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Guerra Civil da otro enfoque al cine bélico

El cine bélico trata de mover sentimientos, de ponernos en el lugar de quienes dan la vida por cumplir su misión y reconfigura el papel del héroe a una escala más humana. Este perfil se manipula para cumplir con la cuota de servicio a la nación a nivel patriótico, pero en otros casos, se limita a llenar la pantalla de momentos de acción para presumir el equipo de audio de la sala. En el caso de Guerra Civil, la sensación es distinta, porque el conflicto corre de fondo mientras Lee, encarnada por Kirsten Dunst, lucha por cumplir con su compromiso como veterana en su profesión de ser la primera en contar la noticia al mundo.

Guerra Civil, de Alex Garland, nos pone en medio de un conflicto armado que sucede en Estados Unidos. El punto de partida es Brooklyn, donde Lee comienza su aventura en un viaje de carretera acompañada de un grupo de periodistas bastante peculiar. Eso sí, debo advertir que la lucha de fondo sirve como un pretexto para dar principio y fin a la historia, pero nunca se aborda de una forma profunda. Me refiero a que, se sabe que Estados Unidos enfrenta el mayor conflicto a nivel nacional, pero no se cuentan las razones por las que ha detonado la guerra. La carga social y la crudeza de la guerra están implícitas, pero el choque armado corre de forma paralela a la labor de los periodistas. Esto da un toque especial al filme que trata de colocar tu atención en los disparos de la cámara y como congelan momentos en medio de la tragedia.

Pensar en una película que retrata uno de los posibles panoramas de la modernidad norteamericana deja la puerta abierta a historias secundarias; a fin de cuentas, de eso se trata la ficción. Esto hace que la película funcione, porque mientras denuncia las consecuencias de la guerra de forma cruda y visceral, aprovecha para contar algunas historias secundarias. Estos minirrelatos sin contexto se entrelazan a la línea principal con cambios que doblegan el espíritu de los protagonistas. Porque además de poner en riesgo sus vidas, dejan las motivaciones de la sociedad para ser parte de una guerra, con personajes que ya no saben a que bando pertenecen.

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Otra ruta interesante para acercarse al espectador es reafirmar la pasión por la vocación. La labor de un periodista comprometido se vuelve creíble gracias al personaje de Kirsten Dunst que de vez en cuando funge como mentora de otra periodista aprendiz. Es interesante que además de las explosiones y el increíble apartado sonoro, Garland aprovecha las fotografías y los silencios para matizar sensaciones. Es un recurso interesante que reafirma la fuerza de una imagen en plena acción.

Hay que dejar claro que Guerra Civil no tiene un perfil de denuncia tradicional, más bien aprovecha el flujo natural de la guerra para expresar lo sucedido y que el espectador decida por su cuenta. Sentimientos como frustración, apatía y enojo están presentes, pero a ratos las cosas suceden de forma irónica para que también esté presente el humor.

¿Vale la pena arriesgar la vida por conseguir una historia?
¿Vale la pena arriesgar la vida por conseguir una historia?

Guerra Civil es una fórmula refrescante para el cine bélico porque crea raíces de una fórmula sobreexplotada para plantear algo distinto. Su problema es que, aprovecha su naturaleza de ficción para dejar cabos sueltos o cambiar el rumbo de la historia de forma precipitada sin mayores consecuencias. Esto hace que el desarrollo de la narrativa se sienta incompleto o que su estructura sea algo débil, hablando propiamente del realismo necesario para contar una historia mejor desarrollada.

La película puede llegar a ser confusa por la falta de contexto, o al menos para que el argumento sea más redondo. Garland aprovecha esta confusión para dar algunos giros argumentales que rompen la seriedad del guion y apuestan por la sorpresa. Estos cambios de ritmo son disruptivos y arriesgados porque rompen la lógica con momentos inesperados que no siempre salen bien.

Eso sí, se nota el esfuerzo por recrear los sonidos de la guerra con claridad. Las explosiones, disparos y la atmosfera bélica detonan para atraer nuestra atención en los momentos más tensos. Por todo esto, recomiendo ampliamente disfrutar la película en una sala IMAX.

Si estás harto de las películas de acción donde debes apagar el cerebro y disfrutar sin más, tal vez Guerra Civil sea la opción que estás buscando. Su pasión por el fotoperiodismo y la historia que corre encima del conflicto principal, son buenos ingredientes para intentar darle la vuelta a las películas bélicas de siempre.

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