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Qué ocurre cuando das 5.600 dólares a un mendigo: el resultado es “maravillosamente sorprendente”

Ivette Leyva
·5  min de lectura
One man, young homeless sitting on the street and begging.
Un joven sin techo pidiendo ayuda en una calle de una ciudad. Foto: Getty.

Un grupo de personas sin techo en Canadá fue objeto de un estudio sobre las ayudas financieras en efectivo a este sector vulnerable de la sociedad, tras el cual los resultados fueron considerados “maravillosamente sorprendentes”.

Quienes así se expresaron fueron los componentes del Proyecto New Leaf, un plan dirigido por la Fundación para el Cambio Social (FSC), con sede en Vancouver. Fue esta organización la que les puso en las manos a 50 adultos sin hogar nada menos que 7.500 dólares canadienses (alrededor de 5.600 dólares) mediante un pago único.

En paralelo, en el experimento hubo otro grupo de 65 personas sin techo que no recibieron ningún dinero.

Iniciada en 2018, esta iniciativa promovida por la Universidad de Columbia Británica, demostró que los que recibieron el dinero pasaron menos días sin hogar en comparación con los que no lo recibieron, cuando un año más tarde se les hizo un seguimiento.

Se acuerdo con un reporte del World Economic Forum, quienes recibieron esa suma de dinero redujeron sus pernoctaciones en la calle del 77% al 49% durante el primer mes, en comparación con el grupo que no recibió nada, que aumentó del 64% al 78%.

El primer grupo también consiguió un espacio estable para vivir de manera más rápida y al cabo del año de iniciado este experimento.

Por otra parte, algo más de dos tercios (67%) de quienes se beneficiaron del dinero en efectivo conservaban cierta seguridad alimentaria al cabo de un mes, lo que supone un aumento de 37 puntos porcentuales con respecto a la línea de base, y en comparación con el grupo que no recibió dinero en efectivo, cuya seguridad alimentaria sólo aumentó en dos puntos porcentuales en el mismo período.

El estudio también mostró una reducción del 39% en el gasto en bienes como el alcohol, los cigarrillos o las drogas a lo largo de 12 meses por parte de los que sí recibieron ese importe.

Un hombre sin hogar duerme en las calles del barrio Old Toronto, en Toronto, Canadá. (Foto: Roberto Machado Noa/LightRocket via Getty Images)
Un hombre sin hogar duerme en las calles del barrio Old Toronto, en Toronto, Canadá. (Foto: Roberto Machado Noa/LightRocket via Getty Images)

Es por ello que Claire Williams, CEO de Foundations for Social Change, estimó para CBS que los resultados del estudio fueron “maravillosamente sorprendentes” y consideró que estarían desafiando las suposiciones de que no se puede confiar en que las personas sin hogar administren bien su dinero.

“Esto desafía los estereotipos que tenemos aquí en Occidente sobre cómo ayudar a la gente que vive en los márgenes”, aseguró.

La Fundación para el Cambio Social estima que la inclusión económica es vital para que la gente participe en la sociedad, añadiendo que los métodos tradicionales de abordar la falta de vivienda a menudo adoptan un enfoque único y no empoderan a los individuos.

Su informe “Taking Bold Action on Homelessness” sostiene que las transferencias directas de dinero en efectivo a personas sin hogar proporcionan “elección, control y poder adquisitivo en un momento crítico de sus vidas”.

“No es simplemente un gesto de ayuda. Es una señal de que la sociedad cree en ellos”, añadió. “Al evitar que las personas se queden sin hogar [el Proyecto Hoja Nueva] transforma vidas y al mismo tiempo ahorra recursos de la comunidad que podrían gastarse mejor en otros lugares”.

Rompiendo estereotipos: También ahorraron dinero

Del total de 7.500 dólares canadienses recibidos al inicio del proyecto, se demostró que los beneficiarios de este efectivo habían retenido aproximadamente 1.000 dólares canadienses en ahorros luego de 12 meses. En comparación, no hubo ahorros en el caso de quienes no recibieron ningún dinero.

Las conclusiones del Proyecto New Leaf son particularmente pertinentes, ahora que se teme que la actual pandemia de coronavirus contribuya al agravamiento de la crisis mundial de vivienda urbana.

El informe COVID-19 de Naciones Unidas sobre un Mundo Urbano, escrito en julio pasado, informa que 1.800 millones de personas no tienen hogar, que viven en viviendas superpobladas o inadecuadas, o en condiciones similares a las de los barrios marginales, lo tienen mucho más difícil a la hora de adoptar medidas de prevención generales como el distanciamiento social.

En el Reino Unido, este problema fue abordado mediante la iniciativa “Everybody In”, que albergó temporalmente a unas 15.000 personas. Sin embargo, el número de hoteles que se utilizó durante la primera ola de la pandemia en el verano ha disminuido desde entonces y las organizaciones benéficas advierten del aumento de las personas sin hogar por culpa del impacto económico del COVID-19.

Esta pandemia ha venido a agravar considerablemente los problemas que ya existían en la economía, ha disparado las pérdidas de empleos en todo el mundo, además de aumentar las diferencias entre los ingresos y la aceleración de las desigualdades sociales.

Al comienzo del brote, se abrieron temporalmente unos 27.000 refugios en la India, si bien persiste la preocupación por lograr un espacio y una higiene adecuadas, así como la satisfacción de las necesidades especiales y una mejor atención a un grupo ya de por sí estigmatizado por la sociedad.

Por eso, a medida que el impacto del COVID-19 se mantiene en todo el mundo, se requieren inevitablemente soluciones sostenibles y a largo plazo para que las personas se alojen en viviendas y estén económicamente seguras. De ahí la importancia de proporcionarles acceso directo al dinero en efectivo.

Concebido como una solución innovadora, el pago único en efectivo a personas sin hogar podría ser una forma de ayudar a abordar las desigualdades sociales.

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