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Tres razones por las que el dólar puede desplomarse

Tres razones por las que el dólar puede desplomarse
Tres razones por las que el dólar puede desplomarse

Lamentablemente, esta nota no habla de una posible caída del dólar frente al peso. Sería quimérico pensar en ello. Primero, por el poco cuidado que recibe nuestra moneda desde hace muchas décadas. Segundo, porque en la Argentina nos acostumbramos a ver a la divisa como refugio de valor ante las recurrentes crisis económicas y financieras que atravesamos.

La cuestión está en lo que sucede fronteras afuera, donde el dólar –todavía la moneda más utilizada para transacciones comerciales– se encuentra cada vez más cerca de perder su estatus.

En la columna de hoy, analizaremos tres razones por las cuales sostengo que el dólar puede desplomarse en el futuro próximo. Al final, evaluaremos qué debería hacer un inversor para poner a resguardo sus ahorros, siempre que coincida con los argumentos aquí planteados.

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¡Comencemos!

1) Las tasas de la FED comenzarán a bajar

La FED es la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos. Si bien es cierto que viene subiendo los tipos de interés de referencia para el mercado a un ritmo vertiginoso desde sus mínimos históricos y la semana pasada volvió a elevarlos en un cuarto de punto para llevarlos al 5% anual, todo indica que estamos cada vez más cerca del fin de ese ciclo y, según la mayoría de los analistas de Wall Street, antes de fin de año es probable que la FED deba pegar la vuelta en su política económica para tratar de evitar una recesión económica en EE.UU.

Ahora bien, ¿qué relación tendría esto con el dólar? Básicamente, cuando la FED baja las tasas de interés, el rendimiento de los bonos del Tesoro de Estados Unidos también se reduce, lo cual lleva a los los inversores a buscar rendimientos más altos en otros activos y plazas financieras. Venden dólares y compran otras monedas para colocarse en mercados de renta fija que ofrezcan rindes más atractivos. Este fenómeno eleva la oferta de dólares en el mercado y puede llevar a una sustancial pérdida de valor en relación con otras divisas.

Anticipándose a ese movimiento global, tanto el euro como la libra esterlina han comenzado a recuperar terreno. Pasaron de intercambiarse a 0,95 dólar por unidad a negociarse a 1,08 y 1,23 por dólar, respectivamente. La expectativa es que esta suba continúe y exista un largo camino por recorrer.

2) El déficit comercial de EE.UU. está aumentando

El déficit comercial de la principal potencia del mundo alcanzó los 948.000 millones de dólares en 2022 y fue un 12,2% superior al del año anterior. Semejante brecha entre importaciones y exportaciones provoca desequilibrios que podrían depreciar el dólar en los próximos meses.

Sucede que la economía estadounidense necesita pagar cada vez más dólares para sostener el ritmo de aumento de las importaciones, con lo que aumenta la oferta del billete verde en el mercado internacional de divisas.

Al tiempo que aumenta la oferta de dólares, su demanda en los mercados financieros se reduce, puesto que los inversores internacionales comienzan a preferir monedas de países que registran superávit comercial a sabiendas de que esas divisas son cada vez más demandadas para comprarles productos.

3) La inflación de EE.UU. repuntará

Si bien el dato de inflación en territorio estadounidense mantiene un camino descendente desde el 9,1% que tocó en junio de 2022 y de hecho el mes pasado arrojó 6%, en línea con lo esperado por el promedio de los analistas, el horizonte podría nublarse en el segundo semestre del año producto de la crisis bancaria desatada en las últimas semanas.

La principal razón es que la FED tendría necesidad de volver a emitir dólares para frenar las quiebras de bancos regionales, que podrían trasladarse a entidades más grandes y producir un movimiento sísmico en el sistema financiero. Por lo pronto, la Reserva Federal debió abrir una ventanilla de descuento donde los bancos regionales puedan descargar las billonarias pérdidas de los bonos que poseen en cartera.

Recordemos que una mayor emisión de la FED genera un aumento del circulante de dólares y un eventual recalentamiento del índice de precios al consumidor. Sobran dólares en la plaza y los productos escasos tienden a encarecerse en las vidrieras.

De hecho, los pasivos de la FED –que venían disminuyendo desde el nivel récord de 9 trillones de dólares alcanzado en abril del año pasado y habían tocado los 8,32 trillones el 15 de marzo– repuntaron hasta los 8,63 trillones en la última semana y se estima que se trata solo del comienzo.

Sabido es que, cuando la inflación aumenta, el poder adquisitivo del dólar disminuye, lo que significa que se necesitan más dólares para adquirir los mismos bienes y servicios. Nuevamente este círculo vicioso puede llevar a los inversores extranjeros a desprenderse de sus activos en dólares y a buscar activos denominados en otras monedas que se encuentren más protegidos contra la inflación.

Conclusión

En función de los argumentos presentados, es probable que nos encontremos muy cerca del fin de la era del dólar fuerte y pasemos a una etapa totalmente distinta, muy peligrosa para aquellos inversores conservadores que decidan seguir manteniendo el total de sus ahorros en la divisa norteamericana.

Una forma de reducir la exposición al riesgo de la devaluación del dólar es diversificar la cartera de inversiones en diferentes monedas y clases de activos.

Esta estrategia puede ayudar a mitigar los riesgos de quienes acostumbran a concentrar sus ahorros en una sola moneda o clase de activos.

Los inversores pueden apostar por monedas alternativas, como el euro, el yen japonés o el franco suizo, que pueden actuar como refugio durante períodos de debilidad del dólar.

Al mismo tiempo, opciones ya vistas en la nota de la semana pasada como el oro y el bitcoin también deberían ser consideradas para diversificar riesgos en un escenario de dólar en declive, siempre en proporciones adecuadas y con las que el inversor se sienta cómodo. Para ello, deberá ser consciente de su grado de aversión al riesgo y actuar en consecuencia.

La evolución de la crisis financiera en EEUU y las próximas decisiones de la FED, junto a las mediciones de inflación para lo que queda del año, nos permitirán tener más claro el panorama y ver si se acerca o aleja de los escenarios planteados.

Ahora llegó el turno de despedirnos. ¡La seguimos la semana que viene con otros análisis económicos y financieros!