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El ensueño de las salidas a bolsa

Elegir el momento idóneo para activar esa opción sigue siendo un aspecto decisivo para que una hipotética activación se cierre con éxito o no. En LLYC hemos intentado aislar qué otros factores deberían tenerse en cuenta antes de iniciar el proceso. Lo hemos analizado a través de conversaciones individuales en profundidad con los responsables de Equity Capital Markets (ECM) de los principales bancos de inversión españoles que hemos volcado en el estudio: La duermevela del mercado. El despertador de las salidas a Bolsa no termina de sonar. A continuación resumimos las principales causas del fenómeno y algunas previsiones de cuándo podría volver a escucharse el redoble de campana en el Palacio de la Bolsa.

La primera y probablemente más eficaz fórmula para predecir cuándo volverá la actividad se corresponde con el índice VIX, que refleja las expectativas sobre volatilidad futura previstas en el mercado. Cuando rebasa los 20 puntos, se descuenta que la incertidumbre es excesiva y cualquier tentativa queda en suspenso. En lo que llevamos de año, el VIX solo ha bajado ocasionalmente de esos 20 puntos un par de veces, lo que explicaría que en todo el primer semestre de 2022 solo haya habido dos sucintas salidas al BME Growth.

Ahora bien, varias empresas siguen preparándose en la sombra, con el propósito latente de tomar la delantera si en algún momento volviera la estabilidad. Entre los expertos en ECM consultados hay cierto acuerdo general en que las primeras operaciones provendrán de sectores que ya son tendencia y aportan expectativas de crecimiento interesantes, por ejemplo renovables o farmacéuticas. De hecho, en el primer caso, el de las renovables, la liquidez es tan alta que las colocaciones de deuda empiezan a ser una seria alternativa a la salida a Bolsa.

Además, cuando se visualice esa posible ventana de oportunidad, se cree que las primeras compañías en intentar el salto serán las de mayor tamaño. Aunque es cierto que solo el volumen no podrá garantizar el éxito. En adelante será incluso más determinante armar un equity story capaz de despertar interés y de aportar cierta expectación en el mercado. Claro que el atractivo del mercado español también ha acusado cierto desgaste frente a otras plazas europeas, por lo que ese efecto “deslumbrante” corre el riesgo de buscar otros escenarios. Suele citarse el ejemplo de Allfunds, que debutó en Euronext Ámsterdam en abril de 2021. Está por ver si será una excepción o una tendencia creciente a medio plazo.

Claro que no todo son malas noticias. Han empezado a encontrarse aliados inesperados para las salidas a Bolsa, como los spin-off y el creciente papel del BME Growth como puente hacia el Mercado Continuo. Bankinter y Acciona son ejemplos recientes muy claros de spin-off respectivamente en seguros y renovables. Siguen abiertas las opciones de más proyectos en el ámbito de la energía. De hecho, parece bastante probable que algunas de las futuras salidas a Bolsa se concreten en este ámbito.

Lo que ningún experto espera es que descienda la competencia que el capital privado le viene haciendo a la Bolsa en la última década. Sobre las causas que le han llevado a reducir su atractivo frente al capital privado, los expertos destacan cinco motivos principales. El primero, la sensibilidad de los mercados públicos a incertidumbres macroeconómicas, políticas y sociales, aspecto crítico ante un momento de gran disrupción como el que vivimos.

En segundo término, la elevada liquidez disponible y los recursos que se han ido redirigiendo al private equity actúan como cuello de botella. En tercera instancia, los inversores privados siguen dispuestos a pagar valoraciones muy por encima de las de los mercados públicos, lo que reduce más los candidatos. En cuarto término, los bajos tipos de interés han permitido hasta ahora a los fondos de capital privado apalancar sus adquisiciones. Y, por último, el perfil del tejido empresarial español es rico en compañías maduras y, por tanto, atractivas para el private equity.

En ese entorno volátil y cada vez más competitivo, donde solo uno de los cinco factores juega a favor de salir a Bolsa, cualquier empresa que se plantee esta opción no contemplará solo el clásico dual track, sino incluso un triple track entre la salida a Bolsa, la operación de M&A clásica o la posible fusión con una SPAC. Todos los expertos subrayan que, en adelante, esa decisión se dejará abierta el máximo de tiempo posible, lo que, lejos de ser una dificultad, permite maximizar la información a disposición de la compañía. Una vez interiorice esa información y tenga claros cuáles son sus objetivos, le será más fácil tomar la mejor decisión en el momento idóneo.

Si quiere conocer a fondo el mercado de BME Growth y descubrir otras grandes oportunidades de inversión, no se pierda este reportaje sobre dos joyas de la bolsa española.