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En pelea por el título, "Chocolatito" González combate por el nicaragüense Daniel Ortega

Boxer Roman "El Chocolatito" Gonzalez speaks with local media after his arrival at Augusto C. Sandino international Airport in Managua

(Reemplaza "peso ligero" por "pequeño" en segundo párrafo para evitar cualquier confusión con categorías del boxeo)

Por Drazen Jorgic

3 dic (Reuters) -Cuando el gran boxeador nicaragüense Román "Chocolatito" González se pavonee en un destellante cuadrilátero de Estados Unidos en busca de convertirse en seis veces campeón mundial el sábado, también representará un vasto proyecto deportivo de otro hombre: el autoritario presidente Daniel Ortega.

González, de 35 años, un pequeño boxeador reconocido por su velocidad y su voluntad de llevar la bandera sandinista en sus shorts de boxeo, busca la pelea en Glendale, Arizona, para cimentar su legado al tratar de arrebatarle el título de peso supermosca del CMB en su tercer combate contra su viejo enemigo, el mexicano Juan Francisco "Gallo" Estrada.

Para Ortega, una victoria de González y la posterior bienvenida transmitida en directo por la televisión oficial como un héroe -como siempre es recibido el boxeador-, podrían ofrecer una distracción ante el creciente descontento debido a la inflación galopante, la represión generalizada y el aislamiento internacional del país centroamericano.

"La imagen pública de Ortega se ha visto gravemente comprometida por la continua represión de la disidencia desde el estallido de protestas masivas en 2018", opinó Tiziano Breda, analista de Crisis Group para Centroamérica.

Sin embargo, no está claro que González tenga el mismo impacto populista.

El apoyo del boxeador a los esfuerzos de Ortega por aferrarse al poder desde las protestas de 2018, han dejado a González como una figura profundamente divisiva.

Los boxeadores, los futbolistas y las estrellas del béisbol han sido fundamentales para el apoyo a Ortega entre las personas más pobres y marginadas de Nicaragua.

A cambio, el gobierno de Ortega ha recompensado a los deportistas pagando sus salarios, repartiendo casas y utilizando las instituciones estatales para ayudarlos. Otros líderes en Latinoamérica, como los fallecidos Hugo Chávez y Fidel Castro, han usado el deporte para promocionar sus gobiernos.

El gobierno de Ortega le regaló una casa a González cuando ganó su primer título mundial en 2008 y, en 2020, un tribunal controlado por el oficialismo dictó un fallo a su favor por poco más de un millón de dólares en contra una de las empresas familiares más grandes de Nicaragua.

"El deporte en Nicaragua se usa como política pública", dijo el periodista deportivo nicaragüense Camilo Velásquez, comparando el proyecto de Ortega con el "pan y el circo" de la antigua Roma, cuando los emperadores usaban el entretenimiento para calmar el descontento popular.

"Román es parte de esta estructura", agregó. "Él es clave".

La esposa de Ortega, la vicepresidenta Rosario Murillo, que supervisa las comunicaciones del Gobierno, respondió a una solicitud de Reuters para comentar con un: "Gracias por su interés".

González no respondió a una solicitud de entrevista y su representante legal no atendió una solicitud de comentarios.

El boxeador, de voz suave, ha abrazado a Ortega en mítines políticos, enfundado en camisetas con la cara del presidente y gorras y chaquetas adornadas con lemas del gobernante Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), uniéndose a otras figuras deportivas que apoyan al gobierno.

Los excampeones mundiales de boxeo Rosendo Álvarez y Ricardo Mayorga han respaldado a Ortega. El lanzador de los Yankees de Nueva York, Jonathan Loáisiga, voló a Nicaragua el mes pasado para votar en las elecciones municipales boicoteadas por la oposición. Los sandinistas ahora controlan todos los municipios.

El entrenador de González, Marcos Caballero, aseguró a Reuters que las críticas contra su boxeador eran injustas. Los deportistas de otros países ventilan sus creencias políticas sin tales reproches, dijo.

"La gente te va a odiar y vas a tener (otras) personas que te aman y sigues adelante", sostuvo Caballero, y agregó que González era un patriota que pasa la mayor parte de sus días leyendo la Biblia.

Muchos nicaragüenses no están de acuerdo. Ven a González como un facilitador de lo que la oposición llama una "dictadura".

"Chocolatito es cómplice del Gobierno", aseveró Gabriela Hernández, una estudiante nicaragüense de 23 años exiliada en Costa Rica. Ella espera que González sea noqueado por Estrada.

"Él no representa a los nicaragüenses, representa a la familia Ortega", agregó.

"HERRAMIENTA REPRESIVA"

Criado en un barrio pobre de Managua, González luchó durante su infancia con el estómago vacío. Más tarde recordaría que solo se alimentaba de mango o agua azucarada durante las duras sesiones de entrenamiento.

