Anuncios
U.S. markets closed
  • S&P 500

    5,061.82
    -61.59 (-1.20%)
     
  • Dow Jones

    37,735.11
    -248.13 (-0.65%)
     
  • Nasdaq

    15,885.02
    -290.08 (-1.79%)
     
  • Russell 2000

    1,975.71
    -27.47 (-1.37%)
     
  • Petróleo

    85.66
    0.00 (0.00%)
     
  • Oro

    2,397.60
    +23.50 (+0.99%)
     
  • Plata

    28.94
    +0.61 (+2.15%)
     
  • dólar/euro

    1.0629
    -0.0017 (-0.16%)
     
  • Bono a 10 años

    4.6280
    +0.1290 (+2.87%)
     
  • dólar/libra

    1.2449
    -0.0002 (-0.02%)
     
  • yen/dólar

    154.2690
    +1.0290 (+0.67%)
     
  • Bitcoin USD

    63,165.69
    -702.67 (-1.10%)
     
  • CMC Crypto 200

    885.54
    0.00 (0.00%)
     
  • FTSE 100

    7,965.53
    -30.05 (-0.38%)
     
  • Nikkei 225

    39,232.80
    -290.75 (-0.74%)
     

Si quieres ser propietario de un pequeño club de futbol inglés, prepárate para gastar más de lo que ganas

Un palco privado durante un partido entre el South Shields, un equipo que ha gastado cantidades considerables en modernizar sus palcos, baños y tiendas en los últimos años, y el Boston United, en South Shields, Inglaterra, el 27 de enero de 2024. (Jeremie Souteyrat/The New York Times).
Un palco privado durante un partido entre el South Shields, un equipo que ha gastado cantidades considerables en modernizar sus palcos, baños y tiendas en los últimos años, y el Boston United, en South Shields, Inglaterra, el 27 de enero de 2024. (Jeremie Souteyrat/The New York Times).

SOUTH SHIELDS, Inglaterra — Geoff Thompson sabe que hay mucha gente que desea comprar lo que él tiene para vender. Las llamadas telefónicas y los correos electrónicos durante las últimas semanas no dejan duda. Además, en realidad, no es ninguna sorpresa. Pocas industrias son tan atractivas o prestigiosas como el futbol inglés y Thompson tiene una parte de él.

Es una parte pequeña en comparación: el South Shields FC, el equipo del que ha sido propietario durante casi una década, opera en la sexta división del futbol inglés, varios niveles por debajo y muy lejos de las luces deslumbrantes y el atractivo internacional de la Liga Premier, la máxima categoría. Sin embargo, aunque su equipo es chico, Thompson considera que, al menos, está tan perfectamente formado como cualquier club menor del futbol inglés podría aspirar a estarlo.

El South Shields ha logrado cuatro ascensos a ligas de mayor importancia en sus nueve años como presidente. El equipo es dueño de su estadio. Thompson ha gastado cantidades considerables de dinero para modernizar los baños, la tienda del club y los palcos privados. Cuenta con una academia juvenil boyante y una fundación benéfica activa. Thompson comentó: “Hemos dado la mayoría de los pasos difíciles”.

PUBLICIDAD

Después de que un diagnóstico que pudo haber sido cáncer el año pasado lo llevó a reevaluar sus prioridades, Thompson ha decidido, de manera reacia, que tiene que “pasar la estafeta” a alguien.

Ahí es donde se complican las cosas. Hay muchas personas muy adineradas que quieren comprar su acceso al futbol inglés. Como Thompson dice, es “divertido”. Ser propietario de un equipo ofrece la oportunidad de “ser un héroe” para sus hinchas. Es una propuesta lo suficientemente convincente como para atraer, en tan solo unas semanas, al menos a cuatro interesados (dos británicos y dos estadounidenses) que han solicitado información sobre adquirir el South Shields.

Eso es lo positivo. Lo negativo es que las ligas menores de Inglaterra se han convertido en un lugar en el que incluso los muy acaudalados se pueden sentir pobres, esto debido a que la Liga Premier se ha vuelto un área de juego para las firmas de capital privado y los fondos soberanos de inversión, así como al hecho de que el éxito de “Bienvenidos al Wrexham Football Club” ha enfocado los reflectores de Hollywood en el romance de la parte oculta del juego.

