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Un líder del sector de la IA insiste en la necesidad de repensar la tecnología y regularla

Mustafa Suleyman, cofundador y director ejecutivo de Inflection AI, en la oficina de Greylock Partners en Menlo Park, California, el 2 de mayo de 2023. (Clara Mokri/The New York Times).
Mustafa Suleyman, cofundador y director ejecutivo de Inflection AI, en la oficina de Greylock Partners en Menlo Park, California, el 2 de mayo de 2023. (Clara Mokri/The New York Times).

Mustafa Suleyman es uno de los líderes empresariales del mundo en el sector de la inteligencia artificial, distinguido por haber cofundado no solo una, sino dos empresas emergentes de avanzada en la tecnología más transformativa desde el internet.

Suleyman, de 39 años, es director ejecutivo de Inflection AI, la empresa que arrancó el año pasado con Reid Hoffman, uno de los cofundadores de LinkedIn. En junio, la firma cerró una ronda de financiamiento de 1300 millones de dólares que incluyó a Microsoft y Nvidia, líder en la fabricación de chips para IA, y que, según las noticias, colocó la valuación de la compañía en alrededor de los 4000 millones de dólares (su chatbot, Pi, se diseñó para ser un compañero digital personal).

Suleyman también cofundó DeepMind, pionera de la IA que Google compró en 2014. Salió de Google a principios del año pasado y se integró a Greylock Partners, empresa de capital riesgo en la que Hoffman también es socio.

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Escribió un libro, “The Coming Wave: Technology, Power, and the 21st Century’s Greatest Dilemma” (La ola que viene: Tecnología, poder y el gran dilema del siglo XXI), que insta a los lectores a hacer un cambio inmediato en su manera de pensar en la IA y cómo “contenerla”. En su opinión, si no lo hacemos, los seres humanos quedaremos en la peor posición: incapaces de aprovechar las inmensas oportunidades de la IA y en riesgo de perdernos en una tecnología que representa una amenaza existencial.

Suleyman quiere que los gobiernos regulen la IA y designen ministros de tecnología para su gabinete, además, afirma que Estados Unidos debería utilizar su dominio en chips avanzados para aplicar estándares globales. También ha convocado a la creación de un régimen de gobierno que tenga como modelo el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático para hacer más transparente el trabajo de las empresas privadas en IA.

Es posible que sea difícil concretar ese tipo de convenios en una época de crecientes tensiones globales, pero son oportunos ahora que los legisladores revelan propuestas para supervisar la IA. El senador Chuck Schumer, demócrata de Nueva York y líder de la mayoría, se reunirá esta semana con los principales ejecutivos tecnológicos, entre ellos Elon Musk y el director ejecutivo de Microsoft, Satya Nadella, para hablar sobre regulaciones.

Suleyman habló con DealBook acerca de su libro, que se dio a conocer la semana pasada. Esta conversación se resumió y editó para efectos de claridad.

P: ¿Por qué escribir un libro, que es una opción muy analógica, para expresar tus ideas?

R: Es una forma de rendición de cuentas radical. Quiero poder regresar al texto en una década y ver si mis predicciones fueron atinadas. Además, dejar registro de mis ideas es un ejercicio intelectual muy honesto y saludable, en vez de expresarlas en una serie de tuits, publicaciones de blog y artículos de opinión.

P: ¿Por qué describes el libro como una “carta de amor” al Estado nación?

R: Es una llamada de atención a los legisladores, políticos y ciudadanos. Hemos inventado un sistema de controles y contrapesos en que el poder centralizado debe rendir cuentas en beneficio del público. A lo largo de muchos años, ese sistema ha evolucionado de tal forma que cada vez se parece menos a la monarquía, la dictadura y el autoritarismo y más a una democracia liberal libre y abierta. Por lo tanto, podemos establecer principios tributarios y de redistribución sensatos para evitar la desigualdad. Es la mejor herramienta que tenemos, así que deberíamos conservarla y no dejar de defenderla.

P: Sugeriste una nueva prueba de Turing para comprender la capacidad de la IA y determinar qué empleos remplazará: vamos a darle 100.000 dólares a un sistema de IA y asignarle la tarea de multiplicarlos hasta tener 1 millón de dólares en una plataforma minorista en línea. ¿Cómo funcionaría eso?

R: La verdadera pregunta para la próxima década es qué podrá hacer en la práctica una inteligencia con capacidad artificial? Propuse un marco muy sencillo con el propósito de cubrir un amplio rango de habilidades que es posible que tenga el dirigente de una pequeña empresa. ¿Puedes presentar una idea para un producto nuevo, puedes diseñarlo, encargarte de que se fabrique y promoverlo, y luego intentar obtener ganancias? Esas habilidades (creatividad, imaginación, negociación de planeación, logística, priorización, colaboración) son fundamentales para tener éxito en el lugar de trabajo. Si una IA puede realizar el 20, el 50 o el 90 por ciento de esas tareas, eso nos dice algo muy profundo sobre el poder que estamos liberando en el mundo y qué otros tipos de empleo podría remplazar.

P: ¿Cómo han respondido tus pares a tus ideas?

R: Hay muchos grupos diferentes en Silicon Valley. Las personas como Satya tienen una perspectiva muy progresista en estos temas y definitivamente no tienen ninguna duda con respecto a la responsabilidad que tienen las empresas de hacer lo correcto.

Pero definitivamente hay escépticos. El inversionista Marc Andreessen sencillamente piensa que no habrá muchas desventajas. Todo va a salir bien, será genial. Soy igual de partidario del principio de aceleración que Andreessen, pero creo que yo tengo los ojos más abiertos en cuanto a los posibles daños y no me molesta hablar del tema, y me parece que esa es una postura más honesta a nivel intelectual.

P: ¿Cómo ves el estado de las relaciones entre los gobiernos democráticos y Silicon Valley?

R: Observamos muchas señales positivas en este aspecto. Las empresas tecnológicas están interesadas en el diálogo significativo y los gobiernos comienzan a adoptar una actitud proactiva. No siempre ha sido el caso, así que ya vamos en la dirección correcta. Lo cierto es que este es solo el principio. Se requiere mucho más trabajo arduo, pero comienzan a verse los cimientos.

c.2023 The New York Times Company