El peleador de 1.60 metros alcanzó el éxito en la década de 1990 cuando su padre le presentó al difunto gran boxeador Alexis Argüello, un aliado del dictador nicaragüense Anastasio Somoza, quien también se codeaba con las estrellas de Hollywood.

Después de derrocar a Somoza en 1979, los sandinistas se apoderaron de las propiedades de Argüello. Más tarde, aprovecharon el atractivo electoral del carismático boxeador, postulándolo como candidato a la Alcaldía de Managua en 2008. Bajo la tutela de Argüello, González se transformó: a sus ráfagas de golpes agregó una defensa grácil. Continuaría ganando títulos mundiales en cuatro divisiones de peso, una más que Argüello.

Poco después de que González se convirtiera en profesional en 2005, Ortega volvió al poder y comenzó a cortejar a las estrellas del deporte. Creó una liga nacional de béisbol amateur financiada por los gobiernos municipales. Mientras tanto, muchos equipos de fútbol comenzaron a ser financiados por las autoridades regionales.

González, proveniente de una familia sandinista, no necesitó muchos cortejos. Había desarrollado un vínculo con los sandinistas después de que le pagaran pequeños estipendios cuando era un adolescente en el gimnasio de Argüello, según Germán García, un periodista que escribió un libro sobre él.

La relación resultaría beneficiosa, dicen los críticos, quienes alegan que Ortega usó el poder judicial en varias ocasiones para ayudar a González.

En 2011, un juez desestimó el caso cuando la primera esposa de González, Raquel Doña, lo acusó de abuso doméstico. González negó haber actuado mal. "Es falso", dijo en 2011. Los tribunales también archivaron otros reclamos legales de Doña.

En 2014, otro juez rechazó los cargos de tráfico de drogas después de que el hermano de González, Milton, fuera arrestado con una mochila que contenía balas, una balanza y 1,5 gramos de polvo blanco que una prueba de campo de la policía determinó que era cocaína, de acuerdo a medios locales.

Una prueba de laboratorio posterior mostró que la sustancia era talco, dijeron las autoridades, lo que provocó indignación en medio de sospechas de que Ortega estaba protegiendo a su aliado. Milton González siempre ha negado haber actuado mal. En 2015, en la cima de su talento, González fue nombrado por ESPN y la revista Ring como el mejor peleador "libra por libra" del mundo, y le quitó la corona a la superestrella que se retiraba Floyd Mayweather.

Dos años más tarde, la rica familia Coen contrató a González para promocionar su conglomerado Grupo Coen en tres peleas por el título mundial a cambio de una casa valorada en 150,000 dólares, según un comunicado del Grupo Coen fechado en octubre de 2020.

En abril de 2018, mientras una ola de protestas contra Ortega convulsionaba Nicaragua, Piero Coen, un vástago de la familia, apareció en televisión en vivo subiéndose a su automóvil y desplegando una bandera nicaragüense, símbolo del movimiento, entre decenas de manifestantes.

Las turbas sandinistas asaltaron y ocuparon casi 1,000 hectáreas de tierra de la familia Coen. La relación de González con Grupo Coen también se fracturó. En 2019, "Chocolatito" demandó al conglomerado después de que se negara a pagarle, alegando que no disputó suficientes peleas por el título mundial para cumplir con su contrato, de acuerdo al comunicado del Grupo Coen de octubre de 2020.

Los tribunales nicaragüenses otorgaron a González poco más de un millón de dólares en daños en octubre de 2020 y bloquearon las cuentas bancarias de Grupo Coen hasta que pagaron los altos honorarios legales de González.

En su momento, la Cámara de Comercio Estadounidense Nicaragüense condenó el veredicto y "la utilización del poder judicial como herramienta represiva".

Murillo no respondió a las afirmaciones de que el gobierno de Ortega utiliza el poder judicial para castigar a sus enemigos.

Pero la sociedad sandinista continuó. Una semana después de que González perdiera sus títulos ante Estrada en su segunda pelea en marzo del año pasado, el boxeador encabezó un mitin con Ortega, quien lo elogió como un "campeón de campeones".

Este año, los tribunales otorgaron 150,000 dólares adicionales a González contra Grupo Coen, según documentos judiciales vistos por Reuters.

Grupo Coen declinó hacer comentarios. Con el envejecimiento del boxeador fuera de las grandes peleas, el entrenador Caballero aseguró que González está enfocado en asegurar un futuro financiero para su familia. "Él sabe que tiene que vivir el resto de su vida con el dinero que ha ganado", dijo.

(Editado por Stephen Eisenhammer y Suzanne Goldenberg; Traducido por Diego Oré)