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¿Es el litio la nueva gallina de los huevos de oro para Latinoamérica?

Redacción Finanzas

Por Sebastián Aguirre Eastman

Para Chile y Argentina fue una buena noticia que el precio promedio del carbonato de litio durante 2017 en Estados Unidos girara alrededor de 13.900 dólares por tonelada, un 61% más que en 2016, teniendo en cuenta que entre ambos países poseen reservas aproximadas por 9,5 millones de toneladas, es decir el 59% de los aproximadamente 16 millones que existen en el mundo, de acuerdo con el Servicio Geológico estadounidense.

Solo en territorio chileno se concentran reservas de 7 millones de toneladas de litio, y en 2017 se produjeron 14.100 toneladas, siendo el segundo mundial en esta variable tras Australia (18.700). Argentina, por su parte, produjo 5.500 toneladas, completando así el podio de este mercado en el planeta.

Imagen del salar boliviano de Uyuni, que tiene una de las mayores reservas mundiales de litio. REUTERS/David Mercado
Imagen del salar boliviano de Uyuni, que tiene una de las mayores reservas mundiales de litio. REUTERS/David Mercado

Pese a estos registros, Jaime Alée, el director del Centro de Innovación del Litio de Chile, iniciativa del Centro de Energía de la Facultad de Ciencias Físicas y Matemáticas de la Universidad de Chile, afirmó a Yahoo Finanzas que el mercado del litio representa un “buen negocio”, pero no un “gran negocio”.

Su argumento se basa en que, en la actualidad, Chile recibe cerca de 750 millones de dólares por las exportaciones de litio, en especial a Estados Unidos, donde los envíos desde territorio austral ocuparon el 49% del mercado de este elemento entre 2013 y 2016, indicó el Servicio Geológico estadounidense.

En comparación, el país recibió en 2017, por concepto de las exportaciones de cobre, 34.000 millones de dólares, informó el Banco Central en enero pasado. Otro caso: por el vino entraron 2.000 millones, según la Dirección General de Relaciones Económicas Internacionales.

El mismo panorama aplica para Argentina, que según Alée ha venido intentando aumentar su producción abriéndoles campo a nuevas compañías, y así ya ha alcanzado casi la mitad del producido por Chile. El otro país que completa el que se conoce como “Triángulo de oro del litio” en la región, Bolivia, cuenta con el salar de Uyuni, que se calcula sería la mayor reserva de este elemento en el mundo, pero aún esta cantidad no ha sido calculada, y por tanto tampoco ha sido posible que allí se realicen labores de producción. Recién el año pasado el Gobierno creó la estatal Yacimientos del litio Boliviano.

¿Por qué es importante el litio?

El ingeniero geólogo Luis Hernán Sánchez, profesor de geología de la Facultad de Minas de la Universidad Nacional de Colombia, explicó que el auge que se vive en algunos países por el litio se basa en que es indispensable para la fabricación de las baterías de litio, que a su vez son requeridas en los vehículos eléctricos, con los cuales se pretende suplantar el uso de los recursos fósiles en temas de propulsión en transporte. También es un material utilizado en teléfonos inteligentes y dispositivos electrónicos.

Vista interior de la Planta Industrial de Cloruro de Potasio el martes 9 de enero de 2018, en el salar de Uyuni (Bolivia). Este país aspira a establecer en el mercado mundial el precio del litio, mineral demandado en numerosas aplicaciones tecnológicas y del que se estima que posee las mayores reservas del planeta, aunque tiene pendiente el reto de su explotación industrial. EFE/Martin Alipaz
Vista interior de la Planta Industrial de Cloruro de Potasio el martes 9 de enero de 2018, en el salar de Uyuni (Bolivia). Este país aspira a establecer en el mercado mundial el precio del litio, mineral demandado en numerosas aplicaciones tecnológicas y del que se estima que posee las mayores reservas del planeta, aunque tiene pendiente el reto de su explotación industrial. EFE/Martin Alipaz

En todo el mundo se vendieron en 2016 cerca de 750.000 coches eléctricos, reportó la Agencia Internacional de Energía. Para 2017 se esperaba que fueran un millón.

Según el portal Metalary, que reporta los precios históricos de algunos metales, la tonelada de litio se cotizaba en promedio a 1.590 dólares en 2002; diez años después este valor creció a 4.220, y para 2018 se proyecta que alcance los 16.500. En los recientes 17 años, solo en cuatro de ellos el elemento presentó variaciones negativas, siendo la más drástica en 2005, con un -18%.

Pese a esto, el profesor Jaime Alée considera que los precios en los próximos diez años se estabilizarán entre 7.000 y 8.000 dólares la tonelada, con un cálculo aproximado de demanda mundial de un millón de toneladas (hoy está en 200.000 según la Comisión Chilena del Cobre), aunque otros cálculos hablan de 610.000 toneladas.

