor crucial para el sistema de motivación del cerebro. Sin embargo, ten cuidado: aunque comer dulces es una alegría pura, ese sistema de recompensa en nuestro cerebro puede provocar que queramos más cosas dulces o grasosas, agregó Reichelt.

Aun así, un dulce para sentirte mejor de vez en cuando es una muy buena opción, comentó.

Cara Anselmo, una nutrióloga con licencia que vive en la ciudad de Nueva York, está de acuerdo. “Si comer un helado cae en la categoría de las cosas que te dan alegría, paz y felicidad, entonces qué maravilla. Adelante”, dijo, y agregó que un helado es solo una de tantas cosas que comes en un día, una semana, un mes o una vida. Uno no arruinará tu dieta.

GRITA SI QUIERES (PERO PARA LO POSITIVO)

En 2018, Kanye West se sometió a algo llamado “terapia primal”, un tipo de terapia en la que debes gritar. La técnica se basa en los escritos de Arthur Janov, un psicoterapeuta que creía que puedes liberar traumas de la infancia con un buen grito.

Sin embargo, de acuerdo con West, la terapia no le funcionó, lo cual no le sorprende a Jeffrey Kassinove, cofundador de Therapy West, una clínica de salud mental con sede en la ciudad de Nueva York.

“No hay una investigación a largo plazo que demuestre ningún resultado positivo duradero de gritar”, comentó. Ni tus vecinos ni tus cuerdas vocales ven muchos beneficios a corto plazo tampoco.

¿Qué podría hacerte sentir mejor? Gritar o vitorear con tus vecinos para expresar su apoyo a los trabajadores del sector salud. Kassinove dijo que había muchas investigaciones que demostraban que apoyar a los demás nos hace sentir muy bien. (¿Y a quién no le gusta dar un buen grito a todo pulmón?).

QUÉJATE SI QUIERES

La necesidad de llamar a tu mejor amigo cuando tocaste fondo es productiva, dijo Kathryn Ford, una psicoterapeuta que vive en Menlo Park, California. “Las investigaciones demuestran que el contacto con un amigo de confianza disminuye nuestros niveles de respuesta con estrés en situaciones estresantes”, comentó.

“A la parte de nuestro sistema que manda una señal de peligro no le gusta estar sola”, comentó. Puesto que evolucionamos como una especie altamente social, comunicarnos con un amigo también puede ayudar a activar los mismos canales de recompensa en el cerebro que estimula el chocolate, dijo Ford.

Para aprovechar al máximo tus sesiones de Zoom, explora tu lista de contactos hasta que encuentres a alguien en quien confías. No solo es importante el tamaño de tu red social, sino lo profundas y seguras que sean esas amistades, dijo Kassinove. Necesitas a un amigo que te escuche y que se abra lo suficiente como para compartir sus experiencias difíciles también.

Aunque se siente bien decirle a alguien más que apenas puedes con tu vida, también es agradable que esa persona te revele sus problemas. En parte, esto se debe a que se necesita confianza para mostrar tus puntos débiles. Sin embargo, hay otras cosas que considerar.

“Poder ayudar a alguien te hacer sentir que tienes el control de nuevo”, dijo Ford. En este momento, cuando muy pocos de nosotros controlamos nuestras situaciones, tener un poco de autoridad respecto de un pequeño problema nos parecerá una victoria.

No obstante, evita usar el teléfono solo para descargar tu furia. Muy pocas personas tienen la paciencia suficiente para aguantar una sesión de vociferaciones, dijo Kassinove. Está bien comenzar una conversación hablando de algo que te hace sentir frustrado, pero después continúa con la causa de esa frustración, en lugar de simplemente hablar de lo que hizo mal tu pareja esta vez.

NADA MÁS RECUÉSTATE EN EL SUELO Y OBSERVA EL TECHO

A veces lo que necesitas es no hacer nada. “Debemos tener momentos en los que no nos presionemos para lograr nada. Está bien desconectarte sin tener que estar dormido”, dijo Ford. Aunque eso parezca un ejercicio de holgazanería, a menudo es una gran oportunidad para desenredar tus emociones.

Al parecer, a Johnston-Zimmerman le funcionó llorar. Un día antes de su colapso, había descrito su humor como “depresivo”. Después ocurrió lo de las flores y las lágrimas en la cocina. Más tarde esa noche, anotó en su libreta que se sentía “mejor”. El día siguiente fue “fantástico,” y, después, “optimista.

“Me hacía mucha falta llorar”, concluyó.

This article originally appeared in The New York Times.


© 2020 The New York Times Company