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El negocio de los cárteles mexicanos con China que 'mata’ a EEUU

La incautación de 70 kilogramos de fentanilo escondidos en un contenedor que partía de un puerto chino hacia México puso en evidencia en 2016 las conexiones entre los cárteles mexicanos y los laboratorios productores de esa potente droga en China para introducirla ilegalmente al mercado de Estados Unidos.

Tan fuerte era la droga incautada que seis de los agentes aduaneros chinos se enfermaron por manipular el alijo y otro más quedó en estado de coma.

Desde entonces, las autoridades estadounidenses han alertado ya varias veces sobre esa alianza entre los narcotraficantes mexicanos y chinos para inundar las calles con ese opioide, responsable de un creciente número de muertes, entre ellas la de la estrella pop Prince.

Dado que los márgenes de ganancia son enormes, los laboratorios de producción de fentanilo en China se asociaron con carteles mexicanos para contrabandear la droga a Estados Unidos e incluso están exportando las materias primas a México para producirlo directamente en el sur de la frontera estadounidense.

La policía mexicana encontró en enero de 2018 un vehículo que transportaba 100 libras (45,5 kilogramos) del fentanilo opioide sintético en un vehículo cerca de la ciudad de Ensenada, Baja California. (Comisión de Seguridad Nacional vía AP)

La experiencia de los cárteles mexicanos

La mayor parte entra a México a través del puerto de Manzanillo, en el estado de Colima, y una vez allí el cártel de Sinaloa lo introduce de contrabando en EEUU usando las redes que ya tiene establecidas para la heroína y metanfetaminas, especialmente en el noreste y suroeste del país.

Los agentes antidrogas de Estados Unidos han decomisado ya varios cargamentos con el opioide, especialmente en los estados de California, Arizona, Pensilvania, Nueva York, Nueva Jersey, Massachusetts y New Hampshire, y rastreando su procedencia han determinado que fueron despachados desde México.

Especialmente en laboratorios de Colima, Nayarit, Chihuahua, Sinaloa, Durango y Guerrero, todas sobre la costa del Pacífico mexicano.

Y los capturados en esas operaciones policiales han confesado que la materia prima la compran en compañías ubicadas en la costa oriental de China, país que solo hasta hace poco comenzó a regular los componentes químicos necesarios para la producción del opioide.

Directo desde China

La gran rentabilidad del fentanilo también ha llevado que farmacéuticas clandestinas en China envíen pequeñas cantidades directamente a Estados Unidos usando medios tradicionales de transporte aéreo de encomiendas.

Un gran número de sitios web en China ofrecen fentanilo puro a un precio que oscila los 3.800 dólares por kilo, cantidad suficiente para fabricar decenas de miles de pastillas por un valor de 30 millones de dólares en las calles de Estados Unidos.

Los márgenes de ganancia de esa droga mortal, usada en mínimas cantidades para paliar el dolor de los enfermos de cáncer, esta creando una nueva era de capos de la droga en China.

Las muertes por sobredosis de fentanilo en Estados Unidos nunca fueron significativas en los 90s, pero en 2014 por el uso de esa droga murieron más de 5.000 personas y el año pasado la cifra estuvo cerca de 30.000.

El fentanilo es muy potente y a los enfermos de cáncer se les prescribe por millonésima de gramo. Dos miligramos son suficientes para matar a una persona y por eso es una droga ideal para los traficantes chinos debido a que es compacta, ligera, fácil de transportar y tiene un gran valor en las calles.

China se ha convertido en uno de los mayores productores del mundo de fetanil y otro tipo de drogas sintéticas. (AFP Photo/Drew Angerer)

Los traficantes chinos usan el Servicio Postal de Estados Unidos o compañías privadas aéreas para hacer sus envíos y así evitan a los policías antidrogas acostumbrados a rastrear los narcóticos en los camiones de transporte terrestre desde México.

El aumento de la producción en China y el consumo de esta droga en EEUU ha coincidido con el de la internet oscura, las aplicaciones de mensajería cifrada y las criptomonedas como Bitcoin, que ayudan a los fabricantes chinos a permanecer en el anonimato.

Un corresponsal de ABC News habló por Skype con una mujer que trabaja en uno de los sitios web que ofrece enviar fentanilo desde China a Estados Unidos y ella le envió un video en el que le muestra el polvo que fabrica su compañía.

En el video se observa cuando ella le dice que el producto estaba “garantizado” para pasar las aduanas de Estados Unidos y que el envío se haría desde su fabrica en Wuhan, área del centro de China donde opera buena parte de las compañías que ofrecen el fentanilo en internet.

Sin embargo, las direcciones que aparecen son ficticias, la mayoría trabaja en la clandestinidad y dada la gran divergencia de las leyes de Estados Unidos y China, los nuevos capos viven tranquilamente y pasan como ejecutivos de empresas farmacéuticas que fabrican productos médicos para exportación.

Dos ejemplos

El fiscal general adjunto de EEUU, Rod Rosenstein, ofreció una conferencia hace un año en la que presentó una acusación formal en contra de los presuntos traficantes de fentanilo Yan Xiaobing y Zhang Jian, los primeros ciudadanos chinos que eran agregados a la lista de miembros claves de organizaciones delictivas, los cuales dominan las redes del tráfico de drogas y lavado de dinero.

Un año después, Yan y Zhang permanecen libres en China y en una entrevista que ofreció en ese entonces Yu Haibin, del Buró de Control de Estupefacientes del Ministerio de Seguridad Pública chino, dijo que Estados Unidos no demostró que ninguno de los dos violara la ley china.

En dos ciudades industriales de Massachusetts, el uso generalizado de fentanilo ha ayudado a desencadenar un brote de VIH entre las personas que se inyectan drogas. (Erin Schumaker / HuffPost)

Y agregó que debido a la decisión unilateral de Estados Unidos de acusarlos, la investigación posterior se arruinó y por eso no han podido ser acusados ni arrestados.

ABC News entrevistó de nuevo a Yu para saber qué está haciendo en la actualidad el gobierno chino para acabar con el comercio ilícito de esa poderosa droga. Él minimizó el papel de China en la crisis de fentanilo que se vive en EEUU y dijo que Washington debería solucionar el problema de la creciente demanda en lugar de culpar a China.

Más allá de Estados Unidos

El problema no solo está en Estados Unidos, el año pasado en Canadá el 72 por ciento de las muertes relacionadas con el uso de opioides involucra al fentanilo o sustancias relacionadas, mientras que la Unión Europea señaló en un informe que el número de opioides sintéticos ha aumentado rápidamente desde que se reportó la primera sustancia en 2009.

Las autoridades europeas de control de drogas aseguran que la gran mayoría de envíos de fentanilo llegan a Europa provenientes de China por el correo tradicional aéreo.

Esas quejas, incluida la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sobre el tráfico de drogas desde China llevó a que las autoridades restringieran este año otras 150 sustancias químicas que pueden ser usadas para fabricar drogas sintéticas.

Las víctimas por sobredosis siguen aumentando y los operativos policiales para contener la expansión de fentanilo no son suficientes.

El mes pasado agentes federales en Massachusetts se incautaron de 10 kilogramos de esa droga en Lawrence, suficientes para matar a la mitad de la población de todo el estado (6,86 millones de personas). De ese tamaño es el problema.