U.S. Markets closed

Por qué los japoneses no compran autos americanos

Factoría de Ford en la que se fabrica el modelo F-150, en Michigan. Foto: JEFF KOWALSKY/AFP/Getty Images

Una de las imágenes más singulares del paisaje urbano en Japón es la total ausencia de vehículos de fabricación estadounidense.

Esto se hace llamativo si se compara con las carreteras de Nueva York, California, Wisconsin o Florida, donde los autos japoneses alternan de buena manera con los producidos en el patio.

Según un reporte de CNBC, a pesar de que Japón sigue siendo el tercer mercado de automóviles más grande del mundo, los japoneses han dejado de mirar hacia el gigante americano a la hora de escoger un auto.

Tanto el presidente Donald Trump como el American Automotive Policy Council han calificado la situación de injusta. Y este último no es una institución de poca monta, toda vez que representa a los tres grandes fabricantes de automóviles de Estados Unidos: General Motors (GM), Ford (F) y Fiat Chrysler (FCAU).

La explicación para esta situación

El problema está, de acuerdo con los observadores de la industria, en que las empresas estadounidenses realmente no fabrican autos que se adapten a los gustos japoneses. Además, estas compañías no han invertido lo suficiente en la instalación de concesionarios en el país del Sol Naciente, al tiempo que no pocos consumidores nipones conservan una idea persistente: los vehículos de la patria de Washington no son confiables ni eficientes.

Por otra parte, puesto que cerca del 40% por ciento de los autos vendidos en Japón son un tipo especial de vehículos pequeños que todos conocen como Kei, son exclusivamente marcas japonesas como Suzuki y Daihatsu las que los producen y comercializan. La cuestión radica en que los conductores prefieren la conveniencia y la eficiencia de estos autos diminutos, fáciles de maniobrar en calles estrechas y capaces de ser estacionados en espacios estrechos.

Los japoneses prefieren coches pequeños, que sean fáciles de conducir en las grandes ciudades. Foto:Mark Thomas/Getty Images.

Y con esto, por supuesto, la industria automovilística estadounidense no puede competir.

“En Japón, hay un mercado y un consumidor diferente”, precisa Kristin Dziczek, vicepresidenta de industria, trabajo y economía en el Centro de Investigación Automotriz, consciente de que aunque los automóviles producidos en Estados Unidos no pagan impuestos al ingresar a Japón, no están concebidos para los consumidores japoneses.

“Les estamos dando nuestros productos rechazados, los que hacemos para el consumidor de Norteamérica que esperamos poder vender en otros mercados”.

Europeos sí, pero no muchos

Los fabricantes de automóviles japoneses le han tomado tan bien la medida al mercado nacional que alrededor del 95% de los autos que se observan en las carreteras japonesas son de fabricación nacional. El otro cinco por ciento, nutrido por las importaciones, reside en vehículos de lujo europeos y en automóviles deportivos.

En este renglón se sitúan Mercedes-Benz (DAI), BMW (BMW), Volkswagen (VOW) y Audi, marcas que venden decenas de miles de autos en Japón cada año, aunque no deja de tratarse de un número bastante pequeño en comparación con el mercado local en general.

De acuerdo con el analista Christopher Richter, los fabricantes de automóviles estadounidenses “en realidad no intentan” penetrar el mercado japonés.

De hecho, Ford abandonó Japón por completo en 2017, mientras que GM solo vendió alrededor de 700 unidades en 2018.

Para Richter, el problema para las marcas estadounidenses es que es difícil competir contra vehículos japoneses comparables sin diferenciarse de alguna manera.

En medio de este panorama, resalta que el Jeep de Fiat Chrysler mantenga una buena popularidad en el país, pues son los Jeeps Wranglers los que representan cierto estilo de vida estadounidense que llama la atención al consumidor japonés.

Artículos relacionados que te pueden interesar: