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Ya sale más caro para todos no hacer nada que tratar de frenar el cambio climático

El coste climático hace atractivos a las inversiones para minimizarlo

El impacto económico del cambio climático es cada vez más grande. Foto: Getty Images.
El impacto económico del cambio climático es cada vez más grande. Foto: Getty Images. (imagedepotpro via Getty Images)

En la noche del 15 de abril comenzó a llover en Dubai. Tres sistemas de bajas presiones se unieron moviéndose a lo largo del jet stream (la corriente de chorro de aire en la atmósfera) que las impulsó hacia el Golfo Pérsico lo que hizo que cayeran múltiples rondas de lluvia con fuertes vientos.

El Centro Meteorológico de Emiratos Árabes Unidos reportó que en algunos lugares se llegó a recoger en 24 horas el doble de la lluvia que cae en todo el año. Más de una semana más tarde la normalidad no había llegado a este centro económico de la zona.

Las lluvias de Dubai llaman la atención porque no es lo que se espera en el desierto y de hecho no hay evidencia histórica desde que se miden estos fenómenos en en 1949.

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Mientras en Ecuador, la falta de lluvias está provocando un fuerte déficit energético (por los problemas de generación hidroeléctrica) y los cortes de electricidad son prácticamente diarios.

Los fenómenos atmosféricos extremos ya no son excepcionales en un planeta en el que no se deja de lanzar emisiones de dióxido de carbono a la atmósfera y está experimentando una aceleración del calentamiento del clima. Las altas temperaturas de los océanos alarman a unos científicos que ya estaban muy preocupados con el imparable incremento de las temperaturas en los últimos años y que exceden, por mucho, la media histórica

El servicio nacional del clima de EE UU, por ejemplo, ha previsto que este año haga más calor en EE UU y que llueva más en la costa este mientras que el agua sea más escasa en el medio oeste.

Todo ello nos cambia la vida de una forma que choca con la pasividad con la que estamos afrontando un cambio que transforma cómo viviremos los humanos y, por supuesto, nuestra economía.

Los desastres climáticos inesperados son cada vez más comunes. Foto: Getty Images.
Los desastres climáticos inesperados son cada vez más comunes. Foto: Getty Images. (Gearstd via Getty Images)

La revista Nature recoge un estudio en el que se han analizado 1,600 regiones en todo el mundo durante los últimos 40 años para proyectar daños derivados de altas temperaturas y precipitaciones. Y de acuerdo con los datos, “la economía mundial está comprometida por una reducción del ingreso del 19% en los próximos 26 años, independientemente de las decisiones futuras de emisiones”. El porcentaje es una media, el rango probable de impacto fluctúa entre el 11% y el 29% dependiendo de la incertidumbre climática física y empírica”.

Nature apunta a que "los daños ya superan los costos de mitigación necesarios para limitar el calentamiento global a 2°C en seis veces durante este marco de tiempo a corto plazo y después divergen fuertemente dependiendo de las elecciones de emisiones”.

Los costos son mayores si además se incluyen variables como los impactos de las olas de calor, las subida del nivel del agua, los ciclones tropicales y los puntos de no retorno además “de otros daños como los que sufren los ecosistemas y la salud humana”.

Y son perceptibles muchas repercusiones.

Hay una parte importante de la subida de precios en el supermercado que ya se deriva de causas medioabientales: el aceite de oliva por la sequía en España e Italia cuesta el doble que hace dos años. El precio del cacao ha subido a niveles históricamente altos por los estragos que el clima está haciendo en sus dos mayores productores, Ghana y Costa de Marfil. Y no solo es una cuestión de falta de lluvias sino también de plagas asociadas a ello.

Los productores llevan años sufriendo los estragos del clima. En 2012 el sector de las cerezas en Michigan perdió 220 millones por lo suave del invierno según al EPA que tiene un amplio listado de daños causados por la volátil y cada vez más complicada situación climática.

Y no hace falta salir de casa para notar el golpe económico. En EE UU los seguros del hogar se han disparado en muy buena medida por los efectos del cambio climático. Solo el año pasado hubo más de dos docenas de desastres de este tipo que causaron daños por más de 1,000 millones y eso ha hecho que las pólizas de seguro subieran en 2023 más de un 20% en algunas zonas.

Grandes aseguradoras han dejado de hacer negocios en áreas de California y Florida, donde hay mayores riesgos de incendios y fuertes huracanes.

El Instituto de Bank of America ha publicado un informe que apunta a que la mitad de los condados de EEUU están en riesgo de un aumento de costos de consumos asociados “a gastos como los de los pagos de la electricidad”. “En marzo la media de pagos en gastos de utilidades por cliente fue de US$300”, según los datos internos del pago “una subida de un tercio con respecto a 2019”.

Hay hogares más susceptibles que otros a las inclemencias del tiempo pero los de bajos ingresos están viendo “unas facturas que como media fueron un 38% más elevadas en marzo que en 2019 y en el noreste y el oeste del país se está incrementando las presiones financieras” en este punto, explican desde esta entidad.

Los datos de Bank of America además muestran que el aumento de las temperaturas afecta a los sectores agrícola, de construcción, manufacturero y de servicios en Estados Unidos en los que se pierden millones de horas de trabajo debido a la exposición al calor.

El dinero es uno de los ejes conductores incluso en la lucha contra el cambio climático. Foto: Getty Images.
El dinero es uno de los ejes conductores incluso en la lucha contra el cambio climático. Foto: Getty Images. (Tomas Ragina via Getty Images)

Los efectos del clima adverso se van a notar en los planes de pensiones y ahorros porque también llegarán a los mercados de valores.

“Las empresas ya expuestas al clima extremo y el impacto físico del cambio climático van a ver costos financieros que se incrementarán significativamente en las próximas décadas”, explica Standards & Poor´s en un informe publicado el pasado noviembre.

Sin medidas de adaptación, se explica en el estudio, en 2050 “estos costos de serán equivalentes a un promedio del 3.3% — y hasta el 28% — anual del valor de los activos reales mantenidos por las empresas en el S&P Global 1200, según el conjunto de datos de Riesgo Físico Sostenible de S&P Global y su Impacto Financiero”.

Estos costos son significativos y pueden acumularse con el tiempo, lo que supone un riesgo financiero importante para muchas empresas. Además, diferentes sectores enfrentarán diferentes niveles de estos riesgos, como el sector de las comunicaciones, especialmente los centros de datos tan críticos para la Inteligencia Artificial, ya que son particularmente vulnerables al calor extremo.

S&P valora el calor extremo como el problema más importante para las empresas en 2050, cuando los nacidos este año hayan empezado en su primer empleo tras la Universidad, porque los problemas con el agua serían más variables. Los sectores de Comunicaciones, Finanzas y Salud serán los más impactados por el calor.

En Misión Economía, la economista Mariana Mazzucato propone una apuesta significativa por la innovación, similar a la que se hizo con el proyecto Apolo, para hacer frente a problemas globales como el calentamiento global. En este momento no es un asunto de largo plazo a considerar.