Hinchas antes del comienzo de un partido de futbol entre el South Shields y el Boston United, en South Shields, Inglaterra, el 27 de enero de 2024. (Mary Turner/The New York Times).
Hinchas antes del comienzo de un partido de futbol entre el South Shields y el Boston United, en South Shields, Inglaterra, el 27 de enero de 2024. (Mary Turner/The New York Times).

La liga a la que South Shields ha ascendido, la National League North, está conformada en gran medida por equipos cuyos jugadores tienen otro trabajo además del futbol o que son semiprofesionales, pero aun así la nómina del equipo es de alrededor de 1,2 millones de dólares al año. (Y esa cantidad ni siquiera es la más alta en la división). Thompson estima que ha invertido cerca de 10 millones de dólares de su propio dinero en el club y sabe que no recuperará la mayoría de ese monto.

Pero está bien, expresó Thompson. El directivo está feliz de haber creado algo que sea atesorado en South Shields, su humilde ciudad natal, un lugar que “siempre está en el extremo equivocado por obesidad, pobreza y desempleo”, aseguró.

Thompson declaró: “Me siento bien al respecto. Incluso si sueno como un loco”.

El reto es encontrar a una persona que tome su lugar y que sienta lo mismo. Thompson no quiere que toda su labor se desvanezca cuando su sucesor se dé cuenta de que el dinero no rinde tanto como uno esperaría. El directivo señaló: “No quiero que decaiga”.

Una apuesta perdedora

El futbol inglés tiene el desagradable hábito de ver su adorada pirámide solo de arriba hacia abajo. A medida que desciende de la Liga Premier, repleta de dinero, hasta la ambiciosa Championship y las docenas de ligas semiprofesionales y de aficionados que hay debajo, la profundidad y extensión del sistema de la liga parecía ilustrar no solo la popularidad de este deporte, sino también su riqueza.

No obstante, si se observa la pirámide de abajo hacia arriba, la impresión es diferente. Tiene una pendiente muy inclinada, desalentadora y que se estrecha con rapidez.

Solo dos clubes de la National League pueden ascender cada temporada en la Football League, lo que habilita el tan ansiado ingreso por licencias de transmisión en televisión.

Christina Philippou, académica de finanzas deportivas en la Universidad de Portsmouth, mencionó que los “clubes gastan una cantidad exagerada de dinero para salir” de las ligas más bajas. Philippou agregó que “eso significa que si otros desean competir, tienen que gastar” cantidades similares. Ademas, afirmó que eso “crea una espiral”.

Es tan drástica que sorprende incluso a aquellos que podrían estar acostumbrados a ella. Gary Douglas, presidente del Guiseley, un equipo de la National League North de un suburbio de Leeds, opinó: “Veo a algunos de los equipos gastar dinero y me quedo asombrado. Hay equipos con públicos relativamente pequeños que de repente tienen presupuestos enormes”.

No obstante, lo arriesgada que es esta inversión se puede apreciar en las finanzas de los clubes. En 2022, el último año para el que hay un conjunto completo de cifras disponible, los clubes de las tres divisiones de la National League reportaron una pérdida combinada de 25 millones de dólares. Dos tercios de los equipos de la liga eran efectivamente insolventes y sus pasivos eclipsaban a sus activos. Lo más probable es que ese patrón se repita aún más abajo en la pirámide, donde los ingresos son incluso más pequeños.

Philippou manifestó: “Todo parece destinado al fracaso”.

Para algunos, la liberación vendrá con el escape y el ascenso. Sin embargo, muchos más equipos (y sus propietarios) están destinados a quedar decepcionados. Al igual que Douglas, es posible que descubran que están comprometidos financiera y emocionalmente, sin poder irse.

Douglas indicó: “Una vez que estás dentro, estás dentro”.

O, como Thompson, presidente del South Shields, tendrían que iniciar la larga y rigurosa búsqueda de un remplazo adecuado: alguien que continúe su labor, en lugar de desmantelarla. Después de todo, así es como funciona el sistema.

Philippou destacó: “El modelo es que, por razones de ego o emoción, siempre hay gente nueva esperando cuando termina la travesía de un individuo en particular en un club”.

No obstante, Philippou añadió que esto solo funciona debido a la creencia de que “siempre habrá alguien más que venga”.

c.2024 The New York Times Company