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Oye, Alexa, ¿qué deberían aprender los estudiantes sobre la inteligencia artificial?

Estudiantes de Dearborn STEM Academy en Boston escuchan instrucciones durante un taller liderado por Amazon donde aprenden a programar a Alexa, la asistente virtual de la compañía, el 18 de mayo de 2023. (Sophie Park/The New York Times)
Estudiantes de Dearborn STEM Academy en Boston escuchan instrucciones durante un taller liderado por Amazon donde aprenden a programar a Alexa, la asistente virtual de la compañía, el 18 de mayo de 2023. (Sophie Park/The New York Times)

BOSTON — Rohit Prasad, un ejecutivo sénior de Amazon, tenía un mensaje urgente para los alumnos de noveno y décimo grado en la Dearborn STEM Academy, una escuela pública en el vecindario de Roxbury en Boston.

Visitó el plantel una mañana reciente para presenciar una lección patrocinada por Amazon sobre inteligencia artificial que enseña a los alumnos cómo programar tareas sencillas para Alexa, la asistente virtual activada por voz de Amazon. Además, el ejecutivo aseguró a los estudiantes de Dearborn que pronto habría millones de empleos nuevos en inteligencia artificial.

Prasad, el científico jefe de Alexa, dijo a la clase: “Necesitamos crear el talento para la generación siguiente. Así que, estamos educando sobre la IA [inteligencia artificial] desde el nivel más temprano y de base”.

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A algunos kilómetros de distancia, Sally Kornbluth, presidenta del Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT, por su sigla en inglés), pronunciaba un mensaje más sobrio sobre la inteligencia artificial a los estudiantes de las escuelas locales reunidos en el complejo de la Biblioteca Kennedy de Boston para un taller sobre los riesgos y la regulación de la inteligencia artificial.

Kornbluth manifestó: “Debido a que la IA es una tecnología nueva tan poderosa, para que funcione bien en la sociedad necesita algunas reglas. Tenemos que asegurarnos de que lo que no pueda hacer es daño”.

Las actividades ocurridas el mismo día (una para alentar el trabajo en inteligencia artificial y la otra para advertir contra el despligue demasiado apresurado de la tecnología) son un reflejo del debate más amplio que tiene lugar en la actualidad en Estados Unidos sobre la promesa y el peligro potencial de la inteligencia artificial.

La estudiante de secundaria Iara Rodrigues habla con un voluntario mientras programa las habilidades de Alexa, durante un “Día de la Inteligencia Artificial”, un evento realizado en colaboración con Amazon Future Engineer y organizado por la iniciativa sobre inteligencia artificial responsable para el empoderamiento social y la educación del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

Una iniciativa del MIT sobre “inteligencia artificial responsable” entre cuyos donadores se encuentran Amazon, Google y Microsoft organizó ambos talleres estudiantiles. Además, los dos subrayan una interrogante que ha afligido a los distritos escolares de todo el país este año: ¿cómo deberían las escuelas preparar a los estudiantes para vivir en un mundo en el que, según algunos desarrolladores destacados de inteligencia artificial, el ascenso de las herramientas que funcionan con IA parece casi inevitable?

Enseñar inteligencia artificial en las escuelas no es nuevo. Cursos como los de Informática y Civismo ahora incluyen de forma regular ejercicios sobre los impactos en la sociedad del reconocimiento facial y otros sistemas automatizados.

No obstante, el impulso por la educación de inteligencia artificial tomó una urgencia mayor este año tras las noticias sobre ChatGPT (un chatbot nuevo que puede crear ensayos de tarea casi como de humanos y en ocasiones fabrica desinformación) se comenzaron a esparcir por las escuelas.

Ahora, “alfabetización IA” es una nueva frase en tendencia en el ámbito educativo. Las escuelas están luchando por recursos para ayudar a enseñarla. Algunas universidades, compañías tecnológicas y organizaciones sin fines de lucro están respondiendo con planes de estudios elaborados con anterioridad.

Las lecciones proliferan incluso cuando las escuelas están batallando con una pregunta fundamental: ¿las instituciones educativas deberían enseñar a los estudiantes a programar y usar herramientas de inteligencia artificial y brindar la capacitación en habilidades tecnológicas que los empleados buscan? ¿O los alumnos deberían aprender a anticipar y mitigar los daños de la inteligencia artificial?

