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Cuando un venezolano dejó a España sin la letra “ñ” y solo por 20 dólares

Rufi Guerrero compró a inicios del 2000 el dominio de las palabras España y español en internet, amargándole el debut al país ibérico en el ciberespacio con la icónica letra del abecedario castellano

El uso de la letra Ñ en el entorno tecnológico es reciente, apenas hace 20 años se adecuó la tecnología.
El uso de la letra Ñ en el entorno tecnológico es reciente, apenas hace 20 años se adecuó la tecnología. (Photitos2016 via Getty Images)

¿Puede alguien ser dueño de una letra? Hace 20 años un venezolano compró –por apenas 20 dólares– la icónica letra “Ñ”, una transacción que supuso un dolor de cabeza para España y para la Real Academia Española (RAE). Es que no es lo mismo decir moño que mono, tampoco sueño que sueno, y mucho menos año que ano.

No fue que Roberto Fidel Guerrero (Rufi Guerrero) se quedó con la virgulilla, esa onda que transforma la letra “n” en “ñ”. La conquista fue en el ciberespacio, con la pericia de un adolescente fanático de la informática: se adelantó en la compra del dominio España.com y español.com justo cuando el Internet se abría a incluir nuevos caracteres en su codificación.

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“Me enteré de que se iba a poder registrar palabras con eñe y la primera que se me ocurrió fue España. Logré registrarlo antes que los demás y no estoy desesperado por revenderlo. Si alguien está interesado, que me llame”, respondió Guerrero a un periodista del diario español El Mundo. Fue una de las primeras llamadas que recibió desde Europa, cuando la propiedad se hizo pública.

Una oportunidad única

Hace 20 años los dominios de internet estaban limitados al idioma inglés: no se podía escribir en el ciberespacio con caracteres que fuesen exclusivos de otras lenguas. El cambio fue una novedad. “Se liberó un día los dominios para lenguas árabes”, recuerda Guerrero, quien con 19 años se puso a teclear códigos informáticos hasta descubrir que también estaba disponible la grafía de la “ñ”.

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La "Ñ" es una letra exclusiva del idioma español. Actualmente es usada como símbolo de los hispano hablantes (AaronAmat via Getty Images)

El venezolano detectó una ventana que habría dejado el desarrollo tecnológico de la compañía estadounidense VeriSign, dedicada al registro de dominios en internet. Faltaban meses para lanzar la fase de venta en español, pero el joven logró adelantarse. “Saqué mi tarjeta de crédito. Costaba alrededor de 20 dólares y registré Español.com y España.com”, contó en una entrevista reciente en el podcast del periodista Melanio Bar.

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Cuando en España se enteraron quién tenía la propiedad de ese dominio digital, se encendieron las alarmas. A Guerrero lo llamaron incluso desde el propio gobierno ibérico. “Sí hubo conversaciones”, contó en el podcast. Le prometieron que le comprarían sus derechos cuando el domino ya pudiese entrar en funcionamiento.

Momento perdido

La posibilidad de que el venezolano se hiciera rico a costa de la “ñ”, sin embargo, nunca se concretó. Se dañó o se volvió ñoña, para estar a tono con la letra. Aunque el joven buscó incluso el apoyo de un bufete de abogados especialistas en derecho de propiedad, la misma evolución tecnológica terminó por diluir su posible futuro económico.

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“Al final esa codificación cambió, porque mucha gente se aprovechó (de la compra de estos dominios) para especular. Cambiaron esa codificación, y los que teníamos ese dominio nos quedamos con él en las manos”, confiesa.

Lo único que ganó Guerrero fue fama, pues 20 años después todavía hay quien lo recuerda por tan particular compra. Hoy –aunque España.com o español.com figuran como reservados en la lista de dominios– no hay ningún site activo vinculado con estas direcciones de internet.

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