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Los remakes llegaron para quedarse, y eso está bien

Los remakes llegaron para quedarse, y eso está bien
Los remakes llegaron para quedarse, y eso está bien

Resident Evil 4 Remake, Dead Space Remake, Shadow of the Colossus Remake, Final Fantasy VII Remake, Demon’s Souls Remake, Crash Bandicoot Remake… ¡todo son remakes! ¿Acaso la industria de los videojuegos agoniza? ¿Las ideas originales se acabaron? ¿El fin está cerca? Tranquilos.

Cuando menos lo imaginamos, “remake” se convirtió en un término peyorativo; un reflejo de la supuesta incapacidad de los estudios para crear nuevas experiencias memorables y únicas. Pero, ¿ese es realmente el caso? ¿Esa clase de experiencias son dañinas? Vamos por partes.

Video relacionado: ¡El cielo y el infierno! Remakes de ensueño y pesadilla

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La industria del gaming vive de refritos... ¿verdad?

Muchos lanzamientos recientes son versiones mejoradas de clásicos, por lo que es normal que exista la percepción de que esa clase de experiencias dominan el mercado. Al final del día, 2 de los mejores videojuegos de 2023 hasta el momento son reinterpretaciones de títulos antiguos: Resident Evil 4 y Dead Space.

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Ya sabemos que nuevas versiones de Silent Hill 2, Splinter Cell, Star Wars: KOTOR, Max Payne, The Witcher y más juegos están en camino, por lo que es obvio que las compañías aún apostarán por esa clase de experiencias de cara al futuro. Y cómo olvidar los también controversiales ports HD y remasters que llegarán a las tiendas próximamente.

Ahora bien, ¿la industria sufre una crisis por la ausencia de nuevas propuestas? Si bien es cierto que muchos de los lanzamientos más importantes de los últimos meses y años son remakes, también hemos visto títulos nuevos y de muchísima calidad.

En 2022, juegos como Stray, Cult of the Lamb, ELDEN RING, Neon White, Metal: Hellsinger, Vampire Survivors, High On Life, SIFU y muchos más tomaron al mundo por sorpresa. Esto sin considerar nuevas entregas de franquicias como God of War: Ragnarök, Xenoblade Chronicles 3 y Horizon Forbidden West.

Este año empezó con el pie derecho con el debut de HI-FI RUSH, Hogwarts Legacy y Atomic Heart, por mencionar algunos ejemplos. En mayor o menor medida, estos títulos fueron un éxito y demostraron que los jugadores están ansiosos por disfrutar experiencias inéditas, siempre y cuando sean de buena calidad.

Juegos nuevos que conquistaron al mundo
Juegos nuevos que conquistaron al mundo

Lo que queremos decir es que propuestas nuevas, grandes y chicas, sobran, pero es entendible el porqué los remakes acaparan toda la atención. Es mucho más fácil emocionarse por un proyecto que apela a la nostalgia que por un juego nuevo de una franquicia emergente que aún debe encontrar su lugar en los corazones de los fans.

Por suerte, servicios como Xbox Game Pass eliminan la barrera monetaria que impide que los usuarios prueben un nuevo lanzamiento. Un salto de fe es todo lo que se necesita para que las personas encuentren su nuevo título favorito, uno que quizás en 10 o 15 años reciba su propio remake.

Franquicias perdidas en el tiempo salvadas por remakes

Hay muchas IP que se ganaron a pulso su estatus de culto, pero que están perdidas en el tiempo a pesar de tener una fanaticada fiel y un legado que los respalda.

Ya hemos visto que hacer juegos es una pesadilla. Las compañías deben ser cautelosas antes de invertir cientos de miles de dólares, capital humano y años de desarrollo en un proyecto cuyo alcance se desconoce, incluso después de realizar el estudio de mercado pertinente. Crear una nueva entrega de una franquicia clásica y olvidada también es una apuesta arriesgada: ¿los fans de antaño estarán interesados? ¿Será del agrado de las nuevas generaciones que desconocen los títulos originales?