Cynthia Breazeal, una profesora en el MIT que dirige la iniciativa de la universidad sobre inteligencia artificial responsable para el empoderamiento social y la educación, comentó que su programa buscaba ayudar a las escuelas a hacer ambas cosas.

Breazeal, cuyo grupo organizó los talleres de inteligencia artificial para las escuelas, mencionó: “Queremos que los estudiantes sean usuarios informados y responsables, así como diseñadores informados y responsables de estas tecnologías. Queremos hacerlos ciudadanos informados y responsables sobre estos desarrollos rápidos en inteligencia artificial y las muchas maneras que están influyendo nuestras vidas personal y profesional”.

Los talleres en Boston fueron parte del evento “Día de la Inteligencia Artificial” organizado por el programa de Breazeal, el cual atrajo a varios miles de estudiantes de todo el mundo. Este ofreció una mirada a los diversos enfoques que las escuelas están tomando respecto a la inteligencia artificial en el ámbito educativo.

En Dearborn STEM, Hilah Barbot, una gerente de producto sénior en Amazon Future Engineer, el programa de educación en informática de la compañía, encabezó una lección en inteligencia artificial de voz para los estudiantes. El MIT desarrolló las lecciones en conjunto con el programa de Amazon, que proporciona planes de estudio sobre programación y otros programas para escuelas de kínder hasta el último grado de secundaria. La compañía aportó más de 2 millones de dólares en becas para el MIT por el proyecto.

Primero, Barbot explicó algo del léxico de inteligencia artificial de voz. Enseñó a los estudiantes sobre “expresiones”, las frases que los consumidores podrían decir para hacer que Alexa responda a preguntas sobre personajes de manga japoneses. Agregó: “Creo que es genial que puedas entrenarla para que haga cosas diferentes”.

Breazeal afirmó que era importante que los estudiantes tuvieran acceso a herramientas profesionales de software de las empresas tecnológicas más grandes. Precisó: “Les estamos brindando habilidades y perspectivas a prueba de lo que ocurra en el futuro sobre cómo pueden trabajar con la inteligencia artificial para hacer las cosas que les importan”.

Algunos estudiantes de Dearborn, quienes ya habían construido y programado robots en la escuela, aseveraron que apreciaban aprender cómo programar una tecnología diferente: bots de asistencia activados por voz. Alexa usa un rango de técnicas de inteligencia artificial, incluyendo reconocimiento automático de voz.

Al menos unos cuantos estudiantes también citaron inquietudes por su privacidad y otros temas sobre las herramientas asistidas por inteligencia artificial.

Eboni Maxwell, una estudiante de noveno grado, cuestionó: “¿Sabías que hay una teoría de conspiración sobre que Alexa escucha tus conversaciones para mostrarte anuncios?”.

Laniya Sanders, alumna de noveno grado, respondió: “No tengo miedo de que me escuche”. Aun así, Sanders precisó que evitaba usar asistentes de voz porque “simplemente quiero hacerlo por mí misma”.

A unos kilómetros, en el Instituto Edward M. Kennedy para el Senado de Estados Unidos, un centro educativo que alberga una réplica a escala real de la cámara del Senado de Estados Unidos, decenas de estudiantes de la Escuela Warren Prescott en Charlestown, Massachusetts, exploraban un tema diferente: política de inteligencia artificial y normas de protección.

Interpretando el papel de senadores de diferentes estados, los estudiantes de secundaria participaron en una audiencia falsa en la que debatieron las disposiciones para un proyecto de ley hipotético de seguridad de inteligencia artificial.

Algunos estudiantes querían prohibir que las empresas y los departamentos de policía usaran inteligencia artificial para ir contra personas con base en datos como su raza o etnicidad. Otros querían exigir a las escuelas y a los hospitales que evaluaran la equidad de los sistemas de inteligencia artificial antes de implementarlos.

El ejercicio no era desconocido para los estudiantes de secundaria. Nancy Arsenault, profesora de Literatura y Civismo en Warren Prescott, dijo que a menudo les pedía a sus alumnos que tomaran en consideración cómo las herramientas digitales los afectaban a ellos y a las personas que les importan.

Arsenault concluyó: “Por mucho que a los estudiantes les encante la tecnología, están muy conscientes de que la inteligencia artificial sin restricciones no es algo que deseen. Quieren que haya límites”.

c.2023 The New York Times Company