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Bisila Bokoko: "El liderazgo humanista es capaz de ver hacia dónde vamos, pero sin olvidar de dónde venimos"

"Eres negra y eres mujer, y con eso vas a tener que lidiar toda tu vida ", escuchó decir a su padre la emprendedora, conferencista y filántropa hispano-estadounidense Bisila Bokoko a sus 7 años, sin saber en ese momento cuánto esa frase la marcaría a lo largo de su desarrollo profesional. Empresaria multipremiada, autora del libro "Todos tenemos una historia que contar" y fundadora de la firma de consultoría BBES, nació y creció en España, con raíces ecuatoguineanas, y actualmente reside en Nueva York.

Dirigió la Cámara de Comercio España-Estados Unidos, fomentó el crecimiento de empresas locales para convertirlas en negocios y, gracias a su labor con BBES, se convirtió en una de las diez mujeres españolas más influyentes en los negocios estadounidenses. Desde 2010, la ONU confía en ella como Presidenta del Consejo Ejecutivo y anfitriona de los Premios EMPRETEC a la Mujer en la Empresa.

Esta semana, Bisila visitará la Argentina para participar de la 13° edición del Foro de Negocios de ABECED, que se realizará el miércoles 1° de noviembre. Será una de las speakers internacionales y estará a cargo del eje "Liderazgos del siglo XXI". En un mano a mano con Forbes Argentina, reflexionó sobre los desafíos que afrontan quienes dirigen empresas en el marco de un nuevo orden mundial.  

- ¿Qué podés adelantarnos sobre el tema que vas a estar abordando? ¿Cómo están cambiando los liderazgos en este momento?

Creo que voy a hablar un poco más de ese liderazgo transformacional que es exponencial también porque vivimos una era de la digitalización que exige un nuevo liderazgo. Creo que también hay un nuevo orden mundial, que además esto se ha visto acentuado por la pandemia porque el mundo ya no es el mismo. Es necesario tomar las riendas de las situaciones de una manera distinta. Creo que hace falta una serie de características diferentes en el liderazgo: la parte de la responsabilidad, el trabajo duro, esas habilidades sociales que son importantes, la confianza, perseverar, el ingenio... Hace falta también ese liderazgo humanista . Y ese liderazgo que realmente pone en el centro a las personas y no es contar con las personas solamente, sino hacer que las personas cuenten, que es distinto. Es un liderazgo que también se basa en abrazar la diversidad, entendiendo que todos somos únicos e irrepetibles y que todo el mundo puede aportar valor por el bien común. 

-¿Y cómo llegar a ese liderazgo humanista?

Pues mira, es que este liderazgo no puede funcionar si no te lideraras primero a ti mismo. La primera dimensión del liderazgo humanista es el autoliderazgo: si las personas que están al frente de la empresa no entienden ese liderazgo, desde ahí es muy difícil que luego pueda bajar. Si queremos cambiar este liderazgo más jerárquico en un liderazgo horizontal, hay que hacer un trabajo de introspección importante. Muchas veces no estamos dispuestos a hacer ese camino y es un camino necesario. Y eso pasa por el crecimiento personal.

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El líder humanista entiende que no tiene todas las respuestas y sabe que dentro de su vulnerabilidad también hay mucho poder, porque se puede apoyar en su equipo para que todo lo que sabe que no puede lograr lo logre con otros. Entiende que tiene debilidades también, las acepta y no tiene miedo de reconocerlas; sabe pedir perdón. Mira los ojos a la gente, sabe que se equivoca, sabe reconocerlo. Ese es un líder también que está constantemente aprendiendo, que no solamente aprende del sector, sino que también está conociéndose constantemente a sí mismo. Creo que además es un liderazgo futurista, que es capaz de ver hacia dónde vamos, pero sin olvidar tampoco de dónde venimos. Por eso necesita tantas voces a su alrededor y es capaz de integrar diferentes generaciones, dentro de una empresa para que todas trabajen de una manera armónica y coordinada. Ese tipo de líder al final lo que busca es inspirar a las otras personas alentar y crear otros líderes también, pero sobre todo se basa en una cosa muy fundamental y ser buena persona. Creo que lo que necesitamos en este mundo hoy por hoy son buenas personas. Creo que la cultura que ese líder está buscando es donde la empatía, donde la confianza y la colaboración, esas tres fórmulas, estén realmente integradas en el ADN de la empresa.