Es aquí donde los remakes representan una forma relativamente segura de rescatar una serie clásica sin la incertidumbre ni los gastos de investigación, conceptualización y diseño que conlleva crear una nueva entrega desde 0.
Relanzar versiones mejoradas de clásicos no solo permite que los fans reconecten con un recuerdo agradable del pasado, también es una oportunidad para que una nueva audiencia pueda disfrutar la obra original y crear un vínculo con la IP. Si el experimento lleva a un éxito comercial, se abren las puertas a nuevos proyectos y secuelas.

A continuación, 2 ejemplos con los que muchos se relacionarán:

Franquicias que volvieron a la vida gracias a un remake
Franquicias que volvieron a la vida gracias a un remake

A pesar de su legado, Crash Bandicoot parecía condenada a vivir como simples cameos en el pozo de las franquicias olvidadas. Hoy el panorama es mucho más favorable gracias, en gran medida, al remake de la trilogía original. Desde su debut en 2017, La N. Sane Trilogy logró despachar más de 10 millones de copias… un éxito en toda regla. Para contextualizar, la entrega de PS1 vendió aproximadamente 6.8 millones de unidades.

El resto es historia. Activision dio luz verde al relanzamiento de Crash Team Racing Nitro-Fueled, y más tarde autorizó el desarrollo de una cuarta entrega de la saga principal y un nuevo juego multijugador que llegará este año. El marsupial está más vivo que nunca, lo que fue posible gracias al remake que lo puso otra vez en el mapa.

Otra franquicia olvidada era Dead Space. Hoy tiene una segunda oportunidad para brillar gracias a la versión mejorada del juego original. Aún es demasiado pronto para saberlo, pero miembros de EA ya dejaron caer la posibilidad de ver remakes de las secuelas y, quizás, una cuarta entrega.

Por último, los remakes son una oportunidad perfecta para rescatar títulos atrapados en su país de origen. Like a Dragon: Ishin! y LIVE A LIVE son un claro ejemplo de esto.

Hacer que joyas de antaño alcancen la perfección… otra vez

La nostalgia es muy, muy traicionera. Recordamos los juegos de nuestra infancia y adolescencia como obras maestras inmaculadas, el pináculo del entretenimiento interactivo. ¿La realidad? Son propuestas imperfectas, repletas de fallas y deficiencias fruto de la tecnología y filosofía de la época. Y sí, es decepcionante empezar a notar esos defectos.

Sin duda, los remakes remedian esa situación. Si bien hay algunos que adoptan un enfoque más conservador y se limitan a mejorar el apartado visual y a pulir las mecánicas, otros elevan la barra y cambian por completo la estructura para hacer una experiencia radicalmente diferente, pero que al mismo tiempo conserva la esencia de la obra original.

Por fortuna, muchos de los remakes recientes son sobresalientes. Por ejemplo, los relanzamientos de Resident Evil 4 y Dead Space lograron algo que parecía imposible: hacer que las versiones originales, obras maestras en su época, parecieran anticuadas e imperfectas. Esto no solo es prueba de la dedicación que pusieron los desarrolladores de Capcom y Electronic Arts, también de la madurez que alcanzaron esta clase de producciones en la actualidad.

Los gamers más puristas dirán que las personas deben probar los juegos originales para disfrutar la experiencia “verdadera”. Sí, hasta cierto punto es cierto. Sin embargo, está bien y es muy respetable querer jugar propuestas renovadas que sigan los estándares actuales y que, al final del día, son extremadamente divertidas.

Remakes: la oportunidad para vivir clásicos por primera vez

¿Recuerdas cuando visitaste Midgar en Final Fantasy VII por primera vez? ¿Te acuerdas cuando te adentraste en el Departamento de Policía de Raccoon City en Resident Evil 2? Precisamente, los remakes permiten que una nueva generación de jugadores pueda experimentar ese hermoso sentimiento de asombro y descubrimiento.

Los títulos que mencionamos anteriores, aunque influyentes en su época, están lejos de lucir apantalladores bajo los estándares actuales. Además, algunas mecánicas envejecieron mal y se sienten arcaicas. Esto es algo normal y entendible, pues el gaming es un medio de entretenimiento y arte que está vinculado directamente con el avance tecnológico y las limitantes de la época.

