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Unirse, proteger la tierra e impulsar cultivos orgánicos, respuestas de mujeres de comunidades frente al cambio climático

Mujeres y cambio climático
Mujeres y cambio climático

Defender su tierra del despojo y de los desplazamientos por proyectos de la agroindustria o la minería ha hecho que las mujeres de algunas poblaciones indígenas de Latinoamérica formen comunidad: actúan no solo acompañadas de recursos legales, sino también para preservar la memoria histórica y las tradiciones de sus pueblos.

Sitlali Chino Carrillo es de la comunidad wixárika en San Sebastián y Tuxpan, dos municipios de Jalisco. Ella defiende su territorio de la invasión de aproximadamente 10 mil 700 hectáreas por parte de ganaderos de Nayarit.

“Es una lucha constante para recuperar nuestras tierras. Como mujeres, también hemos incidido en estos procesos de defensa, justo porque las mujeres somos quienes trabajamos las tierras, quienes sembramos. De igual manera, es el patrimonio que nos dejan nuestras abuelas y nuestros abuelos. Dentro de ella están todos nuestros conocimientos ancestrales, todas estas prácticas como la sustentabilidad ambiental”, dice en entrevista.

A ella también le ha inspirado el poder defender la lengua de su comunidad y la sustentabilidad que ha heredado. Sin embargo, proteger el pasado no ha sido un proceso pacífico: sus pares han sufrido violencias por defender sus derechos territoriales, sus derechos como mujeres y el pasado de sus ancestros.

En el marco de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, explica que el conflicto agrario lleva ya más de 65 años y, aunque a su generación no le tocó directamente el despojo de la comunidad, fueron sus abuelas y abuelos quienes lo padecieron. Incluso, denuncia que Nayarit entregó algunas propiedades sin importar que el territorio pertenecía a la comunidad wixárika.

“En 1953, hubo un decreto presidencial donde se tituló y se posesionó a la comunidad de San Sebastián parte de su territorio. Es un tema agrario muy añejo y, aunque se han interpuesto más de 48 demandas, de las cuales 22 ya se han ganado, la violencia sistemática ha impedido que se puedan ejecutar”, añade.

Apenas en septiembre de 2021, la ONU señalaba en el informe Growndswell. Actuar frente a la migración interna provocada por impactos climáticos que el cambio climático podría desplazar a 216 millones de personas en 2050. Entre las estimaciones que contempla el estudio se incluyen motivos por migración o desplazamiento ante eventos como la disponibilidad de agua, la productividad de los cultivos o el aumento del nivel del mar.

Sitlali Chino Carrillo
Sitlali Chino Carrillo

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Volver a los orígenes

Vilma Rocío Almendra Quiguanas se nombra hija del pueblo Nasa y Misak, que en lengua namtrik significa “madre de los bosques”. Vive en la vereda de una comunidad pequeña que se llama Quitapereza, una zona rural parte de la jurisdicción de Santander de Quilichao, que es uno de los municipios del norte del departamento del Cauca, Colombia. 

A seis años de tener que salir de su tierra, Vilma regresó a su aldea. En su comunidad, se dedica a la reproducción de la vida cotidiana, es decir, cuidar y proveer al suelo con la siembra para garantizar la alimentación suficiente para todas y todos, en compañía de su madre y su compañero Manuel, con quienes experimenta en la cocina para rescatar las recetas tradicionales.

“Cuando uno está sumergido completamente en el tiempo del capital, pues no le queda tiempo para comprar las arepas o comprar en el supermercado, pero teniendo la posibilidad de haber vuelto a la tierra, que es donde mi mamá tiene una finca, lo hemos logrado”, describe en entrevista.

Cuenta que, además, con la labranza de la tierra ya no compran azúcar, café, chocolate, huevos, verduras y frutas en general. Para ella, volver a su aldea fue retornar a la tierra tratando de reconocerse con ella y de tener una relación de reciprocidad, cuidándola y logrando alimentos orgánicos que, cuando tienen en abundancia, les permiten hacer intercambios entre compañeras y compañeros cercanos o de otros territorios más lejanos donde los climas son distintos.

Lee: La migración que no se ve: México ignora a desplazados por cambio climático previo a la COP27

Si bien el cambio climático es un tema que aqueja a la humanidad, las mujeres en las comunidades indígenas y afrodescendientes muestran una resiliencia especial. Son parte de las poblaciones más vulnerables y responden con respeto y trabajo de la tierra.

Ante esto, Almendra Quiguanas explica que entre ella y sus compañeras se acompañan y organizan para mantener encuentros y círculos con mujeres, sin excluir a los hombres. Se trata de crear un tiempo de confianza entre ellas y luego con los hombres. “A todas nos atraviesan estas formas de poder y de dominación, más a los hombres, pero también abrimos ese espacio para irnos sanando y también la posibilidad de que ellos se puedan sanar. De nada nos sirve estar nosotras sanas y que ellos sigan enfermos”, señala.

También habla del reconocimiento a sus compañeras que tienen un vínculo más arraigado y amoroso con la tierra, y considera que esto se debe a un intento por retejer, remendar y volver a hilar sus territorios que, en conjunto, son la Madre Tierra. 

“Se ve a la tierra como posibilidad de extracción, de ganancia, de negocio. Entonces, estas formas de poder han llegado a nuestros territorios y no solamente las hacen las grandes transnacionales con el Estado a través de los gobiernos y de las élites del país; desafortunadamente, estas formas de poder y dominación también nos habitan”, añade.

FOTO: Cuartoscuro

La carrera contra el tiempo

A la FIL de Guadalajara también llegó dataMares, un espacio de divulgación científica que facilita el acceso al conocimiento científico y a datos para promover la transparencia y el aprendizaje sobre los ecosistemas y la biodiversidad de México. En la presentación dedicada a cambio climático, especialistas como Eva Rose Kozak, ecóloga y bióloga evolutiva de la Universidad de California en Santa Cruz, Estados Unidos, y Sol Ortiz, doctora en Ecología de la UNAM, coincidieron en que para proteger y conservar los océanos y el suelo debe existir un cambio cultural en las sociedades.

La forma en la que las personas cuiden del suelo tendrá un impacto directo en los mares y lo que afecte a la biodiversidad impactará en el cambio climático. Ejemplo de esto son la agroindustria, la quema no controlada o la presencia de microplásticos en los mares.

Creo que hay mucha experiencia que se puede tomar de las mujeres, pero también tenemos que reconocer que han tenido más desventaja las mujeres en el campo. Muchas veces no son propietarias de la tierra, aunque son quienes muchas veces toman decisiones importantes”, señala Ortiz.

Si bien las mujeres son tomadoras de decisiones, no necesariamente son una de las poblaciones que obtengan mayores beneficios.

“Tenemos que voltear a ver mucho de lo que se está haciendo positivo, pero también tenemos que reconocer que hay responsabilidades compartidas y diferenciadas que nos corresponden a todos”, añade Ortiz.

Eva Rose Kozak explica además que existe mucha responsabilidad en el cuidado de los recursos. Pone como ejemplo a África, con los fondos que se asignan para becas destinadas a poblaciones vulnerables ante el cambio climático.

“Ese dinero se toma y se decide qué hacer con él y muchas veces están las comunidades más vulnerables; (los recursos) se pueden tomar para adaptaciones, más que nada en este caso, porque esas poblaciones no son las más responsables del cambio climático, pero sí son las que están sintiendo los efectos más fuertes”, alerta Kozak.

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