El Ministerio de Minería chileno explica qué es el litio y cuáles son sus propiedades: “El litio es un metal que se encuentra principalmente en salmueras naturales, pegmatitas, pozos petrolíferos, campos geotermales y agua de mar”.

Agrega: “es el metal más liviano, con la mitad de la densidad del agua y presenta excelentes condiciones en la conducción del calor y la electricidad. El carbonato de litio es el producto con mayor volumen de transacción comercial, convirtiéndolo en el compuesto más importante”.

Y cierra: “el mercado del litio es relativamente pequeño en comparación a otros metales como el cobre o el oro, pero es dinámico, ya que su demanda está siendo impulsada por un fuerte aumento en la fabricación de baterías basadas en litio utilizadas para vehículos eléctricos. Ello, ya que una batería en base a litio tiene una alta densidad de energía”.

En este punto, el profesor Alée cree que el litio ha recibido una importancia algo sobrevalorada, teniendo en cuenta que este no es el único elemento que está en las baterías: destaca entre ellos el níquel, el grafito y el cobalto, al cual incluso le otorga mayor importancia que el litio.

Una explicación para este auge del litio, complementa Alée, podría ser el margen de ganancias que este deja: en el caso de Chile, por ejemplo, producir una tonelada del metal le puede costar 3.000 dólares, pero luego la vende a más de 12.000, una renta cercana al 400 por ciento.

Chile y el litio

Chile declaró al litio como material estratégico para el Estado en 1979. Así lo reseña un informe de la Comisión Chilena del Cobre publicado en 2009: “Reservó derechamente el Litio para el Estado (por interés nacional), con dos excepciones: no se extendía a las pertenencias ya existentes y que contaran con acta de mensura inscrita; o bien estuviesen en trámite desde un año a la fecha de publicación de Decreto Ley. También ratificó el rol de la CCHEN (Comisión Chilena de la Energía Nuclear, creada en 1965) sobre todo acto jurídico respecto al Litio y sus concentrados”.

Manifestantes protestaron en enero pasado para defender el litio como riqueza natural “estratégica” de la nación en Santiago (Chile). El coordinador del Movimiento Litio para Chile, Miguel Soto, dijo a los periodistas que la manifestación es para expresar el malestar e indignación por el “espurio acuerdo” al que llego el vicepresidente de la Corporación de Fomento (Corfo), Eduardo Bitrán y la empresa Soquimich (SQM) para la explotación de litio en el salar de Atacama, sur del país. EFE/Mario Ruiz
Manifestantes protestaron en enero pasado para defender el litio como riqueza natural “estratégica” de la nación en Santiago (Chile). El coordinador del Movimiento Litio para Chile, Miguel Soto, dijo a los periodistas que la manifestación es para expresar el malestar e indignación por el “espurio acuerdo” al que llego el vicepresidente de la Corporación de Fomento (Corfo), Eduardo Bitrán y la empresa Soquimich (SQM) para la explotación de litio en el salar de Atacama, sur del país. EFE/Mario Ruiz

Las principales empresas operadoras en Chile son Albemarle (ALB) y SQM (SQM-A.SN), que suscriben contratos de alquiler con la entidad estatal Corporación de Fomento de la Producción -Corfo-, que a cambio recibe un 6% de los ingresos generados, explicó Jaime Alée.

El panorama cambió en el último mes; por un lado, los contratos fueron sujetos a una modificación de las cuotas de producción y el aumento, casi al doble, de las regalías que el Gobierno debe recibir. Y de otra parte, la estatal Codelco recibió autorización para participar en la minería del litio, con lo cual el Gobierno se garantiza el acceso a este mercado, en el cual no había estado como operador.

De esta manera, Chile se quiere asegurar de seguir siendo uno de los principales productores y con mayores reservas de litio en el mundo, y producir rápido y en grandes cantidades, pero esa espectativa choca con las proyecciones que realiza el asesor Jaime Alée, quien cree que en el mejor de los casos, el país recibiría hasta 2.500 millones de dólares, una cifra aún muy inferior a lo que percibe por el cobre y el vino, por ejemplo.

La apertura en Argentina

El caso de Argentina, señala el profesor Alée, no ha sido tan ágil como el de sus vecinos del costado occidental de Los Andes.

La visión de los argentinos frente al litio se ha enfocado más en el fortalecimiento de una industria de baterías de litio. Así lo reseñó el diario El Cronista en diciembre pasado, al informar sobre la instalación de la primera planta de este tipo en Suramérica.