Bisila Bokoko
Bisila Bokoko

-¿Qué pasa con la idea de multitasking?

Creo que esa idea nos ha hecho mucho daño porque no podemos estar presentes en todos los frentes al mismo tiempo. Hay un dicho que dice que si tratas de cazar dos conejos al mismo tiempo, te quedas sin ninguno y creo que es muy revelador porque cuando te concentras en una cosa, cuando empiezas un proyecto, y eres capaz realmente de centrarte en ese proyecto y luego acabarlo, eso también te crea una satisfacción. Cuando intentas tener muchos frentes abiertos y multitasking y sientes que no acabas nunca, vas con la lengua fuera a todos los sitios y con esa sensación de estrés y de que tu lista de to-do nunca se acaba. Entonces yo pienso que eso al final lo que está revirtiendo es que nuestra salud mental se vea mermada, que las personas cada vez tengan más burn-out, que se sientan mucho más quemadas en las empresas, que el nivel de eficiencia y de productividad esté bajando en las empresas. Los seres humanos no somos máquinas y tenemos que entender que necesitamos descanso y que, en realidad, cuando tú descansas, cuando pasas una actividad a otra y dejas un periodo de tiempo entre esa actividad, algo pasa en ese momento que te renueva, te regenera, que hace que tu creatividad vuelva a impulsarse. Y en este mundo, ahora tan lleno de incertidumbre, necesitamos promover mucho más la creatividad y la innovación. Es fundamental que dejemos detrás esta idea del multitasking.

- ¿Cómo fortalecer en las empresas la importancia de implementar políticas de diversidad, inclusión y equidad en medio de un contexto como el actual, con la complejidad, incertidumbre y violencia reinantes, de poca empatía y reconocimiento del otro?

Creo que esto ha pasado siempre porque el cerebro humano está diseñado de serie para rechazar al otro y esto es la teoría de la supervivencia. Tenemos una parte en nuestro cerebro que se llama la amígdala que nos hace que realmente cuando vemos otra persona que no es como nosotros, pues que haya un cierto nerviosismo. Esto pasa a nivel subconsciente. Lo difícil de creer es que en el siglo XXI, después de toda la evolución que hemos tenido como seres humanos, sigamos todavía viviendo como en esa época. Porque ahora no tenemos ese tipo de peligros y las otras personas no reflejan un peligro. Es todo lo contrario, es una riqueza el valor que da y si fuéramos conscientes las empresas y los gobiernos de entender que esa riqueza en realidad se revierte en beneficios económicos, lo veamos o no, está clarísimo. Pero claro, ahí hay una gran falta de desconocimiento, falta de formación.

La teoría de la identidad social nos dice que es una tendencia que nos gusten las personas que se parecen a nosotros, pero esto pasa porque no las conocemos. La diversidad ha pasado de ser ese invitado incómodo que nadie quiere tener en su fiesta a ser el invitado con el que todo el mundo se quiere fotografiar. Pero la diversidad no puede ser una bandera, la diversidad tiene que estar en el ADN de las empresas, tiene que estar en el ADN de los gobiernos y de las personas, de los colegios, de la educación.

