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La historia del chocolate: de bebida sagrada al alimento que le hizo ganar la Segunda Guerra Mundial a los aliados

La leyenda cuenta que Quetzalcoatl, el dios creador con forma de serpiente emplumada, les robó el árbol de cacao a los dioses para llenar de energía a los simples mortales. Sin embargo, la verdadera historia del chocolate empieza, como todas las grandes cosas de la humanidad, con un accidente.

Fue descubierto hace unos 3.500 años, cuando unos pobladores de América Central tenían la costumbre de hacer cerveza con sus vainas. Las fermentaban para producir una bebida alcohólica y desechaban las semillas hasta que, sin querer, las incluyeron y descubrieron como resultado una bebida de los dioses.

Se cree que fueron los Olmecas, hace unos 3.000 años, quienes instalaron la costumbre de preparar con las semillas del cacao una bebida amarga, especiada y espumosa pero llena de energía y supuestas virtudes como la sabiduría, la fortaleza e, incluso, cualidades afrodisíacas.

De esta manera, el cacao se transformó en un alimento divino y afamado en toda Mesoamérica. Se convirtió en la gran bebida azteca, la civilización más importante y poderosa hasta la llegada de los españoles. A esa bebida oscura y energética la llamaron xocoatl en náhuatl –xoco quiere decir amargo y atl, agua–. A su vez, la palabra cacao deriva de kakawatl, que significa "algo parecido a un huevo".

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El cacao fue tan importante para los Aztecas que era usado como moneda de cambio, tal como lo fue la sal, muy lejos de allí, en algún momento de la historia. El valor de las cosas se medía en granos de cacao y se calcula que Moctezuma II, último emperador azteca, llegó a tener millones. También cuenta el mito que para mantenerse fuerte y vigoroso, el emperador tomaba unas cincuenta tasas de xocoatl al día. Todavía faltarían varios siglos para que el chocolate dejase de ser solo una bebida.

En la América precolombina, el cacao era utilizado como moneda y a su bebida se le atribuían muchas propiedades.
En la América precolombina, el cacao era utilizado como moneda y a su bebida se le atribuían muchas propiedades.

En la América precolombina, el cacao era utilizado como moneda y a su bebida se le atribuían muchas propiedades.

Las primeras relaciones entre el chocolate y Europa

Colón fue el primer hombre europeo en conocer los granos del cacao; sin embargo, nunca lo supo. Fue en su cuarto y último viaje: muy cerca de las costas de Yucatán divisaron una pequeña embarcación a la cual ordenaron detenerse. La abordaron y encontraron en ella gran cantidad de granos de cacao. Entendió Colón que se trataba de una moneda de cambio local, pero no que se trataría de un alimento venerado en el mundo.

Solo un par de décadas más tarde, Hernán Cortés, líder de la conquista de México, fue agasajado por Moctezuma II transformándose, así, en el primer europeo maravillado con esta bebida oscura. Los aztecas sostenían que Queztacoatl aparecería ese mismo año en forma de hombre blanco y barbudo y que llegaría desde el mar. Al verlo a Cortés, no pensaron en otra cosa y así lo trataron: al final del gran banquete le sirvieron el preciado xocoatl en vasos de oro.

"Una sola taza de esta bebida fortalece tanto al soldado que puede caminar todo el día sin necesidad de tomar otro alimento", escribió Cortés en una carta dirigida al rey Carlos I.

Ya en 1520, solo un año después de la conquista, la bebida llegó a España, donde se amoldó a los gustos locales: se la empezó a endulzar con azúcar de caña y a aromatizar con canela. El chocolate fue adoptado por las clases altas inmediatamente, dado que se trataba aún de una bebida exótica y costosa.

En el siglo XVII, el chocolate cruzó las fronteras españolas y se instaló primero en Italia y, luego, en Francia. Las exóticas y novedosas bebidas de las "indias" estaban trasformando los hábitos europeos, pero el chocolate se imponía por sobre las otras dos: el café y el.

El clásico chocolate
El clásico chocolate

El clásico chocolate "en rama" argentino.

Chocolate: de bebida amercana a alimento de guerra

Las primeras versiones o intentos de obtener un chocolate sólido datan de principios del siglo XVIII. Pero no sería hasta bien entrado el siglo XIX que encontraríamos bombones de chocolate en las pastelerías.

Un inglés llamado Joseph Storrs Fry tiene el título de ser el inventor del chocolate sólido. Él, justamente, llamó a su invento de 1728 chocolat déliceux à manger (chocolate delicioso para comer).

Sin embargo, faltaría un siglo para que un químico holandés inventara un elemento fundamental para elaborar el chocolate tal como lo conocemos hoy en día: una prensa hidráulica para extraer la manteca de cacao de los granos. Como sabemos, el chocolate es en realidad una combinación de masa de cacao y manteca de cacao –ambas se obtienen de los granos– y azúcar. A partir de esa invención, brotaron por todo Europa Occidental los primeros maestros chocolateros, las primeras bombonerías y se fundaron algunas de las empresas de chocolate más conocidas a la fecha: Nestlé, Lindt y Toblerone. Se cree que fue un suizo quien en 1875 se animó a agregarle leche al chocolate, algo que parecía inaudito hasta ese momento.

No obstante, el chocolate tuvo su gran momento en la historia moderna durante la Segunda Guerra Mundial, dado que fue un elemento determinante para la victoria de los aliados. El decisivo ejército americano fue alimentado en sus peores momentos a barras de chocolate modificadas para ser más nutritivas, más resistentes al calor y mucho más feas, para que los soldados no se tentaran antes de lo necesario. Entre 1940 y 1945, tres mil millones de barras de chocolate alimentaron a las tropas aliadas y contribuyeron a ganar la guerra.

Energía: el chocolate fue un elemento clave en las raciones de los soldados aliados en la II Guerra Mundial.
Energía: el chocolate fue un elemento clave en las raciones de los soldados aliados en la II Guerra Mundial.

Energía: el chocolate fue un elemento clave en las raciones de los soldados aliados en la Segunda Guerra Mundial.

El chocolate en argentina, un cultivo imposible y una costumbre arraigada

El cacao o Theobroma cacao, nombre científico que en griego significa "alimento de los dioses", solo crece en climas tropicales, calurosos y húmedos (el mayor productor mundial actualmente es Costa de Marfil). Por tanto, Argentina no tiene ni puede tener plantaciones propias y, pese a eso, por influencia española, lo consumimos desde la época de la colonia. La primera gran fábrica de chocolates del país data de 1880, se fundó en Buenos Aires y aún perdura: se trata de Chocolates Águila, creada por el francés Abel Saint.

Si hay un lugar de la Argentina asociado al chocolate, ese es Bariloche. Sin embargo su tradición es bastante reciente: tiene unos 70 años. Fue un inmigrante turinés el primero en apostar al chocolate en la región a finales de los años 40’s y también, el genio creador del famoso chocolate en rama, un ícono de la zona. El mito cuenta que el chocolate se le esparció de manera accidental por toda la mesada y al intentar retirarlo con una espátula obtuvo esa forma y textura característica que lo cautivó.

Actualmente, el consumo de chocolate en Argentina es el más alto de la región –unos dos kilos por persona al año–, pero son números muy lejanos, unas cinco veces menos, de los de los principales consumidores del mundo: Alemania o Suiza.