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AirPods 2, mucho más emocionantes de lo que piensas

Un repaso a cómo funciona la segunda generación de los AirPods y sus novedades. ¿Realmente merecen la pena?

Se trató de una maniobra totalmente acompasada: mis AirPods originales comenzaron a fallar poco a poco; fue una decadencia lenta pero imparable. Un día perdía una conexión un auricular, otro no conectaba bien al iPad y en medio de todo, la batería comenzó a decaer. Contacté con Apple con la esperanza de encontrar una solución a esta muerte anunciada, pero me dieron el peor pronóstico: mis AirPods habían perdido su capacidad por el uso y tocaba remplazar las partes que fallaban. No estaba mal: fueron dos años de uso intenso en los que se convirtieron en un complemento imprescindible.

Sustituir por partes mis viejos auriculares quedó enseguida descartado: Apple ha sabido dotar el remplazo de un precio lo suficientemente elevado como para que te animes a comprar los nuevos. Y es lo que hice. Como es tradición en la casa, Apple me fue informando puntualmente de la situación del pedido hasta que llegó el día: el mensajero de me llamó para confirmar la entrega.

En esta ocasión y a diferencia de otras, no tenía ilusión: no era un nuevo iPhone o iPad con características arrebatadoras, se trataba de una compra por necesidad de un producto que, por fuera, era idéntico al que sustituía y por dentro, bah, un par de mejoras. Craso error.

Oye Siri, esto es una maravilla

Recordemos que las novedades en los nuevos AirPods son “solo” tres: la posibilidad de usarlos sin manos con ‘Oye, Siri’ siempre en escucha, el cofre con carga inalámbrica y el nuevo chip H1 del que no se sabía mucho salvo la promesa de una duración de la batería mucho más amplia y un funcionamiento más fluido. Y pronto comprendí que las mejoras del producto no eran menores y que Apple había dedicado muchas horas a ellas.

El primer cambio es fundamental: ya no necesitas las manos para gestionar los auriculares y antes de que digas eso de “yo no uso Siri” te adelanto que a partir de ahora lo harás. Un paseo con el perro, mientras cocinas… En un abrir y cerrar de ojos te acostumbras a subir el volumen, cambiar de canción, pausar la música y con el tiempo, te vas envalentonando y te animas a desempeñar más tareas y comandos. Sabia maniobra la de Apple: extiende sin forzar nada el uso de una de sus patas clave: Siri.

“¿Lo de la carga inalámbrica? En los AirPods no compensa”. Sí, yo también era uno de esos hasta que, en el momento de comprar el producto en la web de Apple me animé a estirar el presupuesto. Si bien es cierto que la mejora no es inmediata, pronto me encontré dejando el cofre de carga sobre la base Qi en momentos sueltos (mientras me lavaba los dientes, al cocinar…), aquellas pequeñas fracciones de tiempo en las que estaba seguro de que no necesitaría los auriculares. Y gracias a este cambio ahora los llevo siempre con el máximo de carga o al menos con la suficiente como para que no me deje tirado. Un pequeño cambio que transforma la manera de usar el dispositivo.

Y por último, el chip H1 del que no puedo contar mucho técnicamente pero sí puedo hablar de su impacto: todo va mucho más fluido en el uso de los nuevos AirPods, incluso diría que suenan mucho más alto y nítido, aunque esto puede ser consecuencia del sabor de boca que me dejaron sus predecesores en su decadencia.

¿Merecen la pena los nuevos AirPods? Sí, sin dudarlo. Valen hasta el último céntimo que cuestan y hay que rendirse a la evidencia: Apple lo ha vuelto a hacer.

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