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Qué ocurrió cuando una fábrica alemana de autos le apostó todo a la electrificación

La línea de ensamblado de la fábrica de Volkswagen en Zwickau, Alemania, el 14 de marzo de 2024. (Ingmar Nolting/The New York Times)
La línea de ensamblado de la fábrica de Volkswagen en Zwickau, Alemania, el 14 de marzo de 2024. (Ingmar Nolting/The New York Times)

ZWICKAU, Alemania — Tal vez Zwickau, una ciudad al este de Alemania, no sea tan famosa como Detroit, pero su economía ha girado en torno a los motores de combustión interna desde que August Horch fundó aquí Audi a principios del siglo XX.

Por lo tanto, cuando Volkswagen anunció en 2018 que iba a modificar su fábrica en Zwickau, el principal empleador privado de la zona, para fabricar nada más que vehículos eléctricos, fue todo un acontecimiento.

“Mucha gente estaba escéptica”, afirmó Michael Fuchs, quien trabaja en la fábrica desde hace más de un cuarto de siglo. Se preguntaban: “¿Qué va a pasar?”, comentó.

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Volkswagen cerró las líneas de ensamblado que producían en masa su popular modelo Golf y modificó la fábrica, la cual tiene su propia salida a la autopista, para fabricar seis modelos eléctricos. La planta remodelada puede producir un auto por minuto y enviarlos en tren.

Se trata de un caso atípico en el que una gran fábrica de autos pasa por completo de la combustión interna a la energía de las baterías, lo cual convierte a Zwickau en un caso de estudio de un gran problema que enfrenta la industria automotriz.

Los vehículos eléctricos tienen muchas menos partes que los de gasolina: no tienen radiadores, tubos de escape, tanques de combustible, correas de ventilador ni complicadas cajas de cambios. Como resultado, muchos trabajadores de la industria automotriz, ejecutivos y políticos han planteado la hipótesis de que estos autos necesitarían menos trabajadores, lo cual provocaría un desempleo masivo en las fábricas y ciudades de todo el mundo.

El laboratorio para tecnología de alto voltaje del instituto de capacitación de Volkswagen en Zwickau, Alemania, el 14 de marzo de 2024. (Ingmar Nolting/The New York Times)
El laboratorio para tecnología de alto voltaje del instituto de capacitación de Volkswagen en Zwickau, Alemania, el 14 de marzo de 2024. (Ingmar Nolting/The New York Times)

Zwickau, donde más de 10.000 personas trabajan para Volkswagen y decenas de miles más para proveedores, parece haber evitado esas consecuencias nefastas. El empleo no ha caído por un precipicio y los proveedores de piezas para vehículos de combustión no han tenido que declararse masivamente en bancarrota. Su experiencia ofrece algunas lecciones esperanzadoras para otros lugares que dependen de la industria automotriz.

Sin embargo, los habitantes de Zwickau, con su centro inmaculado pero aletargado, siguen preocupados.

Aunque la experiencia de Zwickau sugiere que la conversión a los vehículos eléctricos no llevará por sí sola a una miseria económica, esta y otras nuevas tecnologías están sacudiendo la industria de maneras que todavía podrían ser muy dolorosas para las empresas consolidadas y sus trabajadores.

Un gran cambio ya visible en Alemania y el resto de Europa es el rápido crecimiento de incipientes fabricantes chinos de autos eléctricos como BYD y SAIC, los cuales atraen a cada vez más clientes de rivales consolidados como Volkswagen, el segundo fabricante de automóviles más grande del mundo después de Toyota.

“La pregunta es: ¿cuánto cambiará la movilidad en general?”, cuestionó Thomas Knabel, quien dirige la sección en Zwickau de IG Metall, el sindicato que representa a los trabajadores de Volkswagen. “En el futuro, ¿seguirá presente Volkswagen?”.

El auto eléctrico más vendido en Europa es el vehículo utilitario deportivo (SUV, por su sigla en inglés) Modelo Y de Tesla, construido en una fábrica a unos 230 kilómetros al norte de Zwickau, cerca de Berlín. El año pasado, Volkswagen vendió menos de la mitad de su modelo SUV equivalente, el ID.4, según Schmidt Automotive Research.

Las decepcionantes ventas provocaron que Volkswagen recorte un turno en una de sus dos líneas de ensamblado de Zwickau, donde la empresa fabrica el ID.4, el ID.5, dos modelos de Audi y dos pequeños autos eléctricos. La decisión ilustró el inconveniente de apostar todo por los vehículos eléctricos. Otras automotrices consolidadas se han protegido de posibles pérdidas, produciendo vehículos eléctricos y autos de combustible en las mismas fábricas, lo cual les permite ajustarse a las fluctuaciones de las ventas.

“Es un proyecto mucho más ambicioso en comparación con todo lo que conozco acerca de Norteamérica”, comentó Ian Greer, profesor investigador de la Universidad de Cornell que ha estudiado la región cercana a Zwickau. “Volkswagen ha asumido un riesgo mucho mayor”.

