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Sudeste asiático, un imán para los depredadores sexuales de niños

La reputación de Camboya como un paraíso sexual para los extranjeros junto con su sistema legal relajado ha actuado como un imán para los pedófilos. En la imagen, un niño de ese país víctima de abuso sexual. Foto: Jonas Gratzer / LightRocket a través de Getty Images.

A finales de mayo, 50 niños fueron rescatados por la Interpol tras una operación que llevó a desentramar una red de pedofilia en Internet que organizaba abusos a menores de edad en Tailandia y los transmitía en directo por la red. La acción policial dejó al descubierto que el sudeste asiático se ha convertido en el lugar favorito de los pederastas.

La Operación Blackwrist, en la que se rescató a medio centenar de niños, permitió enjuiciar a nueve delincuentes sexuales en Tailandia, Australia y Estados Unidos.

Durante dos años los investigadores siguieron la pista de unas imágenes en las que se abusaba de 11 niños menores de 13 años y dieron con un sitio web de suscripción con casi 63.000 usuarios en todo el mundo, el cual era alimentado semanalmente con nuevas imágenes en las que se cuidaban todos los detalles para evitar ser detectados e incluso a veces ponían mascaras a los niños.

Las autoridades de Tailandia junto con las de Estados Unidos detectaron los servidores en Bulgaria, y gracias a tareas de inteligencia en Nueva Zelanda se logró ubicar una dirección IP en el sur de Australia.

El encargado de la web en Tailandia fue capturado y al segundo administrador de la página en Australia le encontraron imágenes en las cuales abusaba a los menores, el más joven con solo 15 meses de edad.

Los factores claves en la región

Los países que forman parte de la región del sudeste asiático (Brunei, Camboya, Laos, Malasia, Myanmar, Filipinas, Singapur, Tailandia y Vietnam) están experimentando una nueva oleada de pedófilos que realizan los abusos y los filman en vivo para ser trasmitidos a través de la red oscura con pagos a través de criptomonedas que son imposibles de rastrear por las autoridades.

"El rápido crecimiento del turismo exacerba la explotación sexual de los niños en la región", señaló un estudio reciente de ECPAT Internacional, una red mundial de organizaciones de la sociedad civil que trabaja para poner fin a la explotación sexual de los menores de edad.

Otro de los aspectos que ha agravado la situación en la región ha sido el impresionante desarrollo de Internet y las tecnologías de las comunicaciones, lo que ha llevado a que se “aumenten y diversifiquen las oportunidades para explotar sexualmente a los niños, o beneficiarse de la explotación sexual de los menores”.

“La captación de menores en línea, la creciente rentabilidad del material de abuso sexual infantil y la facilidad de acceso a él, y la aparición del abuso sexual infantil en línea en vivo, han cambiado significativamente el modus operandi de la delincuencia sexual infantil y han resultado en un número sin precedentes de niños vulnerables explotados región”, indica el reporte de ECPAT.

Los pedófilos pueden ahora usar una amplia variedad de herramientas en línea, incluidas las redes sociales, los sitios para compartir videos y la web oscura, para observar la violación de menores y el abuso sexual en directo. Sin grabaciones, encriptado y el pago se hace en criptomonedas imposibles de rastrear.

Los niños escuchan a sus maestros en una guardería, junto a la casa ahora abandonada (atrás) que solía transmitir actos sexuales en vivo de niños a pedófilos en Filipinas. Foto: TED ALJIBE / AFP / Getty Images.

A todo esto se suma una débil política legal sobre el abuso a los niños en muchos países del sudeste asiático, que permite a los delincuentes actuar con impunidad o tener condenas laxas.

Los investigadores encontraron que los niños que están en mayor riesgo de sufrir abusos incluyen a los que son pobres, los que trabajan, no asisten a la escuela, no tienen hogar, menores en zonas de conflicto, migrantes, refugiados, las minorías, con discapacidades o los que son forzados a casarse a edad temprana.

Nuevos destinos “turísticos”

En análisis encontró que el abuso a menores prevalece en toda la región, está aumentando con el auge de Internet y que si bien los destinos tradicionales para extranjeros que son delincuentes sexuales como Tailandia y Filipinas siguen atrayendo a los pederastas, países como Camboya, Vietnam e Indonesia se están convirtiendo cada vez más en destinos populares para los pedófilos.

Entre tanto, los países que en el pasado no habían sido afectados en una escala significativa como Laos y Myanmar, se están convirtiendo en destinos turísticos cada vez más populares y con los turistas también están llegando los depredadores sexuales de niños.

Los delincuentes sexuales extranjeros obtienen acceso a niños y niñas a través de la prostitución en establecimientos como bares, locales de karaoke, cervecerías al aire libre, salones de masajes y burdeles, o mediante la solicitud directa o por intermediarios en lugares públicos y playas.

Muchos de estos delincuentes sexuales llegan como voluntarios o profesores de idiomas en escuelas, orfanatos y organizaciones sociales, lo que les permite estar cerca de sus víctimas.

Ejemplos sobrecogedores

El caso más dramático fue el del pederasta británico Richard Huckle, que con tan solo 30 años de edad fue condenado en 2014 a 22 cadenas perpetuas por haber abusado de cerca de 200 niños en una comunidad pobre de Malasia durante los nueve años que vivió allí, haciéndose pasar como una profesor cristiano de inglés.

En un viaje a Camboya también abusó a menores, incluido al niño de tres años de la familia que le dio posada. Huckle fotografió y filmó a varias de sus víctimas para compartirlas con otros pedófilos e incluso obtuvo algunos beneficios económicos al aceptar criptomonedas por seguir publicando material.

Los culpables no son solo los extranjeros de países occidentales, la gran mayoría de los perpetradores en el sudeste asiático son ciudadanos locales o de otras partes de Asia. Las investigaciones recientes sugieren que los hombres asiáticos son propensos a abusar sexualmente de jóvenes y buscar niñas vírgenes, aunque las estadísticas muestran que también abusan de un considerable número de niños.

“Desafortunadamente, la escasez de estudios de investigación sobre ciudadanos asiáticos como delincuentes sexuales no permite ofrecer una visión global del fenómeno”, explica el reporte de ECPAT.

Australianos, chinos, japoneses, surcoreanos y taiwaneses figuran como los principales responsables de la explotación sexual de niños en el sudeste asiático.

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