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CONTEXTO- Por qué las fusiones internacionales de bancos siguen siendo complicadas en la eurozona

Paquetes de billetes de 20 euros en el complejo fortificado del Banco de Portugal en Carregado, Alenquer, Portugal

Por Valentina Za

MILÁN, 19 jun (Reuters) - Los dirigentes de la UE han renovado su llamamiento a las fusiones bancarias transfronterizas para hacer frente a las multimillonarias inversiones necesarias para financiar la transformación ecológica y digital del bloque.

El plan para una unión bancaria de pleno derecho se ha estancado y los banqueros y supervisores señalan la ausencia de un sistema conjunto de garantía para los depositantes de la zona euro como el mayor impedimento para su progreso.

A continuación se explica por qué unas normas bancarias poco comprendidas y la falta de un sistema europeo de garantía de depósitos (SEGD) hacen que las adquisiciones transfronterizas sean una tarea ardua para los banqueros europeos, que se quejan habitualmente de los excesivos obstáculos.

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SITUACIÓN ACTUAL

La zona del euro ha dado pasos significativos hacia la unión bancaria, al establecer hace una década un sistema único de supervisión bajo la tutela del Banco Central Europeo y adoptar un mecanismo único de resolución para hacer frente a los bancos en quiebra.

Pero las normas actuales, forjadas tras la crisis financiera mundial y una serie de rescates bancarios, reflejan las expectativas de que los países tendrían que hacer frente a cualquier crisis bancaria a nivel nacional.

Este es un problema particular para los países anfitriones, dijeron a Reuters varias fuentes reguladoras y bancarias, como Bélgica, Croacia y Portugal, donde una parte significativa de su sector bancario está formada por unidades locales de bancos extranjeros.

En algunos casos, estas filiales representan una pequeña fracción de los activos de la empresa matriz, lo que las hace relevantes en el país anfitrión, pero de escasa importancia para el país de origen del banco.

Con las normas actuales, la liquidez y el capital están delimitados a nivel nacional, lo que priva a los grupos bancarios transfronterizos de lo que podría ser una ventaja competitiva.

Sin un fondo único que garantice los depósitos, hasta ahora ha resultado imposible superar las normas diseñadas para mantener el capital y la liquidez del banco dentro de las fronteras del país anfitrión de la filial.

Este régimen tranquiliza a países como Bélgica, ya que los bancos que operan en sus mercados no necesitarán depender de sus entidades matrices para recibir apoyo en caso de crisis.

Pero desincentiva las adquisiciones bancarias en otra jurisdicción porque hace imposible que los grupos gestionen eficientemente la liquidez y el capital.

CÓMO QUEDAN "ATRAPADOS" LOS ACTIVOS BANCARIOS

Los bancos con presencia transfronteriza deben cumplir requisitos de capital, liquidez y deuda para absorber pérdidas tanto a nivel de grupo como de la filial, lo que restringe los flujos intragrupo.

Cualquier exceso de efectivo generado en un país queda "atrapado" y no puede trasladarse libremente a través de las fronteras nacionales para apoyar las operaciones del grupo bancario en otros lugares.

En 2021, los cálculos de los supervisores del BCE mostraron que había alrededor de 250.000 millones de euros de activos líquidos de alta calidad que no podían moverse libremente dentro de la unión bancaria debido a las disposiciones de la Unión Europea y nacionales.

¿QUIÉN ESTABLECE LAS NORMAS?

Los activos atrapados se crean por múltiples conjuntos de normas tanto a nivel nacional como europeo.

Las leyes nacionales se aplican porque los Estados miembros han adoptado las normas de la UE sobre requisitos de capital bancario, que a su vez contienen el marco de Basilea acordado internacionalmente.

Al estar basados en leyes nacionales, los requisitos de capital no pueden ser eximidos por los supervisores europeos, por lo que los bancos deben mantener el capital acotado en cada jurisdicción.

Sin embargo, los supervisores europeos pueden eximir de los requisitos de liquidez a las filiales, lo que permite a los bancos crear subgrupos de liquidez transfronterizos.

Sin embargo, hasta ahora los bancos han mostrado poco interés por estas exenciones, según varias fuentes. Esto se debe en parte a que los Estados miembros pueden dejarlas sin efecto aplicando otro conjunto de normas, añadieron las fuentes.

La denominada norma de grandes riesgos limita al 25% la cantidad de capital de un banco que puede exponer a cualquier contraparte.

Esta norma puede no aplicarse dentro del grupo, pero algunos países han optado por seguir aplicándola, limitando en la práctica cuánta liquidez puede transferir una filial a su matriz, incluso en presencia de exenciones.

En otros casos, los países exigen a los bancos que depositen garantías para eximir a los grupos internacionales de la aplicación transfronteriza de la norma de grandes riesgos.

Este contexto normativo convierte la gestión de la liquidez en un costoso quebradero de cabeza para los grupos con presencia en otros países, lo que disminuye el atractivo de la expansión internacional, ya que resulta imposible desplazar los recursos hacia donde podrían emplearse mejor.

(Reporte de Valentina Za; edición de Tommy Reggiori Wilkes y Alexander Smith; editado en español por Tomás Cobos)