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Un rebote que sabe a poco para Wall Street: ¿eso supone que vienen más caídas?

El rebote actual de la bolsa estadounidense es uno de los más débiles desde la II Guerra Mundial.

El índice S&P 500 tocó el fondo del mercado bajista el 12 de octubre de 2022 y desde entonces ha rebotado un 15.9% tras el cierre del jueves 13 de abril. Foto: Getty Images.
El índice S&P 500 tocó el fondo del mercado bajista el 12 de octubre de 2022 y desde entonces ha rebotado un 15.9% tras el cierre del jueves 13 de abril. Foto: Getty Images. (Javier Ghersi via Getty Images)

En las apenas dos semanas del segundo trimestre del año la bolsa ha ido perdiendo la fuerza con la que empezó el año. El hecho de que en marzo se registraran las segunda y tercera caídas de bancos en la historia (Silicon Valley Bank y Signature Bank) y se activaran medidas de emergencia por las autoridades, no ha ayudado a levantar mucho ni los ánimos ni los índices.

Ni siquiera el enfriamiento de la inflación y la perspectiva de que la campaña más agresiva de subidas de tasas de interés en 40 años esté cercana a su fin termina de convencer a unos inversores que empezarán a conocer estos días unos resultados empresariales que se anticipan débiles.

Un rebote decepcionante

El índice S&P 500 tocó el fondo del mercado bajista el 12 de octubre de 2022 y desde entonces, en seis meses, ha rebotado un 15.9% tras el cierre del jueves 13 de abril.

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Es un porcentaje que sabe a poco por dos razones.

La primera es técnica. Ha habido alzas pero no se ha entrado realmente en el mercado alcista (conocido en inglés como bull market) porque no se ha registrado aún una ganancia del 20% con respecto a ese suelo del bajista.

La segunda es de expectativas porque la historia cuenta que los rebotes desde el fondo son, —con contadas excepciones—, mucho más robustos, según los datos tabulados por Jeffrey Buchbinder estratega jefe de LPL Research. La ganancia media para el S&P 500 seis meses después del momento más bajo es del 25%.

Según este analista el rebote actual queda así ya como uno de los más débiles desde la II Guerra Mundial. De hecho, de los 17 mercados bajistas desde 1947 “solo tres fueron seguidos de un avance menor al 15% en los primeros seis meses del consiguiente alza”, explica en una nota.

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Este año 2023 sigue siendo todo un reto para los inversores: ¿seguirá el rebote o toca bajar? Foto: Getty Images. (DNY59 via Getty Images)

Los últimas grandes recuperaciones de la bolsa

La última vez fue a partir del rebote del 9 de octubre de 2002, tras la recesión de 2001 y los escándalos contables que acabaron con gigantes como Enron y Worldcom. Entonces se desató una fuerte crisis de confianza en empresas, agencias de crédito y reguladores que tardó en disiparse. Seis meses después el avance del índice se quedaba en un anémico 11.5%.

La siguiente salida de un mercado bajista fue totalmente distinta. El 9 de marzo de 2009 se llegó al fondo del mercado bajista durante la Gran Recesión, seis meses más tarde el S&P 500 ya había avanzado un 52.7%, la recuperación más llamativa de la posguerra. Y mantuvo su fuerza ya que en 12 meses la ganancia fue del 68.6% con respecto a ese suelo.

Desde entonces solo la recuperación de la caída que tocó fondo el 23 de marzo de 2020,— unos días delirantes por las distorsiones en los mercados globales por la pandemia de la COVID—, ha sido comparable. Seis meses después el S&P 500 había subido un 44.7%.

No muy lejos del final del túnel, pero...

De vuelta al presente y de cara al futuro, la salida al mercado bajista no queda en teoría muy lejos. Según los cálculos de Buchbinder ese nivel está en 4,292, a un 3.5% de subida desde el cierre de los mercados el jueves 13 de abril.

Pero puede ser complicado llegar. Las empresas empiezan a reportar sus resultados del trimestre y sus previsiones en el actual momento económico. Las expectativas es que los beneficios sean un 7% más bajos que en el mismo periodo del año anterior, según Factset.

Un trimestre a la baja que se une al anterior del final de 2022. A la vez, las previsiones se están recalibrando dada la persistencia de la inflación subyacente y las consecuencias que pueda haber en la contracción del crédito como resultado de la tensión creada en la banca.

Darrell Cronk, Presidente del Wells Fargo Investment Institute, llamaba la atención sobre las muchas señales a las que estar alerta en este momento. En su opinión, la desaceleración de este ciclo, en este momento, no parece tener la misma profundidad o severidad de otros pero advierte que los que inversores deben estar atentos ante los muchos retos que hay.

“Los mercados a la baja pueden ser largos y agotadores para inversores que simplemente quieren rebuscar y encontrar los brotes verdes del siguiente ciclo de recuperación”, razona Cronk. Este estratega explica que es lo que se ha visto en 2022 cuando los inversores se convencieron de que iba a haber un crecimiento renovado solo para “decepcionarse cuando la realidad les ha hecho ver que su optimismo no estaba fundado”.

¿Subidas o bajadas?

En LPL Research se ve posible que una recesión en la segunda mitad del año perjudique los resultados de las empresas y vuelva a empujar el índice a la baja. Si hay nuevas bajas quizá, el rebote de este retroceso podría ser más fuerte de lo visto en los últimos seis meses.

Pero su escenario más plausible es que pueda seguir habiendo ganancias ya que las presiones inflacionistas están rebajándose, la volatilidad en los intereses se ha moderado y si hay una recesión “será posiblemente corta y suave”, consideran.

En este sentido, apuestan por un mercado al alza antes de que empiece uno a la baja. No obstante en caso de que esto ocurra, estará entre los más débiles en su inicio “y podría no traer el tipo de subida que hemos visto en rebotes precedentes”.

Cronk también repasa la historia: “En los últimos 10 ciclos de la Fed no hemos visto el fondo en el S&P 500 hasta unos seis meses después de la primera rebaja de tipos y una media de caída del 20% en el índice”.

Los ciclos económicos, como la historia, no se entienden del todo mientras se viven, explica Cronk quien sugiere que mientras vamos al siguiente complicado ciclo, se tiene que mantener la inversión en el momento que toca vivir. “Predecir lluvia no importa, tener un paraguas si”, o lo que es lo mismo, “los inversores inteligentes entienden que posicionarse es más importante que predecir”.

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