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La empresa centenaria que sigue vendiendo películas analógicas en la era digital

El actor estadounidense Anthony Quinn, en la interpretación de Alfio en la versión cinematográfica de la ópera Cavalleria Rusticana. El rodaje de 1953 fue realizado en 3D y a color con película Ferrania. (Getty Images)
El actor estadounidense Anthony Quinn, en la interpretación de Alfio en la versión cinematográfica de la ópera Cavalleria Rusticana. El rodaje de 1953 fue realizado en 3D y a color con película Ferrania. (Getty Images) (Bettmann via Getty Images)

La popularidad de la fotografía analógica no para de crecer desde la pandemia. Si buscas ahora #filmphotography aparecerán 38,1 millones de publicaciones de personas que desean compartir su entusiasmo por una tecnología que cayó en desuso en el siglo XXI por el arrollador surgimiento de las cámaras digitales. Le sigue #filmisnotdead y #filmcamara con 24,5 millones y 8 millones de publicaciones, respectivamente.

Fotógrafos de la vieja escuela y nativos digitales han dejado sus dispositivos electrónicos para entregarse a la magia de revelar una película en un cuarto oscuro. Gracias a esa nostalgia, Film Ferrania cumplirá en 2023 su centenario luchando contra la corriente, empeñada en restaurar la confianza en la fotografía y el cine analógico.

De la guerra al arte

La historia de Ferrania comenzó mucho antes de su constitución, en 1882, con la aparición de la Sociedad Italiana de Productos Explosivos (SIPE), en la localidad de Cairo Montenotte, región de Liguria, Italia.

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La plata fue una materia importante durante la Primera Guerra Mundial en la SIPE se vio beneficiada porque el zar Nicolás II la eligió como proveedora para producir explosivos a base de nitrocelulosa. El impopular monarca tuvo graves derrotas durante el conflicto y el creciente descontento social facilitó el triunfo de la Revolución Rusa.

Con la llegada al poder de los soviéticos, SIPE se quedó con enormes reservas de celulosa y sin su principal cliente. Así que se transformó por completo y se dedicó a la producción de celuloide, que se hace mezclando nitrocelulosa, alcanfor y tintes. Otra decisión importante fue cambiar su nombre por FILM, que corresponden a las siglas de la Fabbrica Italiana Lamine Milano.

Y para concluir su estratégica reestructuración se asoció con los legendarios hermanos franceses Pathé, que para ese momento eran los mayores productores de materiales fotosensibles de Europa.

A pesar de los esfuerzos, FILM no pudo producir un producto económicamente viable y los hermanos Pathé perdieron la confianza en el proyecto. Después de varios años, los emprendedores franceses entregaron sus acciones de la empresa al banco Crédito Italiano, una institución financiera que ya había rescatado de apuros a varias industrias milanesas.

En 1923, el ingeniero Franco Marmont fue nombrado presidente de FILM Ferrania y todo comenzó a cambiar. Primero redujo las pérdidas y en pocos meses las ventas ya producían ganancias. El punto de inflexión se produjo en 1924, cuando Ernst Leitz lanzó al mercado las primeras cámaras Leica, lo que puso fin a las placas de vidrio que se usaban como soporte de los negativos fotográficos.

FILM Ferrara aprovechó ese impulso y se aventuró a producir una gran variedad de formatos como las láminas de rayos X, cine de 16 mm, y rollos de película de 120 y 35 mm.

Durante las décadas de 1930 y 1940, el cine era la principal forma de entretenimiento popular, y las personas con más solvencia económica podían ir al cine hasta dos veces por semana. La fábrica aprovechó ese auge y para 1938 sus instalaciones ocupaban más de 90.000 metros cuadrados y empleaba a más de 500 personas.

Cámara Ferrania, modelo Ibis, años 50. (Foto de DEA / A. DAGLI ORTI/De Agostini vía Getty Images)
Cámara Ferrania, modelo Ibis, años 50. (Foto de DEA / A. DAGLI ORTI/De Agostini vía Getty Images) (DEA / A. DAGLI ORTI via Getty Images)

El boom del cine italiano

La edad de oro de Ferrania comenzó después de la Segunda Guerra Mundial. Todos los grandes directores italianos de mediados del siglo XX, como Pier Paolo Pasolini, Vittorio De Sica, Roberto Rossellini y Federico Fellini, usaron películas Ferrania por su calidad y flexibilidad.

La producto de Ferrania más conocido de esa época es la legendaria película en blanco y negro P30. Su popularidad se disparó en Estados Unidos luego de que Sophia Loren fuera premiada con un Oscar por su actuación en Dos mujeres, dirigida por Vittorio De Sica.

