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El éxito de estos emprendedores latinos del que podemos aprender algo este 2017

Los empresarios latinos están comenzando empresas 50 veces más rápido que cualquier otro grupo demográfico y se están convirtiendo cada día en una parte más grande del mercado total de consumidores de EEUU.

Ya se calcula que el 17% de la población de EEUU es latina y crecerá al 30% para 2060, lo que incrementará su efecto en el crecimiento económico del país, de acuerdo con un reciente estudio realizado por la Stanford Graduate School of Business.

Abundan los ejemplos de empresarios latinos exitosos, pero no está de más recordar cómo algunos rompieron barreras para alcanzar el éxito, y quienes brillaron en 2017.

Lorena Cantarovici llegó a Denver con US$ 300. Foto de La Nación.

Lorena Cantarovici fue escogida Persona del Año 2017 de Colorado por la Administración de los Pequeños Negocios. Ha sido un largo camino recorrido por esta madre de tres hijos, con 45 años,  quien creció en la pobreza en Argentina, con su madre soltera y siempre a punto de quedarse sin hogar.

Pero Cantarovici logró hacerse contadora pública y trabajó en un banco en Argentina antes de mudarse a Estados Unidos a los 30 años. Sólo traía una mochila y 300 dólares cuando se estableció en Denver, Coloado.

En 2008, Cantarovici comenzó a vender empanadas a amigos desde su garaje, que había convertido en una cocina. En 2011 abrió el primer establecimiento Maria Empanada en el vecindario de Lakewood antes de mudarse a un lugar más grande.

En 2010, Lorena preparó empanadas para una fiesta en Denver y se le acercó un proveedor que le pidió que cumpliera una gran orden. Ese orden llevó a varias más.  Así nació Maria Empanada, en 2011 en el vecindario de Lakewood. Actualmente tiene tres ubicaciones en Denver y una cuarta que abrirá pronto. Su negocio cuenta 26 empleados que hacen casi 60,000 empanadas de 14 variedades al mes.

María Empanada ha recibido 3,5 millones de dólares en préstamos de la SBA (Small Business Administration), una entidad federal que apoya a los pequeños negocios.

Flickr/Christopher Michel. Jordi Muñoz, primero desde la izquierda.

Si alguien hubiera conocido a Jordi Muñoz su natal México, jamás habría imaginado cuán lejos llegaría. Este joven amante de la computación fue rechazado dos veces por el Instituto Politécnico Nacional (IPN), el único lugar donde pensaba que podría realizar su sueño de estudiar aeronáutica.

Frustrado, regresó a su natal Tijuana y puso un puesto de mariscos, pero después que su padre lo regañó -por conformarse con tan poco- cruzó la frontera hasta Estados Unidos.

Mientras esperaba su tarjeta verde en 2007, Muñoz hackeó los sensores en el controlador de su Nintendo Wii, escribió un código y dio a luz al primer dron con piloto automático. Subió el video del vuelo a un blog llamado “DIY Drones” y llamó la atención de Chris Anderson, ex editor en jefe de Wired y fundador de “DIY Drones”. Anderson le envió a Muñoz 500 dólares para ayudarlo a continuar su trabajo.

Con ese financiamiento, Muñoz compró equipos y creó una tienda online. Dos años más tarde, él y Anderson lanzaron 3D Robotics, a pesar de que nunca se habían visto cara a cara. En 2011, la compañía había obtenido 5 millones de dólares en ingresos. Hasta ahora, ha recaudado 85 millones de dólares en capital de riesgo.

Actualmente, 3D Robotics cuenta con más de 150 empleados divididos entre Berkeley, San Diego, y Tijuana. La empresa se dedica a desarrollar un sistema de control para aviones, helicóptero o multicopteros, que les permite volar de forma completamente autónoma.

Este año 2017 ha sido muy importante para su consolidación. De hecho, ha recibido la confianza de muchos inversores, logrando captar 53 millones de dólares. El dinero ha llegado desde importantes empresas de capital riesgo que apuestan por startups con una gran proyección de futuro, como Autodesk Forge Fund, True Ventures, Foundry Group o Mayfield.

Cyntia Rubio, una ingeniera mecánica, es otro ejemplo de cómo el espíritu empresarial puede llevarte muy lejos. Pasó años educando a sus hijos en casa , y cuando quiso volver al mercado laboral, se dio cuenta del enorme potencial de la tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID). Desde el seguimiento de activos en universidades, hospitales o grandes eventos hasta la gestión de emergencias para ONG y gobiernos, las aplicaciones parecían infinitas.

Foto del 3 de diciembre del 2007 de Kenneth Ratton, de Radiant RFID con un escáner fabricado por Motorola que será usado para seguir a los evacuados en caso de desastre natural o artificial, en San Antonio, Texas. (Foto AP/The San Antonio Express-News, John Davenport)

Cuando Rubio fundó su compañía Radiant RFID en 2004, los chips RFID eran utilizados principalmente por las compañías para rastrear plataformas con productos a medida que se desplazaban por el país. Radiant amplió el uso de la tecnología, usándola para rastrear personas con pulseras.

El uso de las pulseras fue clave en las evacuaciones de los huracanes Gustav e Ike (donde 27.000 personas desplazadas fueron rastreadas así). En sus 10 años de historia, la compañía ha rastreado más de 4.000 millones de dólares en activos, y los ingresos de 2011 (los más recientes disponibles) llegaron a 6,3 millones de dólares.

Saskia Sorrosa tenía un lucrativo empleo como vicepresidenta de mercadeo en la NBA cuando solicitó una licencia de procesamiento de alimentos. Ahora dirige su propia compañía de alimentos para bebés, Fresh Bellies, que se basa en el concepto de que la comida para los niños no tiene por qué ser insípida.

“Soy originaria de Ecuador y la comida con la que crecí era muy condimentada, todo estaba hecho con hierbas aromáticas y especias, y el gran enfoque de nuestra cultura se basaba en los sabores salados”, contó Sorrosa a Forbes. “Gracias a mi temprana exposición al sabor, me convertí en una adulta con un paladar aventurero y una apreciación profunda de todo tipo de alimentos”.

La línea de alimentos es orgánica, no usa sal ni azúcar para condimentar, sino especias y yerbas aromáticas. Uno de los sabores, “Apple of my eye”, es un puré de manzana y arándano mezclado con menta.

Fundada en 2015, la compañía ya distribuye sus productos en varias áreas y se expandirá a nivel nacional próximamente.