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Cómo funciona el único panel de catadores ciegos de Argentina que trabaja con bodegas y empresas de diferentes rubros

En un audaz paso hacia la mejora de la calidad de sus servicios y la inclusión laboral, Dolores Lavaque, la reconocida experta en vinos y fundadora de la consultora STG, viene desafiando las tradiciones de la industria vinícola (y otras) desde 2002 con la creación de un equipo de catadores no videntes. Esta innovadora iniciativa no solo mejoró, según ella, los resultados de las catas, sino que también destaca el compromiso de Lavaque con la igualdad de oportunidades y la diversidad en el mundo del vino.

Aunque lo fue, la decisión de incorporar no videntes al el equipo de STG no fue una respuesta a la inclusión, sino más bien una apuesta por incorporar su excelencia sensorial a la industria vitivinícola. La idea surgió a raíz de una pregunta que le realizó un alumno en un curso que estaba dictando. Le preguntaron por el concepto de cata a ciegas y si el nombre venía por hacerse con ciegos. Lavaque pacientemente le explicó que no, que es una práctica que implica evaluar y degustar vinos sin conocer su marca, variedad o cualquier otra información que pueda influir en la percepción del catador. Sin embargo, la pregunta del alumno la dejó pensado: ¿Por qué no?

"Me puse a averiguar si en alguna industria o algún lugar del mundo se hacía algo similar y me encontré con que no. Solo descubrí que había en Perú un maestro cervecero ciego, pero que en realidad no hacía análisis sensoriales sino que elaboraba sus cervezas. Entonces armé un curso para ver cómo resultaban como catadores", cuenta Lavaque a iProfesional.

El resultado fue un éxito rotundo que se tradujo en la incorporación a STG de un panel de catadores ciegos altamente capacitados que dependen en gran medida de sus sentidos del gusto y el olfato para evaluar y seleccionar vinos, pero también alimentos y aromas de otras industrias.

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"Tienen un desarrollo excepcional del resto de los sentidos. Pueden identificar matices que suelen ser imperceptibles para los videntesa, pero además tienen un vocabulario impresionante que les permite definir, por ejemplo, cómo sabe lo ácido", explica Lavaque.

Los primeros catadores que la empresaria formó y contrató fueron recomendados por un departamento dedicado a la inclusión laboral de personas ciegas del Ministerio de Trabajo. Eso sí, le recomendaron que debía tratarlos igual que a cualquier otro trabajador, exigiendo asistencia, puntualidad y compromiso. "Nos advirtieron que tratarlos de otra manera era como darles permisos por ser 'diferentes' y, en verdad, no lo son", aclara.

Dolores Lavaque llegó a tener un panel con 30 personas ciegas contratadas para el servicio de cata
Dolores Lavaque llegó a tener un panel con 30 personas ciegas contratadas para el servicio de cata

Dolores Lavaque llegó a tener un panel con 30 personas ciegas contratadas para el servicio de cata

Aunque Lavaque es de quinta generación de una familia vinculada al mundo del vino, el primer cliente no fue una bodega sino Unilever para su línea de desodorantes y productos para el cabello.

"Fue justo leyendo una revista en la peluquería que me enteré de un curso que estaban dictando de perfumería y quise saber cómo hacían el testeo olfativo de sus productos. Imaginé que debían tener algún tipo de desarrollo de control de calidad", relata la empresaria.

Por fortuna, Lavaque no solo tenía una amiga que le facilitó la llegada a Unilever, sino que también llegó justo cuando, debido a la crisis, la empresa comenzó a tercerizar muchos de sus procesos internos, incluido el panel olfativo de productos. Así, STG testeó con su panel personas no videntes productos para la multinacional durante más de una década.

Unilever fue la puerta de entrada a otras empresas como Mastellone, Tregar, Givaudan y, claro, también bodegas como Luigi Bosca, Callia y Salentein, entre otras.

Desde entonces, entre los servicios que brinda el panel a través de la consultora se encuentran el control de calidad, el testeo para el desarrollo de productos, la evaluación de la vida útil, el desarrollo del perfil sensorial de productos y la participación como jurado en concursos.

20 años de inclusión

Por tratarse de un emprendimiento sin precedentes en el país, en 2002, cuando aún la palabra "inclusión" era muy poco frecuente en el mundo empresarial, Catado a Ciegas fue premiado por el Ministerio de Trabajo de la Nación por su perfil de empresa integradora.

"Tienen un vocabulario impresionante que les permite definir, por ejemplo, como sabe lo ácido"

"Haber recibido ese premio por la capacidad inclusiva fue realmente un orgullo. Contratar catadores con discapacidad visual no solo significó poder ofrecerle a mis clientes un mejor servicio, sino que además, cuando empecé a tratarlos, significó un aprendizaje enorme para mí, para el equipo y para mis hijos; todos tenemos un trato natural con ellos y, a su vez, ellos encontraron en la empresa un espacio de pertenencia", dice emocionada

Años después de haber creado el primer panel, empezó a hablarse en las empresas de Responsabilidad Social y Lavaque se dio cuenta de que, sin proponérselo, había logrado una iniciativa con un impacto significativo en la comunidad. Hoy su panel tiene 10 integrantes ciegos, pero en épocas de Unilever, llegó a tener hasta 30 personas ciegas contratadas, un número que a Lavaque le calificaban como enorme desde el Ministerio de Trabajo, que con suerte colocaba a uno o dos personas por año en algún cargo.