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La segunda vida de los coches de Occidente una vez que sus dueños ya no los quieren

Cada año, se venden en el mundo algo más de 80 millones de coches nuevos. Pero también hay un floreciente mercado de vehículos de segunda mano que está en plena expansión y que tiene como destino principal los países africanos.

Se trata de todos esos coches que acumulan decenas de miles de kilómetros (incluso por encima de 400.000) o los que han sufrido accidentes graves, tales como choques o inundaciones. Su vida útil en los países ricos, como Estados Unidos, Japón o la Unión Europea, ha terminado, pero en este rincón del mundo todavía les queda mucho camino por recorrer.

Coches de segunda mano a la venta en Benín. (Photo by YANICK FOLLY/AFP via Getty Images)
Coches de segunda mano a la venta en Benín. (Photo by YANICK FOLLY/AFP via Getty Images) (YANICK FOLLY via Getty Images)

Las estimaciones apuntan a que en el planeta hay aproximadamente unos 1.400 millones de vehículos. En muchos de los países africanos resulta muy difícil para una gran parte de la población acceder a estas unidades nuevas. Principalmente, por el elevado coste y la imposibilidad de acceder al crédito, tal y como cuenta CNN.

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La alternativa es gastar el dinero ahorrado y pagarlos al contado. Y con los 3.000, 4.000 o 5.000 dólares que tienen la mayoría, solo están al alcance mayoritariamente vehículos procedentes de Occidente que ya han dejado de ser utilizados allí por distintos motivos.

Las perspectivas de futuro apuntan a que este mercado, que ya es muy potente, se consolide aún más en los próximos años. A medida que las naciones ricas sigan realizando la transición hacia los coches eléctricos, más de gasolina y diésel seguirán inundando estos mercados secundarios.

Es decir, se da por descontado que en las próximas décadas, estos vehículos más contaminantes no solo no van a desaparecer, sino que van a servir para renovar el parque automovilístico de regiones con menos recursos en los que la población crece a la misma velocidad que la demanda de coches.

Un traslado de la contaminación

Lógicamente, esta situación no va a servir para mejorar los problemas climáticos, ya que es un asunto global. De nada sirve que los países más ricos reduzcan sensiblemente sus emisiones apostando por vehículos más sostenibles, si esa contaminación se traslada a las naciones más pobres.

Estados Unidos es el principal exportador de coches usados, porque un 18% del total proceden del país norteamericano. Viajan por todo el mundo y abastecen estos mercados, dando la oportunidad a cada vez más gente de tener un vehículo. Por ejemplo, en Kenia o Nigeria, más del 90% de autos y camiones son de segunda mano y proceden del extranjero.

Normalmente, se trata de coches baratos, que son accesibles a mucha gente, aunque también llegan de gama alta. Prácticamente, todo aquel que sea susceptible de ser vendido, puede terminar haciendo este camino desde Occidente a África, Asia o algunas zonas de Centroamérica.

El gran problema, según el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, es que la mayoría de estos vehículos son inseguros y contaminantes, especialmente los más antiguos. Les suelen faltar componentes importantes, expulsan humos tóxicos, aumentan la contaminación atmosférica y ponen en riesgo la salud de los habitantes locales.

Un gran atasco en Adís Abeba, capital de Etiopía. (Photo by EDUARDO SOTERAS/AFP via Getty Images)
Un gran atasco en Adís Abeba, capital de Etiopía. (Photo by EDUARDO SOTERAS/AFP via Getty Images) (EDUARDO SOTERAS via Getty Images)

Pese a que varios países de la región han acordado medidas, como un límite de antigüedad o a la cantidad de contaminación que pueden producir, lo cierto es que se desconoce si se están aplicando estas restricciones.

Lo ideal sería que los países africanos realizaran una transición acelerada hacia vehículos menos contaminantes, pero hay varios problemas importantes por el medio. El principal es la falta de infraestructuras de recarga, pero también que las naciones occidentales estén dispuestas a renunciar al lucrativo negocio que está suponiendo la venta de los coches de combustión usados al continente.

Muchas cosas que resolver antes de poder pensar en el fin definitivo de este tipo de vehículos. Mientras tanto, la transición energética sigue estando muy lejos, con el cambio climático avanzando y mostrando cada vez más sus consecuencias con sequías, inundaciones y olas de calor.

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