El geólogo Rubén García, de la compañía minera Lithium One toma muestras del Salar del Hombre Muerto, en la provincia de Catamarca, Argentina, en agosto de 2010. REUTERS/Enrique Marcarian
El geólogo Rubén García, de la compañía minera Lithium One toma muestras del Salar del Hombre Muerto, en la provincia de Catamarca, Argentina, en agosto de 2010. REUTERS/Enrique Marcarian

Participaron en el proyecto la compañía provincial Jemse (Jujuy Energía y Minería S.A.), la firma Fib Famm del grupo italiano Seri, e y-Tec, división tecnológica de YPF.

La planta, en la cual invertirán 60 millones de dólares en los próximos dos años, está ubicada en la ciudad de Jujuy, al norte del país, justo en inmediaciones del “Triángulo de oro del litio” que comparte Argentina con Chile y Bolivia.

La visión, entonces, de los argentinos no es tan mercantil como la de los chilenos, que sí quieren sacarle el máximo provecho económico al litio.

En noviembre de 2017 se efectuó en Jujuy el taller Desafíos y oportunidades de la industrialización del Litio en Argentina. En ese escenario, el subsecretario de Articulación Científico Tecnológica del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación (MINCyT), Agustín Campero, expuso la posición del Gobierno frente a la producción y exploración de este elemento.

“Nuestro país posee enormes reservas de litio, en especial en las provincias de Jujuy, Salta y Catamarca. Se trata de un recurso estratégico, con una demanda que se avizora estable como insumo fundamental de los bienes que surgen de las nuevas revoluciones tecnológicas. Pero la pura existencia del recurso en nuestro territorio por sí solo no genera una ventaja competitiva, o no garantiza un total aprovechamiento”, dijo el funcionario.

En 2016, según la Cámara Argentina de Comercio y Servicios, Argentina exportó cerca de 191 millones de dólares de carbonato de litio.

El enigma boliviano

Bolivia es, junto a Chile, el único país en la región que ha declarado al litio como material estratégico. Pese a esto, y luego de invertir incalculables recursos para su exploración desde hace unos siete u ocho años, hasta ahora no ha logrado producir nada de este elemento, tal y como lo revelan los informes del Servicio Geológico de Estados Unidos.

El presidente de Bolivia, Evo Morales, realizó una inspección a la Planta Industrial de Cloruro de Potasio el martes 9 de enero de 2018, en el salar de Uyuni (Bolivia). EFE/Martin Alipaz
El presidente de Bolivia, Evo Morales, realizó una inspección a la Planta Industrial de Cloruro de Potasio el martes 9 de enero de 2018, en el salar de Uyuni (Bolivia). EFE/Martin Alipaz

En este país andino la minería del litio es controlada por el Gobierno, que ha anunciado que en el entrante mes de abril concluirá la construcción de la Planta Industrial de Carbonato de Litio, ubicada en la región de Potosí, en el salar de Uyuni.

La Corporación Minera de Bolivia explicó detalles de este proyecto: “La Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos -GNRE- y la empresa alemana K-Utec Technology suscribieron el 16 de agosto de 2015, en Uyuni, el contrato para la elaboración del proyecto de ingeniería a diseño final de la planta. En la actualidad está en funcionamiento la Planta Piloto de Carbonato de Litio, inaugurada el 3 de enero de 2013. Esta logró obtener en 2015 carbonato de litio en grado batería con una pureza del 99,6%, según la GNRE, un logro de técnicos y científicos bolivianos”.

Agregó el informe que “cuando la Planta Industrial de Carbonato de Litio esté concluida en 2018 se espera una producción inicial de 4.000 a 5.000 toneladas de carbonato de litio en grado batería para luego subir a 15.000 toneladas.

Además, la Corproación señaló que el gerente de la Gerencia Nacional de Recursos Evaporíticos (GNRE), Alberto Echazú, informó que en el último trimestre de 2018 se espera iniciar con la etapa de pruebas de producción de carbonato de litio en cantidades industriales.

Para el ingeniero geólogo Luis Hernán Sánchez, el hecho que hasta ahora Bolivia no haya producido litio puede deberse a un interés por guardar las reservas a la espera de que el precio siga aumentando y les genere mayores rentabilidades en un mediano plazo.

Brasil se contagia del optimismo

Brasil es el otro país de la región que posee unas pocas reservas de litio: el Servicio Geológico de EE.UU. calcula que son 48.000 toneladas (cerca del 4% en el mundo), con una producción de 200 toneladas en 2017.

Warley Pereira, asesor de comunicaciones del Servicio Geológico de Brasil, adscrito al Ministerio de Minas y Energía, respondió a Yahoo Finanzas un correo en el que contó que en 2017 divulgaron un informe sobre las reservas de litio tras un estudio hecho en el estado de Mina Gerais, más precisamente en el Valle de Jequitinhonha, en el que hallaron hasta 45 depósitos de este elemento.

El proyecto está en etapa de conformación y se esperan resultados en los próximos meses.