Bisila Bokoko
Bisila Bokoko

Tenemos sesgos inconscientes y podemos trabajar esos sesgos y de esa manera habría menos estereotipos, prejuicios y discriminación. La diversidad es que te inviten a una fiesta. Esto lo vi de una consultora llamada Verna Myers, que es una experta en diversidad. La inclusión es que te inviten a bailar; igualdad es que todos hayamos recibido la misma invitación. Unicidad es que cada uno tenemos algo que hacemos de una manera única y que nos dejen hacerlo. Unidad es que todos tenemos el mismo propósito, que es pasarla bien en la fiesta. Equidad es que cada uno se puede divertir a su manera y al final pertenencia es que yo no me quiera ir de la fiesta porque me la estoy pasando tan bien que bailo como si nadie me estuviera viendo. Ahí es donde realmente fallamos. Nos gusta la diversidad en el libro, pero luego ejercerla necesita todo, esa igualdad, esa equidad, esa unicidad, que se me respete que soy así. Es muy importante ese sentimiento de pertenencia, de sentir que pertenezco al grupo y al final solamente se puede hacer desde el storytelling, desde el poder de las historias y darnos cuenta de que no somos tan diferentes unos de otros. Cuando las personas escuchamos, vemos, conocemos a otro tipo de personas, nos damos cuenta de que ese que yo pienso que es diferente no es tan diferente a mí.

-Hija de inmigrantes, naciste en Valencia, vivís en Nueva York. ¿Es cierto que cuando eras chica tu papá te dijo "tienes dos problemas: eres mujer, eres negra y tienes que aprender a vivir con ellos? ¿Cómo te marcó esa frase?

Fue duro, porque ese día supe que era negra. Yo con 7 años no tenía una concepción clara de lo que es el color de la piel, ni mucho menos. Tú te ves como todos los niños. Entonces, yo cuando les digo a mis padres "me han llamado negra en el colegio", mi padre me dijo "mírate al espejo, ¿de qué color eres?". Y yo dije: "Bueno, pues soy marrón". Porque yo me veía marrón, porque mi escala de colores no era negra negra. Y mi padre me dijo, "mira, tienes dos problemas, eres negra, eres mujer y con eso vas a tener que lidiar toda tu vida y no lo vas a tener fácil y además, siendo primera generación africana, nacida en España, si tú no te comportas bien, esto va a generar estereotipos ".

Solo esas dos frases ya son potentes, pero también ponerme el continente africano en los hombros, pues es algo que a mí me marcó mucho, porque nunca mi infancia fue como la de los demás. En ese momento, me convertí en una saltadora de vallas porque sabía que tenía que saltar esas vallas. Me metí en el mundo de los negocios internacionales, el comercio exterior, que era un mundo muy masculino porque eran los hombres los que iban realmente a conquistar otros mercados para exportar y no había muchas mujeres en ese sector. Creo que al final muchas de esas barreras me las puse yo misma también porque yo tenía muchos miedos. Creo que si tú misma te dices no voy a poder porque soy negra, porque soy mujer, entras en la víctima. Tuve que tomar una decisión y decir cómo quiero funcionar, ¿como una víctima o como la creadora de un nuevo destino que funcione para mí?

Y esa decisión, cuando la haces, cambia muchas cosas y creas nuevas realidades a las que ni siquiera te habías imaginado y además tienes un sentido de la responsabilidad porque piensas "yo voy a ser un referente". Porque si yo lo hago, mucha gente mirará y dirá que también se puede. Y también una de las mejores maneras de poder romper los estereotipos y los prejuicios es a través de la excepción. Al ser una excepción, una mujer negra, que está en un lugar donde mucha gente no está, hace que se rompan los estereotipos y que las personas se vayan acostumbrando y normalizando la situación de tal manera que los que vienen detrás, no lo van a ver ya como algo tan complicado y difícil y poco a poco vamos a ir normalizando. Creo que por eso es tan importante visibilizar la diversidad. Si vemos personas con discapacidad física o psíquica en lugares de trabajo llegará un día que nos parecerá que es súper normal y eso tenemos que hacerlo, tenemos que integrar a todos los seres humanos. Todos tienen algo que aportar si vemos empresas donde hay gente de todo tipo de diferentes clases sociales, personas con diferentes tipos de educación. Por eso, el conocimiento transversal es tan interesante. Si tú solamente estás con ingenieros, verás el mundo solo de una manera, pero si los mezclas con artistas, verás otra dimensión del mundo. Ahora mismo tenemos que tener esa visión más global y si realmente somos capaces de integrar y de abrazar la diversidad tanto a nivel gubernamental como a nivel empresa y en la sociedad civil creo que vamos a poder afrontar estos retos que nos preocupan en este siglo.

