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La anciana más entrañable de Youtube no se libra de la sinrazón de los usuarios más desalmados

Sherley Curry, la abuela que tuvo que dejar YouTube por el ciberbullying.

El mundo de internet guarda sorpresas como la de Shirley Curry, una señora de 84 años de edad que tiene su propio canal de YouTube. En él, muestra cómo juega a Skyrim, un videojuego de aventuras que le ha catapultado a la fama dentro de este particular mundo, tan poco acostumbrado a que la gente de su edad participe tan activamente. La satisfacción que a ella le provoca el sentarse frente a la computadora, conectarse con sus 877 mil subscriptores y llevar a cabo su hobby preferido, es enorme. La mayoría de sus seguidores la admiran y dejan comentarios positivos en sus vídeos, sin embargo, y a pesar de ser un ejemplo de bondad y dulzura con sus fans, hay quien la critica con maldad y sin lógica aparente más allá del vacuo argumento de su edad. 

Se la conoce como la abuela de Skyrim, comienza sus vídeos con un entrañable, “buenos días mis nietos”, y después de seis años jugando online y de compartir sus aventuras con su público, ya se ha cansado. La razón es incuestionable y tiene que ver con cómo los comentarios negativos y vulgares afectan a su salud. Así lo anunció en el último vídeo que ha publicado, y que cuenta con casi 350 mil visualizaciones. Quizás el ser una ‘influencer’ accidental ha convertido a Curry en la envidia de aquellos jóvenes que aspiran a llegar donde ella ha llegado gracias a su naturalidad.

“He jugado a Skyrim durante años. Sé cómo funcionan las diferentes mecánicas, sé cómo jugar al juego y no necesito que me lo estén recordando todo el tiempo”, afirmó a cámara con ternura. “Mi salud no está bien. Mi presión arterial se está volviendo loca. Mi nivel de estrés es demasiado alto y voy a tener que tomar el control. Algunos de los comentarios recibidos me estresan demasiado”, agregó.

Ni siquiera una señora cuyo único deseo es el de formar parte de la comunidad de gamers puede escapar de las garras del cyberbullying y por ello ha dejado de publicar vídeos con la asiduidad de antes. Curry pasó de ir de camping durante toda su vida a enamorarse de los juegos de aventura por los paisajes y a convertirse en una referencia e inspiración de muchas personas. Desde gente mayor como ella, que no se atreven a revelar su edad por miedo a los comentarios negativos, a jóvenes depresivos con comportamientos suicidas

“Los jóvenes que comentan cosas negativas sobre mí me dan lástima. Sus vidas en casa, sus depresiones, que son tan comunes… Chicos con depresión me dan las gracias por mis vídeos y otros incluso tienen comportamientos suicidas. Hablo con tantos jóvenes y luego pienso, qué pasaría si no estuviera aquí con ellos. Cuando se me pasa por la cabeza dejar esto definitivamente, luego me acuerdo de estos chicos y me digo a mí misma que no puedo dejarles. Eso me da energía para seguir adelante”. 

Estas palabras las pronunció en el documental, ‘Shirley Curry: la abuela gamer’, antes de tomar la decisión de darse un respiro por su propia salud. Su gesta en el mundo de los videojuegos cuenta con varias anécdotas como la de lograr en 2018 el Record Guinness a la persona más longeva que juega online, a ser invitada a distintas convenciones de videojuegos en las que es tratada como una estrella, e incluso llega a un nivel de popularidad tal que desarrolladores de Skyrim están creando un avatar basado en ella. No le importa que le arrebaten el Guinness y le duele no poder ir a más convenciones a no ser que le acompañe alguno de sus hijos, de o sus nueve nietos (sus tres bisnietos son recién nacidos) ya que en esos viajes sufrió dos caídas. Curry no quiere dejar de jugar, pero no le compensa sentirse mal tras recibir los ataques de los troles en una fama online adquirida por casualidad.

“El primer vídeo blog que grabé fue porque los subscriptores que tenía en mi canal me pidieron que grabara cómo jugaba a videojuegos. Tenía subscriptores antes de comenzar a subir vídeos porque yo veía muchos canales de otros usuarios de Youtube que jugaban a videojuegos. Siempre veía a mis favoritos. Siempre comentaba y la gente comenzó a conocerme y a subscribirse a mi canal a pesar de que yo no subía vídeos. En el momento en que empecé a grabar, tenía 200 o 300 subscriptores”, señaló en el documental. “Una noche grabé cómo jugaba a Skyrim, colgué el vídeo y me fui a dormir. Alguien lo compartió en Reddit y cuando me desperté comprobé que tenía miles de emails. Me asusté y esto me hizo llorar. No sabía qué hacer”, agregó.

Su hijo le regaló su computadora en 2014, y con ella el disco del videojuego Civilitation II. Quedó prendada y al cabo del tiempo dio el salto al juego que ha acabado por encumbrarla y por enseñarle cómo se las gastan en las cloacas de internet, donde muchos usuarios escondidos tras sus pantallas se dedican a insultar con una cobardía inusitada antes del florecimiento de las nuevas tecnologías

“La mayoría de los comentarios eran positivos, pero había muchos que eran desagradables. Me decían cosas como ‘tú no perteneces aquí’ o ‘¿por qué no estás en una silla mecedora haciendo encaje de bolillos?’ Yo le respondí que no me gusta hacer encaje”, apuntó en su documental mientras se reía. “Luego estaban los comentarios que eran demasiado vulgares. Entonces aprendí a contestarles de manera educada, como una abuela que le habla a su nieto pequeño sin cerebro. Al final, algunos aprendieron a tratarme con el respeto de una abuela”, sostuvo. 

Para Curry, el secreto de su éxito es su naturalidad, su falta de complejos, su determinación y su compromiso con lo que llena sus días: jugar y enseñar su versión más real

“Me mostré como realmente soy y recibí comentarios desagradables de gente joven que piensa que las personas mayores no podemos jugar a videojuegos, pero la verdad es que muchas de ellas me escriben a menudo. Yo les pregunto por qué nunca muestran su foto o dicen su edad y me responden que no lo hacen porque tienen miedo a los comentarios negativos que yo recibí cuando comencé en esto”, sentenció. 

Estos son los efectos que provoca la masa acomplejada o desequilibrada que navega por internet y las redes sociales: una señora octogenaria encantada con un entretenimiento que llena sus días, pero que tiene que dejar porque le afecta demasiado lo que digan unos desalmados sin corazón ni empatía. 

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