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OPINIÓN: El modelo económico de AMLO sirve para ganar elecciones pero no para la vida real

La parte central del discurso de toma de posesión de Andrés Manuel López Obrador como Presidente de México fue una dura, injusta, crítica a lo que denominó modelo neoliberal que se aplicó entre 1982, con el gobierno de Miguel de la Madrid, y la administración saliente de Enrique Peña Nieto.

De acuerdo con la visión de este hombre, los últimos 36 años han sido ruinosos para los mexicanos e incluso llegó al extremo de señalar que “privatización es igual a corrupción”.

El presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en su primera conferencia de prensa en su nuevo cargo. Foto:  AP Photo/Christian Palma.

Después de la Segunda Guerra Mundial México entró en un proceso de industrialización y crecimiento económico conocido como “el desarrollo estabilizador” en el cual el país se industrializó y hubo importantes procesos de migración del campo a la ciudad.

El promedio de crecimiento de la economía durante este lapso, que concluyó en 1970, fue del 6%. No se puede saber cuáles fueron los índices de inflación puesto que el crecimiento de los precios era estimado por Banco de México. Siempre lo hacía en 2% anual.

Es falso que durante este lapso no haya crecido la deuda pública, las bases de datos establecen que la deuda sí creció en términos reales y nominales. En su discurso López Obrador habló de un crecimiento sin deuda.

Este modelo, que era altamente corporativo y vinculado con el poder público, se agotó a principio de la década de los setenta. Durante este lapso crecieron las grandes organizaciones obreras que eran parte del partido en el gobierno.

El modelo donde el petróleo lo era todo

Durante los gobiernos de Luis Echeverría Alvarez y José López Portillo, el crecimiento del PIB se mantuvo en 6% pero, como reconoció el propio López Obrador en el discurso inaugural de su gestión, con graves desequilibrios económicos que se fundamentaron en una economía altamente petrolizada (era básicamente la única fuente de divisas para el país) y con un elevado grado de endeudamiento.

El final del gobierno de López Portillo estuvo marcado por las devaluaciones. México tenía un modelo de tipo de cambio fijo, es decir, la paridad era la piedra de toque de la economía. Esta variable era la pieza de ajuste. Cada vez que se movía se generaba en automático una crisis para toda la economía. Es bueno recordar que uno de los últimos actos de ese gobierno fue la estatización bancaria, un proceso en el cual el gobierno se hizo del control de las instituciones de crédito.

Los peores datos pero se creó una base económica

Las decisiones económicas no tienen un impacto inmediato. El sexenio de Miguel de la Madrid es el peor de la historia en cuanto a datos económicos. En 1988 la inflación tocó un máximo de 157% en medio de una caída generalizada del PIB; sin embargo, durante esta administración se pusieron las bases para un cambio de modelo económico que estuvo vigente hasta el primero de diciembre de este año.

Durante la administración del Carlos Salinas de Gortari se dio una gran privatización en todos los sectores de la economía. El estado tenía control de más de 3.000 compañías que iban desde bancos, telecomunicaciones y llegaban hasta empresas refresqueras y turísticas.

Imagen de la firma del TLCAN en 1988 en la que aparece el expresidente de México, Carlos Salinas de Gortari (primero de pie a la izquierda). Foto: Getty Images.

Salinas de Gortari inició el proceso de apertura de la economía mexicana con la negociación y firma del Tratado de Libre Comercio, ahora TMEC. Hoy el país es uno de los que más acuerdos comerciales tiene con el mundo con 46. México pasó de ser una de las economías más cerradas del mundo a una de las más abiertas.

Este proceso no solo permitió que la economía abandonara la dependencia al sector petrolero, se desarrollara un poderoso sector exportador que es de los más competitivos del mundo en sectores como automotriz y agroindustrial. Al tiempo, los niveles de inflación se desplomaron hasta tocar un mínimo histórico en 2015 cuando el crecimiento de los precios fue de 2.1%.

Entre 1970 y 1982, las crisis fueron una constante para la economía mexicana con un grave saldo de empobrecimiento para la población. La última vez que se presentó una caída de la economía fue durante los tres primeros trimestres de 2009, como consecuencia del desplome de la economía mundial.

De hecho, la economía mexicana ha ligado 36 trimestres de crecimiento consecutivos a tasa anual, uno de los periodos más largos de los que se tenga registro en el país.

Ataque al modelo beoliberal

La principal crítica que se hace al llamado modelo neoliberal (cualquier cosa que eso sea) es su baja capacidad para generar crecimiento en la economía. El promedio de los últimos 36 años ha sido ligeramente superior al 2% y la administración de Peña Nieto lo hará en 2.4%.

Se dice, también, que no ha disminuido los niveles de pobreza. Nuevamente se trata de una afirmación que, en el menos malo de los casos, es incompleta puesto que, si bien es cierto fracasaron rotundamente los programas de subsidio ya que no lograron sacar a un solo mexicano de la pobreza, también es un hecho que en los últimos años la gente en extrema pobreza ha disminuido en 3 millones de personas para ubicarse en poco menos de 9 millones de personas en un país con más de 124 millones de habitantes.

La propuesta de AMLO

La oferta de López Obrador consiste en terminar con lo que él llama el modelo neoliberal y regresar a un esquema en el cual las decisiones se tomen desde un ángulo político en el que el gobierno tenga una fuerte injerencia en la economía.

Esta posición, realmente efectiva para ganar una elección, junto con la evocación nostálgica del desarrollo estabilizador le dieron a López Obrador una gran plataforma para ganar las elecciones; sin embargo, tengo dudas de que le alcancen para establecer un correcto plan de gobierno.

Ni México ni el mundo se parecen al de la postguerra mundial. Las economías se encuentran íntimamente interrelacionadas y resulta poco creíble que un modelo sacado de los libros de historia funcione en el siglo XXI.

La idea de romper con el pasado reciente puede ser muy efectiva para los discursos, pero para la vida real no funciona. El gobierno de López Obrador muy pronto chocará con la realidad de los mercados.

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Esta columna no necesariamente refleja la opinión de la junta editorial o de Yahoo Finanzas.