Como la fábrica está funcionando por debajo de su capacidad, algunos habitantes de Zwickau se preguntan si los vehículos eléctricos de Volkswagen tienen el atractivo suficiente.

Max Jankowsky, presidente de la Cámara de Comercio regional, señaló que le decepcionó no haber visto ningún Volkswagen durante un viaje reciente a Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos. “Solo había Teslas, Teslas, Teslas”, mencionó Jankowsky, quien también es presidente de una empresa que fabrica partes de hierro fundido para proveedores de Volkswagen y otros fabricantes.

Según los ejecutivos de Volkswagen, esperan que las ventas repunten este año conforme empiece a vender nuevos modelos, entre ellos una vagoneta y una furgoneta, dirigidos a segmentos de mercado en los que Tesla no interviene.

“Estamos conscientes de nuestros retos actuales y los afrontamos con rigor”, mencionó en un comunicado el mes pasado Oliver Blume, director ejecutivo de Volkswagen.

Al menos a corto plazo, es sorprendente cuán suave ha sido el golpe de la remodelación de la fábrica de Zwickau para la economía local, según autoridades, empresarios y representantes de trabajadores.

El aumento en la demanda de trabajadores para fabricar componentes electrónicos compensó en gran medida las pérdidas de empleo de las líneas de producción que fabrican partes para los autos de combustión, según un estudio de AMZ Sajonia, una agrupación de proveedores.

“En general, no ha pasado gran cosa”, comentó Dirk Vogel, director ejecutivo de AMZ.

Volkswagen, los negocios locales y las autoridades coordinaron una iniciativa para preparar a los trabajadores y a los negocios, lo cual amortiguó el impacto.

La automotriz expandió su instituto de capacitación en Zwickau para enseñarles a los empleados la tecnología de los vehículos eléctricos. Para generar entusiasmo, Volkswagen permitió que los trabajadores tomaran prestados autos con batería durante unos días. La Universidad de Ciencias Aplicadas de Sajonia Occidental, en Zwickau, una universidad pública en la que la industria automovilística ya era uno de los principales centros de atención, expandió los cursos relacionados con la tecnología de los vehículos eléctricos.

Los proveedores desarrollaron nuevos componentes para vehículos eléctricos con el fin de remplazar productos en peligro de volverse obsoletos. Eberspächer, un proveedor alemán que tiene una fábrica a 96 kilómetros al este de Zwickau, cerca de Dresde, empezó a ofrecer sistemas de control de temperatura para vehículos eléctricos, además de sistemas de emisiones para autos convencionales.

Zwickau se beneficia de una buena suerte particular. Muchos proveedores locales fabrican asientos, tableros, equipos de pintura u otros productos que los vehículos eléctricos necesitan tanto como los de gasolina.

Debido a la escasez de electricistas, ingenieros y otros trabajadores calificados, el aumento de la tasa de desempleo en el estado de Sajonia, donde se encuentra Zwickau, tan solo ha sido modesto. En marzo fue del 6,6 por ciento, en medio de una desaceleración económica general, en comparación con el 6,3 por ciento de un año antes.

“Habrá proveedores que desaparecerán”, opinó Karsten Schulze, director general de FDTech. “Pero de inmediato se buscará a los trabajadores calificados en otros lugares”.

Los trabajadores de Volkswagen tenían cierto control porque la ley alemana exige que se les consulte sobre los cambios que afectan las condiciones laborales. El sindicato IG Metall logró que la empresa prometiera no despedir a ningún empleado de tiempo completo en Zwickau hasta 2030 como mínimo. Sin embargo, la garantía no funciona para los trabajadores temporales y la empresa despidió a 270 de ellos cuando expiraron sus contratos.

No todo el mundo en Zwickau es amante de los autos eléctricos. El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania, el cual tiene 11 de los 48 escaños del concejo municipal de Zwickau, se ha quejado de que se esté obligando a los alemanes a comprar vehículos eléctricos, lo cual evoca comentarios del expresidente Donald Trump y otros republicanos.

El gobierno nacional, a cargo del canciller Olaf Scholz, un socialdemócrata, enfureció a muchos en Zwickau cuando el año pasado recortó de manera abrupta los subsidios a los vehículos eléctricos para enfrentar una crisis presupuestaria. Las ventas de los vehículos eléctricos en Alemania cayeron un 14 por ciento durante los tres primeros meses del año, aunque siguen representando el 12 por ciento de los autos nuevos.

No obstante, poca gente en Zwickau presiona para que Volkswagen vuelva a fabricar autos de gasolina.

“Con la transición a una nueva tecnología, la pregunta siempre es: ¿eres el primero o el último?”, comentó Constance Arndt, alcaldesa de Zwickau. “Creo que siempre es mejor ser el primero”.

c.2024 The New York Times Company