Bisila Bokoko
Bisila Bokoko

-Además de ser emprendedora y conferencista, estás a cargo de la ONG Bisila Bokoko Proyecto de Alfabetización Africana. ¿Cómo empezó el proyecto?

Yo era una africana descafeinada, por así decirlo, sin cafeína porque nunca había puesto un pie en África. Por un lado era española, vivía en Nueva York, pero me faltaba un poco como conectar con esas raíces. Cuando cumplí 35 años, fui por primera vez a África. Para mí fue muy chocante, porque por primera vez estaba en un lugar donde todos eran negros y dije wow. Siempre había estado o siendo la única negra o en Nueva York, donde vivo, pues hay gente de todo tipo. Pero en un país donde llegas a un aeropuerto y todo el mundo es negro, ya me llamó la atención. Ese viaje me cambió muchas cosas, porque cuando yo me di cuenta que en las zonas rurales había personas que nunca habían tocado un libro con las manos, eso no lo puedes creer. Entonces yo pensé que si yo había conocido África a través de los libros, mucha gente podría conocer el mundo a través de los libros. Ahí nace el proyecto de hacer bibliotecas en África en zonas rurales donde hay muy poco acceso a la educación.

Por otro lado, pues también damos becas a niños, que pensamos que tienen mucho potencial, pero que no tienen esas oportunidades y sponsoriamos concursos para que los niños puedan aprender mejor a leer. Yo creo que la educación es el gran ecualizador. Esto es el que te hace que las diferencias se vayan. No te da el éxito, pero sí te da la oportunidad de elegir y estoy muy involucrada en eso y también en promover el emprendimiento en las mujeres, que creo que en muchas de las sociedades son el motor económico y cuando estas mujeres tienen libertad económica y seguridad financiera cambian muchas cosas. Me apasiona muchísimo trabajar y no solamente trabajo en África, también en los países de Oriente Medio y en Latinoamérica.

-Justamente, África es un continente con muchísima diversidad y muchos lo desconocen.

Cuando digo que voy a Etiopía lo primero que les viene a la cabeza a muchas personas es gran hambruna que hubo en los años 80 y digo bueno, nos podéis imaginar cómo está Adís Abeba ahora, no tiene nada que ver. O Ruanda. La gente piensa muchas veces en el genocidio, pero a Ruanda yo la llamo la Suiza de África. Es un país espectacular. Se ha hecho un un congreso de digitalización en África con 400 hubs africanos, una tecnología increíble. África es extremadamente rico en diversidad. Solo en Guinea Ecuatorial, que tiene 700.000 habitantes, y se hablan más de 30 lenguas. Luego hay diferentes grupos étnicos y es muy diferente la cultura de un grupo al otro. África tiene mucho que enseñar al mundo. Siempre estamos pensando que vamos a África a dar, pero yo siempre me voy con mucho cuando vuelvo.

-¿Cómo proyectás 2024?

Creo que me espera un año 2024 fantástico primero porque voy a cumplir 50 años, lo cual ya es maravilloso. Entonces ya lo tengo como un año estrella y luego tenemos el proyecto de montar nuevas bibliotecas. Yo saqué un libro en 2023, y con los beneficios de ese libro queremos montar varios bibliotecas, con lo cual nos hemos movido muchísimo, hemos hecho presentaciones en muchos lugares con el fin de poder montar bibliotecas. Estamos también trabajando para digitalizar a los niños desde pequeños, no queremos que exista una brecha digital en África. Nos perdimos la revolución industrial, pero creo que la tecnología estamos todavía a tiempo.

Creo que va mucho por ahí desde luego y también por supuesto seguir amplificando ese mensaje de África haciendo que las personas vayan, tenemos varios retiros en con diferentes organizaciones para que la gente vea que hay otras Áfricas. Y planeo, además, seguir escribiendo. Creo que tengo un año muy movido y tengo muchas conferencias y espero seguir haciéndolas.