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Agro: el debate por las retenciones sigue abierto, pero levantarán algunas trabas

Por estas horas las dos principales preguntas que se hace la mayoría de los argentinos se centran en las medidas que podría anunciar el presidente electo Javier Milei el próximo domingo en su discurso de asunción, o eventualmente el lunes 11, y de qué magnitud será la devaluación del peso, que los analistas económicos ya descuentan.

Pero para los productores y exportadores agropecuarios, que juntos conforman la verdadera "fábrica de dólares" de la Argentina en esa entelequia denominada "el campo", el partido se juega en la profundidad de las medidas para liberar las fuerzas productivas del sector y la velocidad en poner los incentivos.

Así, ya durante la campaña electoral de Javier Milei se instaló con fuerza la idea de eliminar derechos de exportación y desatar la maraña de regulaciones que existen para producir y exportar. Música para los oídos de los productores, acostumbrados en los últimos años a ser la vaca que todos quieren ordeñar al extremo, sin darle nada a cambio.

Las primeras señales son positivas, a partir de algunas declaraciones, aunque todavía no hay definiciones ni anuncios formales. En primer lugar, ya está decidido que el área de agroindustria mantendrá el rango de secretaría y que estará en la órbita del Ministerio de Economía, encabezado por Luis "Toto" Caputo.

Fernando Vilella es el hombre elegido. Viene del ámbito académico y es respetado en el medio, y tendrá a cargo la secretaría que pasará a llamarse de Bioeconomía. Se tiene en cuenta así, un criterio productivo más amplio, dado que "no sólo es agricultura, ganadería y pesca, sino que además hay que pensar en transformaciones de esos productos con mayor valor", dijo el propio Vilella. El concepto incluso considera al área energética y la producción ambientalmente sustentable, donde Argentina ya tiene un recorrido importante.

Metas y plan de acción

El objetivo declarado de Vilella es duplicar las exportaciones, pero el designado funcionario asegura que para ello antes hay que hacer muchas cosas, entre las que tiene un lugar destacado la cuestión impositiva. Pero todos, tanto el nuevo elenco gubernamental como los productores saben que en un contexto de cuentas en rojo, Javier Milei no aprobará una baja o quita de derechos de exportación (retenciones) que supongan un abultado costo fiscal.

Según datos de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) entre enero y noviembre se recaudaron en concepto de derechos de exportación 1.131.835,8 millones de pesos, es decir algo más de $1,13 billones, que representan el 3% de la recaudación total de la Argentina en ese período.

Casi la totalidad de ese monto corresponde a exportaciones agroindustriales, lideradas por el complejo sojero, donde el grano paga el 33% del valor FOB, mientras que los derivados (harina, aceite) aportan el 31%. Por alícuota, volumen de producción y porque casi el 97% de la cosecha se exporta, "las retenciones tienen un impacto muy fuerte, por triple vía, en el complejo sojero", señaló Eugenio Irazuegui, analista de mercados agrícolas en la corredora de granos Zeni.

Y apuntó que si se eliminaran o redujeran las retenciones, como ya pasó en 2016 con Mauricio Macri, los productores "tendrían más margen para invertir en paquetes tecnológicos y lograr mayor rendimiento por hectárea".

Además de la soja y derivados, son significativas las retenciones aplicadas a maíz y trigo, ambos cultivos con 12% sobre el valor de embarque, lo mismo que la cebada y el sorgo; mientras que carne vacuna y lácteos tienen el 9%, aunque en la leche rige una suspensión de los derechos hasta el 31 de diciembre; y el girasol paga el 7%.

La intención de Vilella es que se eliminen las retenciones, pero sabe que no podrá hacerlo en forma rápida, de manera que ya se acepta resignadamente que continuarán para los tres cultivos principales, soja, maíz y trigo y para la carne vacuna.

Remover obstáculos

Lo que sí podría adoptarse en forma inmediata, y es la mayor especulación en el sector, es la quita de trabas para producir y exportar.

Según pudo saber Forbes Argentina, durante el primer mes del nuevo gobierno desaparecerán algunas regulaciones que afectan al sector, como por ejemplo la prohibición de exportar siete cortes vacunos (asado con y sin hueso, vacío, tapa de asado, matambre, nalga, falda y paleta) que regía desde enero de 2022 y hasta fin de 2024. Y además se levantarán cupos para exportar el resto de los cortes.

En cuanto al sector agrícola dejarán de tener vigencia los volúmenes de equilibrio para exportaciones de trigo y maíz, que en la práctica actúan como un tope máximo destinado a garantizar el abastecimiento del mercado interno. Y otra cosa que será desactivada son los fideicomisos del aceite y el trigo.

"Las retenciones pueden eliminarse en productos que no tienen tanto impacto fiscal, como girasol o sorgo, pero eliminarlas en forma generalizada va a llevar tiempo", sostiene Juan Manuel Garzón, economista jefe del IERAL de la Fundación Mediterránea.

El cambio de actitud de los productores se vería recién en la próxima campaña, cuando llegue el momento de sembrar. Pero en productos como la carne vacuna el impacto positivo se vería en unos tres años, que es el ciclo de crecimiento de los terneros.

Y agregó que para crecer en exportaciones no basta con tocar las retenciones. Es un proceso que "arranca con estabilidad macroeconómica, que puede llevar entre un año y medio y dos años, para llegar a niveles más manejables de inflación, tal vez cercanos a un dígito, y una baja del crédito". Toda una estrategia de estabilidad económica e impulso a los sectores productivos, con medidas sostenibles en el tiempo.