El prestigio de P30 continuó su ascenso en 1963, cuando 8½ de Federico Fellini, protagonizada por Marcello Mastroianni y Claudia Cardinale, ganó otras dos estatuillas de la academia.

La demanda fue tan grande que Ferrania produjo versiones de 35 mm y 120 de la P30 para que los fotógrafos no profesionales pudieran “sentirse un poco Fellini” con sus cámaras de fotos fijas. Fue un gran éxito comercial en el momento y una decisión que resucitaría a la compañía en la era digital.

A mediados de los años 60 en Italia, casi todos los italianos tenían una cámara y una película de Ferrania en casa y la marca era tan famosa y establecida como Olivetti y Fiat. Es precisamente en este pico de éxito que Ferrania atrajo la atención de la Corporación 3M en Estados Unidos.

Expansión y decadencia

En 1964, 3M adquirió Ferrania S.p.A. por 55 millones de dólares, la mayor adquisición en sus 62 años de historia. Los trabajadores de Ferrania recuerdan esos años como una época de oportunidades. 3M proporcionó capacitación de alta calidad y actualizó maquinarias y procesos.

En 1983, presentaron la película de transparencia en color con equilibrio de luz diurna más rápida del mundo, un hito que nunca se superó. Los mayores avances se lograron en las películas de rayos X médicas, como una película de alta velocidad que redujo el tiempo de exposición y un sistema que eliminó la necesidad de un cuarto oscuro para cargar y procesar la película de rayos X.

En ese período la marca Ferrania desapareció rápidamente. Ferraniacolor fue reemplazada por ScotchChrome 3M. También enfrentaron la competencia de excelentes nuevas marcas como Ilford de Gran Bretaña y Fuji de Japón. La alemana Agfa también se convirtió en una potencia global después de la caída del bloque soviético.

Ferrania sobrevivió por la calidad de sus películas y porque vendía a cientos de cadenas de supermercados y farmacias, marcas regionales y clientes industriales. Incluso algunas marcas importantes como Polaroid, Lomography y Konica compraron la película de Ferrania y la empaquetaban para hacerla pasar como su propia marca.

La empresa sucumbió con la llegada del milenio, Apple lanzó su primer iPhone y las ventas mundiales de películas cayeron drásticamente. Las plantas cerraron en 2010 y dos años más tarde despidieron al personal.

El resurgir de la nostalgia

En 2013, Nicola Baldini y Marco Pagni, amantes del cine Super 8 y 16 milímetros, recuperaron algunos viejos equipos, contrataron algunos técnicos despedidos en 2012 para crear FILM Ferrania s.r.l.

Niños y jóvenes italianos en los escalones de un callejón. A la derecha se observa un cartel publicitario de las películas fotográficas Ferrania en Capri, 1960 (Fotografía de Mario De Biasi;Walter Mori;Emilio Ronchini/Mondadori vía Getty Images)
Niños y jóvenes italianos en los escalones de un callejón. A la derecha se observa un cartel publicitario de las películas fotográficas Ferrania en Capri, 1960 (Fotografía de Mario De Biasi;Walter Mori;Emilio Ronchini/Mondadori vía Getty Images) (Mondadori Portfolio via Getty Images)

Su objetivo no era recuperar las glorias de tiempos pasados sino mantener la calidad y el prestigio de la marca con una pequeña producción.

“Seremos una centésima parte del tamaño de Kodak, tal vez incluso más pequeño que eso, en términos de la capacidad de película que podemos producir cada año. Y creemos que eso es algo bueno”, dijo Dave Bias, el director de la compañía en Estados Unidos a la revista Time en 2015.

En la actualidad Film Ferrania es una empresa que ha sobrevivido gracias al renovado auge de las películas analógicas y porque ha sabido aprovechar el inmenso prestigio pasado de la película de cine P30 para crear una versión moderna para la fotografía fija.

Sus especialistas han adaptado la fórmula original a la tecnología moderna. También volvieron a sus orígenes al reconstruir las nuevas instalaciones donde funcionó la fábrica original en Cairo Montenotte.

“Cada rollo presenta un contenido de plata muy alto para crear una película nativa de alto contraste casi sin grano visible. Las sombras son profundas y ricas. Los aspectos más destacados son impactantes y nítidos”, promete Ferrania en su web.

Yo me debato entre las críticas que destacan el impacto ambiental que generan los procesos químicos indispensables para revelar los rollos de película analógica, y el gusto irracional de ver cómo aparece ante tus ojos una imagen al sumergir el papel fotosensible en el revelador. Y me alegra que Film Ferrania haya sobrevivido 100 años.

Fuentes: The Guardian, Time, Film Ferrania, The Dark Room, Instagram.

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