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El extraño caso de las deducciones millonarias de impuestos por comprar alpacas en EEUU

Es abril y para millones de estadounidenses llega el tiempo de declarar y, con frecuencia, pagar impuestos. Una obligación que muchos tratan de reducir al máximo posible aprovechando –Donald Trump dixit– todos los vericuetos, zonas grises y resquicios que las leyes fiscales les permitan para pagar lo menos posible y, si se puede, quedar en cero o con un bienvenido reembolso.

Algunos, en sus estratagemas para lograrlo, se han hecho de un singular aliado: las alpacas.

Como relata el periódico The Washington Post, la compra de alpacas –esos mamíferos de largo cuello y suave piel característicos de las regiones andinas– se ha convertido para algunos estadounidenses en una curiosa manera de invertir y en una extraña forma de deducir impuestos.

Paseantes miran y acarician alpacas en una feria en Carolina del Norte. (AP)

Y no se trata de algo insignificante. Según cifras de 2012, habría unas 141.000 alpacas en rebaños comerciales en Estados Unidos, cifra que algunos sitúan en 250.000.

Todo comenzó cuando a principios de la década pasada se presentó a la cría de alpacas como una oportunidad de desarrollo económico en Estados Unidos, una forma de ganadería que se suponía muy promisoria sobre todo por, se decía, el creciente valor de la piel de ese animal.

Así, se dio una suerte de boom por comprar alpacas, lo que se catalizó por la posibilidad, concedida por el Servicio de Rentas Internas (IRS, la entidad de recaudación fiscal de Estados Unidos), de deducir el dinero invertido en la adquisición de esos animales como gastos de negocios y, con ello, reducir el ingreso gravable y por ende la cantidad de impuestos a pagar de los inversionistas de la alpaca.

Eso provocó, además de que muchos cuestionaran que las alpacas fueran legítimas inversiones deducibles de impuestos, que el precio de esos animales se elevara sustantivamente, pues muchas personas, atraídas por la deducción fiscal, compraron uno o varios de esos mamíferos andinos, lo que abultó la cartera de sus criadores y proveedores.

Todo ello ha sido criticado, por ejemplo, por el senador Jeff Flake, de Arizona, quien ha incluido la deducción fiscal del gasto en alpacas como un ejemplo de los múltiples corredores torcidos de las leyes fiscales de Estados Unidos que le hacen perder dinero al erario y que deberían ser corregidos para tener un sistema fiscal más balanceado y racional.

Desde la industria de la alpaca se defiende que la deducción fiscal por la compra de esos animales no es diferente que la aplicable a otras formas de ganado, como vacas, cerdos u ovejas, y que deducir esos gastos es equivalente a lo que otras industrias hacen con su inversión, por ejemplo, en maquinaria. Otros dicen que en realidad se trata de un subsidio improcedente para dueños de mascotas exóticas y hay quien critica que esa deducción contribuyó a un boom inicial en el precio de esos animales, que luego se derrumbó cuando se constató su poco retorno comercial.

El detalle es que, como añade el Post, a diferencia de otras industrias o ganaderías, el mercado de la alpaca en realidad es minúsculo y muchos lo consideran comercialmente inviable en Estados Unidos, al grado de que el precio de una alpaca macho, por ejemplo, cayó un 80% entre 2005 y 2011.

Según ese periódico, en 2005 un macho alpaca podía llegar a costar 70.000 dólares en una subasta. Hoy, en cambio, como se comentó en la radio pública NPR hay anuncios en Craigslist que ofrecen 30 alpacas por 3.000 dólares a causa del derrumbe de ese sector en Estados Unidos.

Con todo, se ha calculado, de acuerdo a fuentes citadas por el Post, que en 2012 se dejaron de pagar unos 10 millones de dólares en impuestos gracias a deducciones fiscales de la compra de alpacas.

Las alpacas bebés pueden lucir adorables, y deducibles de impuestos. (Yahoo)

Ciertamente, si usted busca la manera de reducir su carga de impuestos ir a comprarse una alpaca para que acompañe a su perrito como la mascota del hogar es un sinsentido. Pero no es el único ejemplo de vías extrañas para evitar pagarle al Tío Sam. El senador Flake, más allá de la firmeza o debilidad de su análisis, presentó un reporte en donde se indican varias singulares maneras para pagar menos impuestos, todas ellas avaladas por el IRS.

Entre ellas figuran deducciones por gastos en telemarketing relacionados con la circulación de periódicos y revistas, deducción de pérdidas por apuestas y juego de azar (2.800 millones de dólares al año) incluidos los gastos para que un apostador llegue a un casino o hipódromo y hasta créditos fiscales a las compañías que producen energía a partir de excremento de pollos (hasta 200 millones de dólares al año).

Cada una de esas deducciones tiene su racionalidad y sus flaquezas, sus impulsores y sus detractores. Y, ya en las cuentas alegres, quizá alguien podría imaginar el extraordinario caso del osado entrepreneur que cría alpacas y pollos, abastece el taller donde produce su revista sobre ganadería con electricidad generada por los desechos de esas aves, deduce los gastos de telemarketing para promocionar su publicación y dilapida sus ganancias en el casino más cercano pagando, al final, poco o nada de impuestos.

Y si de deducciones para no pagar impuestos se trata, el propio Tío Sam podría ahora darse una vuelta por la Casa Blanca.

Sigue a Jesús Del Toro en Twitter: @JesusDelToro