Las versiones mejoradas permiten que las nuevas generaciones de gamers puedan disfrutar y experimentar por primera vez títulos clásicos gracias a los apartados visuales mejorados y la jugabilidad reimaginada. Dan la oportunidad de que los nuevos jugadores puedan experimentar ese sentimiento de asombro y descubrimiento que los fanáticos de la obra original vivieron en su momento.

La tecnología se vuelve obsoleta con el tiempo; los juegos que amamos envejecen
La tecnología se vuelve obsoleta con el tiempo; los juegos que amamos envejecen

Pero para que eso suceda, es muy importante que los desarrolladores sean respetuosos y entiendan a la perfección la esencia de la obra original. Igual que en el cine, la literatura y cualquier otro medio, los remakes de mala calidad de videojuegos nunca resonarán con los nuevos usuarios ni con los fans de antaño porque se sienten como productos huecos y sin propósito.

Sin ser exactamente remakes, Silent Hill HD Collection y Grand Theft Auto: The Trilogy – The Definitive Edition demostraron que juegos legendarios pueden ser malos si no se tratan con el respeto que se merecen.

Más dinero, más juegos nuevos

Nunca hay que obviar que el gaming es un negocio que apunta a ser lo más redondo posible. Con los ciclos de producción cada vez más extensos y caros, las compañías necesitan tener una buena salud financiera para invertir en el desarrollo de nuevas IP, secuelas de franquicias ya establecidas y demás proyectos. En esa línea, los remakes pueden representar un salvavidas económico, una especie de apuesta segura.

Como ya hemos repetido en numerosas ocasiones, la nostalgia vende y eso se refleja en el rendimiento comercial de muchos relanzamientos de títulos clásicos. A continuación, veamos algunos ejemplos interesantes:

En 2018, Shadow of the Colossus para PS4 tuvo un desempeño 70% mejor durante su primera semana que el título original de PlayStation 2. En su debut en 2020, Final Fantasy VII Remake se convirtió en el videojuego de la franquicia con el mejor estreno en Estados Unidos, lo que significa que sus ventas iniciales superaron a las de Final Fantasy XV, un proyecto que estuvo en desarrollo por 10 años.

Sin ir más lejos, Resident Evil 4 de 2023 sobrepasó la barrera de las 3 millones de unidades vendidas en 2 días después de su estreno. Para dimensionar este logro, debemos considerar que la entrega original de 2005 vendió esa cantidad en un lapso aproximado de 1 año. ¡Impresionante! Tras este éxito sin precedentes, las acciones de Capcom alcanzaron un máximo histórico.

Estamos frente una situación ganar-ganar; pues los fanáticos de antaño pueden probar una mejor versión de un juego que aman y los nuevos jugadores podrán disfrutarlo por primera vez, mientras que las compañías obtienen una base financiera sólida que permita invertir en experiencias inéditas y secuelas en el futuro.

Por último, es relativamente común que las compañías obtengan ayuda de estudios de terceros para hacer remakes, remasters y ports, por lo que esos proyectos no obstaculizan el desarrollo de nuevas experiencias. Por ejemplo, el relanzamiento de Demon’s Souls es obra de Bluepoint Games.

Los remakes llegaron para quedarse, y eso está bien

Como hemos visto, los remakes están lejos de representar la supuesta decadencia de la industria de los videojuegos. Solamente son uno de los tantos lanzamientos que tienen lugar en el año. Su existencia está lejos de poner en riesgo el nacimiento de propuestas originales, e incluso tienen el potencial de revivir franquicias que yacían muertas y olvidadas.

Quizás sea momento de empezar a recibir esta clase de iniciativas con una mentalidad más abierta y dejar de lado los prejuicios. ¿Qué tal verlos como si se tratara de cualquier otro juego? Al final del día, ¿qué más da que sean la reinterpretación de un juego retro de hace 20 años o una experiencia original? Creemos que lo más importante es que sean productos bien hechos y de buena calidad que respeten la cartera y el tiempo de los consumidores.

Pero cuéntanos, ¿crees que los remakes son dañinos? ¿Cuál es tu favorito? ¿Cuál juego crees que merece tener uno? Déjanos leerte en los comentarios.

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